Ruta por la Historia

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viernes, 17 de noviembre de 2017

La Guerra y Toma de Granada




Tras la entrada anterior, en el que estuvimos realizando pequeños saltos en el tiempo para conocer a algunos guerreros que han pasado a la historia, tales como los pretorianos, los honderos baleares o los mongoles entre otros, esta semana no dejamos atrás la guerra pero sí que vamos a centrarnos en una etapa histórica y en una zona concreta, el Sur de España en el siglo XV, ya que hoy vamos a tratar la Guerra y Reconquista de Granada.



Pero antes de tratar la guerra en sí, tenemos que conocer mejor a sus protagonistas, así os presentaremos al primero de estos contendientes.

1. Castilla

Isabel La Católica
La Reina Isabel, primera protagonista de la entrada de hoy

Como recordaremos de la entrada que dedicamos a Isabel, ella fue fruto del segundo matrimonio del Rey Juan II de Castilla, por lo que estaba fuera de la línea sucesoria, ya que el heredero era su hermanastro Enrique IV llamado "el Impotente". Cuando Juan II falleció, la segunda familia del monarca fue mandada a Arévalo, donde Isabel fue testigo de los ataques de locura de su madre. No obstante, esta estancia en Arévalo duró hasta 1461, cuando Isabel y su hermano Alfonso fueron trasladados a Segovia para estar más cerca de su hermanastro, el Rey, en el nacimiento de la hija y heredera. 

Enrique IV "el Impotente"
Enrique IV de Castilla "El impotente", hermanastro de Isabel

El 28 de febrero de 1462 nacía en Madrid una niña llamada Juana. Pocos días después, Enrique IV convocó a las Cortes en Madrid para que esta niña fuese jurada, y por tanto reconocida, como Princesa de Asturias y heredera, pero la inestabilidad política en Castilla hizo que surgieran diferentes facciones de apoyo a cada uno los descendientes de Juan II.

Juana "la Beltraneja"
Juana "la Beltraneja", sobrina de Isabel

El Marques de Villena, Juan Pacheco, y su hermano, el Maestre de Calatrava, Pedro Girón, fueron desplazados del poder por Beltrán de la Cueva, Primer Duque de Alburquerque y favorito de Enrique IV. Como venganza Juan Pacheco instigó la activación de la Liga nobiliaria con el fin de acabar con la influencia de Beltrán de la Cueva y quitar a la Princesa Juana de la línea sucesoria colocando en su lugar al hermanastro varón de Enrique, Alfonso. La primera parte de esta operación consistía en poner bajo duda la paternidad del monarca, del que se decía que sufría de impotencia y dejación de sus obligaciones maritales, haciendo correr el rumor de que el padre biológico de Juana era Beltrán de la Cueva ~, razón por la que Juana comenzó a ser llamada “La Beltraneja”. De una manera o de otra, la revolución nobiliaria fue tomando forma y en mayo de 1464 se constituyó la Liga en Alcalá de Henares. 

Beltrán de la Cueva
Beltrán de la Cueva, favorito de Enrique IV

Meses después, estos nobles redactaban el Manifiesto de Burgos, en el que vertían acusaciones e injurias contra el monarca, y se responsabilizaba a Beltrán de la Cueva de los males del reino por lo tanto, se pedía su salida de la Corte. Asimismo, exigían que el infante Alfonso fuera reconocido como heredero, y fuese educado por Juan Pacheco, lo que colocaba a Juana como hija ilegítima.

Infante Alfonso de Castilla
Infante Alfonso, también llamado Alfonso "el inocente".

El 25 de octubre, Enrique claudicó ante las exigencias de la nobleza, Alfonso fue entregado a Juan Pacheco y jurado como heredero al trono el día 30 de noviembre, con la condición de que debía contraer matrimonio con Juana. Igualmente, Beltrán de la Cueva fue alejado de la corte quedando como favorito Juan Pacheco, y se acordó crear una comisión arbitral entre los nobles y el rey para decidir la futura gobernación del reino. A inicios del año 1465, y como resultado de esta última clausula, se dictó la Sentencia arbitral de Medina del Campo, en la que el monarca veía como su poder quedaba diluido en manos de la nobleza, por lo que terminó por no aceptarlo como respuesta, el 27 de abril, los nobles proclaman rey a Alfonso

De esta manera estallaba la guerra civil entre dos hermanastros por la corona de Castilla, pero Alfonso falleció de manera prematura, y los nobles sublevados aceptaron a Isabel como sucesora, pero ella rechazó tomar el título de Reina, únicamente aceptó ser nombrada princesa, y el rey Enrique, ante la conducta de Isabel, aceptó negociar con ella y los nobles.

En 1468, los hermanastros firmaron el Tratado de los Toros de Guisando, Enrique declaraba heredera a Isabel, reservándose el derecho de acordar su matrimonio, y las distintas facciones de la nobleza renovaban su lealtad al Rey ~. 


Tratado de los Toros de Guisando
Placa conmemorativa del Tratado de los Toros de Guisando.

Lo más importante era encontrarle un esposo a Isabel, y Enrique trató de cerrar el matrimonio con Alfonso V, rey de Portugal, una alianza con el país vecino que además quedaría sellada con una segunda boda, la de Juana con algún hijo de Alfonso. Mientras, el Rey Juan II de Aragón negoció en secreto la boda de Isabel con su hijo Fernando, del que Isabel estaba enamorada, pero había un impedimento legal, sus abuelos, Fernando de Antequera, Rey de Aragón, y Enrique III de Castilla eran hermanos, por lo que Isabel y Fernando eran primos segundos. Para solventar este problema de consanguinidad se requería una bula papal, pero el Papa, pensando que si emitía esta bula se granjearía la enemistad de Castilla, Portugal y Francia, estos dos últimos países tenían intenciones de casar a sus príncipes con Isabel, no llegó a firmar este documento.

Genealogía Reyes Católicos
Árbol genealógico de Isabel y Fernando.

A grandes problemas, grandes soluciones, y falsificaron una supuesta bula emitida en junio de 1464 por el anterior papa, Pío II, a favor de Fernando, en la que se le permitía contraer matrimonio con cualquier princesa con la que le uniera un lazo de consanguinidad de hasta tercer grado. De esta manera se firmaron las capitulaciones matrimoniales de Cervera, el 5 de marzo de 1469. Pero ahora existía otro problema, ¿cómo llevar a cabo la boda sin que Enrique IV lo evitase?  En mayo de 1469, Isabel salió de Ocaña, donde residía bajo el control de su hermanastro, con la excusa de visitar la tumba de su hermano Alfonso, en Ávila. Por su parte, Fernando atravesó, en secreto y disfrazado de mozo de mula, Castilla, y el 19 de octubre de 1469 contraían matrimonio en el Palacio de los Vivero de Valladolid. 


Boda Reyes Católicos
Recreación del enlace de Isabel y Fernando

El Rey Enrique IV consideró violado el tratado con esta boda y proclamó a su hija Juana como heredera al trono, jurando públicamente que era hija legítima, que retornó al rango de princesa y a la que se debía buscar un matrimonio en consecuencia. Mientras, Isabel y Fernando cosechaban más adhesiones como garantes del restablecimiento del orden, y en 1471, el nuevo Papa, Sixto IV, envió al cardenal Rodrigo de Borja a España como legado papal para arreglar diversos asuntos en la península, este Cardenal llevaba consigo la Bula de Simancas, que dispensaba de consanguinidad a los príncipes Isabel y Fernando, pero no estaba dispuesto a entregarla de manera gratuita, les pidió a cambio la concesión de la ciudad de Gandía a su hijo Pedro Luis. Isabel y Fernando aceptaron, y de este modo nacería una alianza entre ellos y Rodrigo, que años después sería investido como el Papa Alejandro VI.

Bula de Simancas
Bula de Sixto IV dispensando del impedimento de consanguinidad de tercer grado a Fernando e Isabel (Archivo General de Simancas)

Tres años después Enrique cayó enfermo, falleciendo el 11 de diciembre de 1474 en Madrid. Isabel, afirmando que no había nuevo testamento, y basando su legitimidad en el Tratado de los Toros de Guisando, se proclamó reina de Castilla el 13 de diciembre de 1474 en Segovia. Estallando entonces la Guerra de Sucesión Castellana entre los partidarios de Isabel y los de Juana. 

Una guerra que prácticamente acabó tras la Batalla de Toro de 1476, que si bien tuvo un resultado incierto, las consecuencias políticas precipitaron la victoria de Isabel, ya que los grandes valedores de Juana, el Marques de Villena y el Arzobispo Carrillo, cambiaban nuevamente de bando, hay que decir que inicialmente eran contrarios a Juana pero luego cambiaron de parecer, y ahora volvían al redil suplicando perdón. 

La guerra entre tía y sobrina finalizó con el Tratado de Alcaçovas que reconocía a Isabel y Fernando como Reyes de Castilla.


2. Aragón

Fernando el Católico
El Rey Fernando, segundo protagonista principal.

Hemos hablado de Isabel, y creo que si os repito una frase que casi todos hemos oído, sabréis de quien voy a hablar ahora. “Tanto monta, monta tanto Isabel como”…si, Fernando, así que ahora toca hablar del esposo de Isabel, Fernando de Aragón

Para hablar de Aragón tenemos que viajar años atrás en el tiempo y recordar, a grandes retazos, el programa que dedicamos al Compromiso de Caspe. El 31 de Mayo de 1410, moría Martín I el Humano, Rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Sicilia, Córcega y Cerdeña, conde de Barcelona, del Rosellón y de la Cerdaña, pero lo hacía dejando un problema, fallecía sin descendencia, una tónica común entre los miembros de su familia.

Martín I, "El Humano"
Martín I, "El Humano", Rey de Aragón

En Aragón no había legislación que regulase este acceso al trono, sino que el título pasaba de generación en generación por nacimiento, teniendo la prioridad el primogénito sin incluirse a las mujeres, que quedaban exentas de este derecho pero sí que podían transferir los derechos a sus descendientes, la llamada Ley Sálica. En ausencia de hijos varones la corona pasaba a los hermanos y, en caso de que no hubiera, como sucedía en este momento, el orden lo marcaba el grado de consanguineidad con el monarca fallecido ~. 

Atendiendo a este principio, en estos momentos en Aragón había cinco candidatos a la corona: 

El primero era Fadrique, Conde de Luna, que fue el favorito del monarca fallecido, de hecho era su nieto bastardo, hijo del fallecido Martín “el Joven” y de una noble siciliana, en esos momentos no contaría con más de 8 años de edad y fue rápidamente legitimado por el antipapa Benedicto XIII, el Papa Luna, ya que eran familia. 

En segundo lugar estaba Luis de Anjou, también un niño de seis o siete años, sobrino nieto de Martín I, al ser hijo de una de las hijas de Juan I. 

En tercer lugar estaba Fernando de Antequera o Trastámara, de unos 30 años de edad, sobrino de Martín al ser hijo de Juan I de Castilla y de su hermana Leonor de Aragón. 

El cuarto candidato era Jaime II de Urgel, que también tenía alrededor de la treintena, hijo de Jaime I de Urgel, hermano de Pedro IV “el ceremonioso”, y que más tarde se casó con Isabel, la hermana de Martin I. Por tanto era cuñado y primo de Martin I. 

Y por último nos encontramos a Alfonso, el Duque de Gandía, vinculado en quinto grado con Martin I, aunque falleció en 1412 y sus derechos dinásticos pasaron a su hermano Juan de Prades.

Árbol genealógico de los Reyes de Aragón
Árbol genealógico de los Reyes de Aragón desde Jaime II a Fernando I 


En este momento se abría un periodo en el que se debía dirimir quién era el mejor candidato, de los cinco que dijimos antes, para ceñirse la corona del Reino de Aragón. Este periodo histórico se llamó el Interregno, y duró 26 meses. Durante este tiempo, el control político de Aragón recayó sobre las personas que ostentaban los mayores cargos, el Arzobispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia; el Justicia de Aragón, Juan Jiménez Cerdán; y el Gobernador, Gil Ruiz de Lihorí. 

La misión de estos hombres era crear un poder que impidiese a cualquiera de los candidatos marchar sobre Zaragoza y nombrarse, por la fuerza, Rey de Aragón, igualmente debían hacer guardar los fueros y derechos aragoneses hasta la proclamación de un Rey por consenso. 

Finalmente, y tras el Compromiso de Caspe se escogió como monarca a Fernando de Antequera que fue coronado como Fernando I de Aragón. 



Acta notarial de la elección unánime de Fernando de Antequera como Rey de Aragón



Fernando I de Aragón
Fernando I de Aragón por Manuel Aguirre y Montsalbe

Repasemos un poco la vida de este hombre. Fernando era hijo de Leonor de Aragón, hija de Pedro IV “el Ceremonioso” de Aragón, y del Rey Juan I de Castilla. Pero no era el primogénito, por tanto no estaba destinado a recibir la corona de Castilla, que debía recaer en su hermano el futuro Enrique III de Castilla, pero era un ser enfermizo, de hecho se ganó el apodo del “Doliente”. 

Esta precaria salud, sumado al hecho de que no consiguiera tener un heredero, hacía que Fernando pensase que la Corona de Castilla algún día sería suya, por lo que puso en marcha los mecanismos que legalizasen su situación como futuro rey y terminó casándose con Leonor de Alburquerque, que era su tía. A pesar de todo ello, los planes de Fernando quedaron desbaratados en 1405, su hermano consiguió un heredero al nacer el futuro Juan II. Sin embargo, Enrique III no pudo disfrutar mucho tiempo de su hijo, ya que un año después fallecía, ordenando en su testamento que durante la minoría de edad de su hijo asumirían la regencia del reino su viuda, Catalina de Lancáster, y su hermano Fernando. 

Los enfrentamientos entre ambos Regentes no tardaron en surgir, y en una medida inteligente que buscaba evitar una guerra civil que desmembrase y debilitase el Reino, decidieron que hasta la mayoría de edad de Juan II, el Reino quedaría dividido de manera temporal en dos, pasando la zona al sur de la Sierra de Guadarrama hasta el reino nazarí de Granada a manos de Fernando, lo que le permitía continuar la guerra contra el Reino nazarí que había quedado parada con la muerte de su hermano. 

A pesar de conseguir una serie de importantes victorias, la derrota que sufrió Fernando en Setenil, Cádiz, provocó que el Consejo de Castilla le obligase a firmar un tratado de paz por dos años con Yusuf III. Lejos de frenar su ímpetu militarista, aprovechó estos dos años para reforzar y entrenar a su ejército y cuando se cumplieron los dos años y el acuerdo quedó obsoleto, marchó con sus hombres contra el Reino nazarí. En una de estas acciones consiguió conquistar la plaza de Antequera, en Málaga, el 16 de septiembre de 1410, un hecho de tanta importancia que sirvió para darle el apodo por el que era conocido, Fernando el de Antequera.

Toma de Antequera
La Toma de Antequera. Museo del Prado de Madrid

Tras Caspe, fue nombrado Rey de Aragón, pero eso no hizo que olvidase Castilla y las posesiones que, como Trastámara allí tenía, por lo que dejó a sus hijos, los infantes Juan y Enrique, como sus lugartenientes en Castilla para defender sus intereses. Fernando I reinó poco tiempo, falleciendo el 2 de abril de 1416 y ascendiendo al trono Alfonso V, quien un año antes se había casado con su prima, la infanta María, hija de Enrique III de Castilla y de Catalina de Lancáster.


Alfonso V, "El Magnánimo"
Alfonso V, "El Magnánimo", Rey de Aragón

Tres años después, en 1419, Juan II de Castilla alcanzaba la mayoría de edad y quiso librarse de la influencia de los Infantes que Fernando I había situado en Castilla, lo que provocó una larga e intermitente guerra entre dos bandos: el primero formado por el nuevo Condestable de Castilla Álvaro de Luna y la pequeña nobleza, y el segundo formado por los infantes de Aragón y la alta nobleza, apoyados por Alfonso V desde Aragón. 

La guerra fue larga, pero cuando ambos bandos se encontraron cerca de Jadraque para iniciar la batalla, la reina castellana María de Aragón, hermana de Alfonso V, consiguió evitar la confrontación, firmándose la paz en 1436 en un tratado en el que se estableció que los infantes aragoneses abandonaban el reino castellano a cambio de percibir rentas anuales. 

Finalmente, y centrado en la expansión y dominio del Mediterráneo por parte de Aragón, Alfonso V falleció el 27 de junio de 1458 en Nápoles, a la nada desdeñable edad, para la época, de 62 años, pero lo hacía sin dejar descendencia, por lo que la corona pasaba a su hermano, Juan II, del que lo primero que hay que destacar es que si Alfonso V vivió tiempo, Juan II es considerado uno de los más longevos del siglo XV, ya que falleció con 80 años.

Juan II
Juan II, "El Grande", Rey de Aragón

Muchos años antes, en 1419, Juan se había casado con Blanca, hija del Rey navarro Carlos III el Noble, y viuda en esos momentos de Martín el Joven, el que fue hijo del Rey de Aragón Martin I El Humano. Seis años después del enlace fallecía Carlos III el Noble, por lo que Blanca y Juan fueron proclamados conjuntamente reyes de Navarra, pero fue ella realmente quien dirigía los asuntos navarros, ya que Juan se entregó por completo a los asuntos aragoneses y a sus intereses en Castilla. 

En 1441 falleció Blanca de Navarra y Juan se casó en segundas nupcias con Juana Enríquez, hija de Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla, y rival de Álvaro de Luna, por lo que enfrentado nuevamente con el rey Juan II entró en guerra contra Castilla, tomando Atienza y Torija, pero fue derrotado en 1445 en la Batalla de Olmedo, con la que se puso fin al influjo aragonés en los asuntos castellanos. 

Este desinterés total por los asuntos navarros provocó su enfrentamiento con su hijo Carlos, el Príncipe de Viana y heredero al trono navarro, que finalmente derivó en una guerra civil el año 1451, una lucha protagonizada por los beamonteses, partidarios de Carlos, y los agramonteses, seguidores de Juan.

Carlos, Príncipe de Viana
Carlos, Príncipe de Viana, primogénito de Juan II de Aragón.

El enfrentamiento final se produjo el 23 de octubre de 1451 en la batalla de Aibar, donde Carlos fue derrotado y hecho prisionero. Tras la victoria, Juana Enríquez, en avanzado estado de gestación, abandonó Estella y se trasladó a Sos, donde dio a luz a su hijo Fernando, decidida a que su hijo fuera el futuro rey de Aragón, ya que el Rey en esos momentos, el anciano Alfonso V no tenía hijos. 


Sos del Rey Católico
Localidad de Sos, posteriormente Sos del Rey Católico

Tal como dije anteriormente, el 27 de junio de 1458 fallecía Alfonso V, y Juan era nombrado Rey de Aragón como Juan II, quien pocos días antes había nombrado al pequeño Fernando, Duque de Montblanc y Conde de Ribagorza con el señorío de la ciudad de Balaguer. 

Pero el reinado de Juan II no iba a ser fácil, en 1460 Carlos de Viana, hijo primogénito de Juan era arrestado nuevamente por orden de su padre, un hecho que fue aprovechado por las oligarquías urbanas, la nobleza y una gran parte de la jerarquía eclesiástica catalana para iniciar un conflicto civil. Las Cortes catalanas, reunidas en Lérida, pidieron al Rey que liberara a su hijo y le obligaron a acatar la Capitulación de Villafranca del Penedés, donde se le prohibió entrar en Cataluña sin permiso de las instituciones locales y se limitaba notablemente su autoridad real. 

Sin embargo Carlos moría el 23 de septiembre de 1461 y Fernando pasaba a ser el heredero a la corona aragonesa. Juan II, incumpliendo lo pactado en Villafranca del Penedés entró en Cataluña, un acto que desencadenó la guerra civil catalana, que coincidió con la revuelta del campesinado, la revuelta de los payeses de remensa, de 1462. 

Ese mismo año, el Conde Gastón IV de Foix, yerno del rey aragonés, maniobró el acercamiento entre su suegro y el rey Luis XI de Francia. La boda de Gastón de Foix, hijo del Conde, con Magdalena de Francia, hermana del rey francés, posibilitaría a Luis XI someter al futuro Rey de Navarra al vasallaje del francés. En este sentido, el tratado de Olite, garantizó el reconocimiento de Juan II como Rey de Navarra y de Gastón IV como su sucesor. A cambio, el Rey Luis XI mandaría a Gastón IV al frente de un ejército francés para aplastar la sublevación en Cataluña, y Juan II tuvo que hipotecar Rosellón y Cerdaña como pago de la deuda de 200 000 escudos para financiar el ejército francés. Finalmente, el Rosellón y Cerdaña fueron devueltos a la Corona de Aragón por el Tratado de Barcelona de 1493. 

El ejército de rebelde catalán sitió a la reina Juana Enríquez y a su hijo Fernando, en la fortaleza de Gerona. Pero las tropas del rey y las tropas francesas obligaron a levantar el cerco. Finalmente, Juan II consiguió entrar en Barcelona en 1472, y obligó a los rebeldes a rendirle obediencia, renunciando a la venganza y concediendo un perdón generalizado. 

Mientras todo esto ocurría, Juan II comenzó a acelerar la boda de su hijo Fernando con Isabel, y diez años después de que se celebrase la boda, fallecía en Barcelona dejando como Rey de Aragón a Fernando y a Leonor, hija de su primer matrimonio, como Reina de Navarra. 

Y ahora sí es cuando entra en acción Fernando II de Aragón, quien tras grandes discusiones con la recelosa nobleza castellana, que aun recordaba las andanzas de los antepasados de Fernando por Castilla consiguió ser proclamado Corregente de Castilla con los mismos derechos que Isabel mediante la Concordia de Segovia, redactada el 15 de enero de 1475 por el Arzobispo Carrillo, instigador de los nobles que se levantaron contra Enrique IV y principal consejero de Isabel aunque posteriormente, como contó Lola, cambió de bando y apoyó a la Beltraneja en la guerra, y por el Cardenal Mendoza, el Gran Cardenal de España. 

En esta Concordia se confirmaba a Isabel como propietaria del reino, de modo que a su muerte, sus títulos pasarían a sus descendientes directos, Fernando recibía el título de rey de modo que aparecería en los documentos oficiales, la moneda, el sello y los pregones, pero las armas de Castilla tendrían precedencia a las de Aragón. Además se estipulaba que sería Isabel quien nombrase cargos públicos en Castilla, y el producto de los impuestos castellanos se destinaría prioritariamente a obligaciones administrativas en Castilla. 



Isabel y Fernando
Isabel y Fernando como Reyes

La guerra entre Isabel y Juana finalizaba con la derrota de la segunda y la firma del Tratado de Alcáçovas, y ese mismo año Fernando sucedió a su padre como rey de Aragón.


3. Granada


Boabdil
Boabdil, último monarca musulmán de Granada.

El último actor del que vamos a hablar en profundidad es el Reino Nazarí de Granada, último estado islámico de la Península Ibérica. 

El reino de Granada fue fundado por Muhammad ibn Yusuf ibn Nasr ibn al-Ahmar, o al-Ahmar El Rojo, quien logró constituir un señorío en Guadix-Baza-Jaén, tras un conflicto con Ibn Hud de Murcia, desde donde, en poco tiempo, planeó ocupar Granada, un hecho que ocurrió en 1237 cuando tomó la ciudad sin demasiada oposición, fundando allí un nuevo reino dirigido por la dinastía Nazarí, conocida, entre otras muchas cosas, por ser la artífice de la magnífica obra de la Alhambra de Granada.

Alhambra de Granada de noche
Vista nocturna de la maravillosa Alhambra de Granada

Además de iniciar la construcción de esta maravilla, amplió las fronteras de su reino hasta Málaga y Almería, territorio que se mantendría, con pocas variaciones, hasta el final del reino. Respecto a la relación con los reinos cristianos, hay que señalar que al principio de su reinado firmó el Pacto de Jaén con el Rey de Castilla Fernando III, en los que se sometía al monarca castellano, prestándole vasallaje a cambio de poder conservar el pequeño reino.


Al-Ahmar "el Rojo"
Al-Ahmar "el Rojo", primer Rey del Reino de Granada y fundador de la dinastía de los nazaríes.

Por otro lado, sus relaciones con otras naciones musulmanas no fueron de sometimiento, llegó a acuerdos con los norteafricanos que le permitieron el comercio de oro con Sudán, siendo Granada el principal proveedor, hasta la llegada de los portugueses, de ese metal en Europa. 

A Muhammad I le siguió Muhammad II quien llevó a cabo medidas para la pacificación del reino, para aumentar el poder de Granada en el mundo musulmán aliándose con los benimerines, originarios del norte de Marruecos, y el recrudecimiento de la guerra contra Castilla centrada principalmente en la posesión de Gibraltar, un conflicto heredado por Muhammad III que vivió su momento más difícil en 1308 cuando Castilla decidió emprender una cruzada contra Granada.

La intentona no triunfó pero el trono se vio resentido, hecho demostrado un año después con el destronamiento de Muhammad III y la encumbración de Nasr, pero la situación política era de extrema debilidad y gravedad, de hecho Ismail I, su primo, logró ocupar la Alhambra y proclamarse soberano, mandando a Nasr al exilio a pesar de la ayuda que había recibido de Castilla. 

En 1325 accedió al trono Muhammad IV, quien sufrió distintos ataques a sus fronteras pero sin mayores consecuencias. Sería a partir de su muerte y cuando reinó Yusuf I, el tiempo de máximo esplendor del reino nazarí ayudado por los momentos de paz ratificados por los diez años de tregua firmados con Castilla. Este monarca realizó multitud de reformas en los códigos del reino, aplicando nuevas leyes más adecuadas así como un impulso a la cultura y las artes presentes sobre todo en el centro de estudios para tal fin que creó en la ciudad granadina.


Yusuf I
Doble dinar o dobla de oro de Yusuf I

En cuanto a sus relaciones con los reinos cristianos, este reinado coincide con una de las batallas ganadas por los cristianos más importantes, la Batalla del Salado, donde las tropas nazaríes fueron destrozadas por las de Alfonso XI en su lucha por el control del estrecho y Gibraltar.


Batalla del Salado
La batalla del Salado, una de las batallas más importantes del último periodo de la Reconquista

Alfonso XI de Castilla
Alfonso XI de Castilla, "el del Salado".

El siguiente monarca fue Muhammad V, el más longevo de los nazaríes, caracterizado por las relaciones de amistad-odio con los castellanos. Algunos ejemplos del vasallaje militar al que estaba obligado Granada fue la implicación en la guerra de los Dos Pedros donde se enfrentaron los castellanos contra los aragoneses, o la ayuda prestada a Pedro I de Castilla, El cruel o el Justiciero, según estemos a favor o en contra de su causa, contra Enrique de Trastámara. 

Le sucedieron en poco tiempo Yusuf II, Muhammad VII y Yusuf III, y aprovechando la debilidad generada por tanto cambio, Fernando de Trastámara asedió y tomó Antequera en 1410, y tras esto se establecieron dieciocho años de paz entre los dos reinos. 

El siglo XV parecía claro que marcaría el fin del Reino Nazarí de Granada, las luchas internas entre las diferentes familias nobiliarias, donde destacan los abencerrajes, los cegries o los bannigas, provocaron su debilitamiento generalizado y un continuo derrocamiento de monarcas, y así llegamos a 1464, cuando Abu al Hasan Ali Ben Saad, el conocido como Muley Hacén, ocupó el trono.

Muley Hacén
Abu al Hasan Ali Ben Saad, conocido como Muley Hacén.

Pero como hemos dicho la situación era catastrófica, y en el año 1482 Boabdil destronó a su padre, quien se alió con su hermano, por tanto tío de Boabdil, Muhammad az-Zaghall, conocido por los cristianos como El Zagal.

Tres años después Muley Hacén fallecía legando sus derechos a El Zagal, por lo que el Reino de Granada quedaba inmerso en una guerra entre tío y sobrino, una guerra de la que la nueva pareja real, Isabel y Fernando pudieron sacar provecho.



4. La Guerra de Granada

Guerra de Granada
La Guerra de Granada 1482-1492

Granada se había convertido en la segunda mitad del siglo XV en el último reducto musulmán de la Península ibérica, y a pesar del declive político Muley Hacén se apoderó de varios bastiones en la frontera cristiana, entre ellos Zahara de la Sierra, donde los musulmanes realizaron una auténtica escabechina con la población local, y dejó de pagar el tributo estipulado con los cristianos.

Zahara de la Sierra
Vista nocturna de Zahara de la Sierra, casus belli del inicio de la Guerra de Granada

Estas afrentas aceleraron la decisión de Isabel y Fernando de lanzarse contra Granada, de hecho se dice que cuando Fernando tuvo noticias de la matanza que Muley Hacén había hecho en Zahara afirmó que ~"lamentaba las muertes cristianas, pero que eso aceleraría la idea de tomar Granada que ya tenían" ~. 

Este ansia por acabar con la presencia musulmana en tierras peninsulares se veía además alimentada por la amenaza que suponía el auge del Imperio otomano, que en 1453 logró la caída de Constantinopla, además, que mejor momento que aprovechando la crisis institucional que vivían en el seno del reino nazarí. 


Caída de Constantinopla
Caída de Constantinopla en manos musulmanas 1453

El hecho de la caída de Constantinopla, que comenté hace un segundo, agravaba la situación europea y del Mediterráneo, y fue una de las razones por las que el Papa Sixto VI decidió apoyar la empresa militar de Isabel y Fernando, instituyendo una Cruzada, a modo de asistencia financiera.

Sixto IV
Sixto IV, a pesar de ayudar a Isabel y Fernando, ha sido uno de los peores pontífices de la historia.

La bula de Cruzada fue prorrogándose cada dos años hasta alcanzar, en su último año, una recaudación de 500 millones de maravedíes.

El ejército cristiano con el que se enfrentarían a los musulmanes quedaba compuesto por unos 65.000 soldados, de ellos 40.000 serían de infantería, 10.000 de caballería y los 15.000 restantes formarían parte de una fuerza auxiliar de zapadores, artesanos, sanitarios y de suministros

Los cerca de 65.000 hombres tenían distinta procedencia: 20.000 unidades entre infantería y caballería pertenecientes al Ejército Real, es decir eran soldados profesionales, organizadas en compañías de unas 100 lanzas cada una; 20.000 unidades de nobles y eclesiásticos de Órdenes Militares, organizados en peones, jinetes y ballesteros; y 25.000 hombres aportados por los municipios. Además, también intervinieron 1.000 voluntarios alemanes, ingleses y franceses y 1.000 soldados mercenarios suizos. 

Como curiosidad hay que decir que durante esta campaña apareció el primer hospital de campaña moderno de la historia militar europea.

Por el lado musulmán, hay que decir que la base de su ejército era la leva urbana y los mercenarios extranjeros, sobre todo, bereberes y zenetas de Marruecos. Los bereberes recibían su paga en oro y una prima porcentual del botín logrado, y los zenetas, que también participaron en el bando cristiano, eran muy apreciados por su valentía y decisión en el combate. Además de estos cuerpos, el emir contaba con su guardia personal, unos 600 helches, que eran renegados cristianos de inquebrantable fidelidad al islam. 

En esos momentos, el Reino Nazarí contaba con unos 60.000 soldados de infantería, y unos 6.000 jinetes de caballería ligera de gran movilidad, muy adaptada al acoso y persecución en la orografía granadina. Tenía un cuerpo especial, los jinetes bereberes, que participaban en el combate sin defensa alguna y lo confiaban todo en la movilidad y a las cimitarras, lanzas ligeras y jabalinas. Igualmente, disponían de gran número de arqueros y ballesteros muy bien entrenados.

Eran numerosas las fortificaciones erigidas, que aseguraban una sólida defensa y que habían resultado hasta el momento inexpugnables para las tropas cristianas. El conjunto de atalayas y murallas constituían la base de la defensa del reino de Granada frente a las fuerzas cristianas de la época. La frontera estaba protegida por más de 100 castillos. 

Pero si hubo algo que diferenció realmente a estos dos ejércitos fue el uso de la artillería. A pesar de que los musulmanes habían introducido el arma de artillería en las batallas campales y de sitio a las fortalezas cristianas, fue abandonada y no evoluciono técnicamente. A finales del XV, la artillería musulmana era claramente inferior a la cristiana, modernizada por iniciativa de la Reina Isabel. En las tropas cristianas apareció por primera vez la artillería como Cuerpo de ejército, bajo el mando del Capitán General Francisco Ramírez de Oreña, quien terminó siendo el esposo de Beatriz Galindo, la Latina, preceptora de la Reina.

Francisco Ramírez de Oreñ
Francisco Ramírez de Oreña, responsable del Cuerpo de Artillería cristiano.

El cuerpo de artillería cristiano contaba con 200 piezas de artillería, entre las que encontramos las bombardas de hierro, con 14 pulgadas de calibre y 3,5 metros de longitud, pesaban unos 3.000 kilos y lanzaban proyectiles de 150 kilos a 1.300 metros; las bombardas de bronce, que pesaban unos 6.000 kilos y lanzaban proyectiles de 250 kilos a 1.300 metros; y morteros de tiro curvo o pedrero, que tenían como objetivo colocar el proyectil en el interior de la fortaleza sitiada, eran unas piezas de calibre grande, de 30 a 50 cm y muy cortas de tamaño.

Artillería Guerra de Granada
Recreación del uso cristiano de la artillería durante un asedio.

El 1 de marzo de 1482 comenzaba la guerra, los cristianos se lanzaban al ataque de Alhama, un punto estratégico ya que está a casi 50 kilómetros de Granada, las tropas musulmanas intentaron reconquistar la ciudad en varias ocasiones, llegando incluso a negociar con los cristianos su entrega a cambio de 30.000 doblas de oro, la ciudad de Zahara y la libertad de todos los cautivos. Ese mismo año de 1482, como vimos en el primer bloque, el Príncipe Boabdil, apoyado en su madre y los abencerrajes destronó a su padre, el rey Muley Hacén, quien se alió con su hermano, El Zagal, para luchar contra el príncipe.

Mientras, un ejército castellano de 4.000 hombres fue derrotado por las tropas musulmanas, y esto hizo que Boabdil se envalentonase y, poco tiempo después, lanzase a sus hombres a la conquista de Lucena. Pero esta vez sus hombres fueron derrotados por el Conde de Cabra, quien consiguió hacer prisionero a Boabdil y lo llevó a la presencia de Isabel y Fernando, que le bautizaron con el apodo que le hizo famoso>“el Chico”. En esta reunión se llegó a una serie de acuerdos, Boabdil pagaría vasallaje a Isabel y una renta anual de 12.000 doblas de oro, a cambio los reyes cristianos le ayudarían en la guerra contra su padre y su tío. ~ Fueron Isabel y Fernando los que le dieron el apodo del "Chico" a Boabdil, según las crónicas de la época ~.

Teniendo de su lado a uno de los líderes de la guerra interna y de la lucha contra los cristianos, Fernando dio la orden de tomar el Castillo de Tájara, tarea que se realizó a la perfección y que facilitó la firma de un acuerdo de pago de 12.000 doblas de oro al año como tributo.

Una vez en libertad, Boabdil reanudó la guerra contra tío, pero no consiguió vencerle y perdió la plaza de Guadix, incluso en 1485, El Zagal consiguió expulsar a Boabdil de Granada.

el Zagal
Abū `Abd Allāh Muhammad az-Zaghall de Granada, llamado por los cristianos el Zagal

Mientras, los cristianos no se estuvieron quietos, y consiguieron tomar Ronda y su serranía, siendo decisiva la acción de la artillería, de la que ya hemos hablado. El 11 de junio de 1485 se produjo la conquista de Marbella y su puerto, que se convirtió en la base de la flota de los cristianos. 

Poco tiempo después, falleció en Mondújar el Rey Muley Hacén, dejando a su hermano como heredero, y con su muerte surge otra leyenda, la de su enterramiento. ~ Cuenta la leyenda que, cansado y asqueado de los seres humanos, el Rey Muley Hacén ordenó que tras su muerte fuese enterrado en el lugar más alto posible, para estar lo más lejos de los humanos, y así es como nace el nombre del pico Mulhacén, el más alto de la Península ~.

Muley Hacén
Recreación para la serie "Isabel" de TVE del funeral de Muley Hacén.

Muerto y enterrado, aunque su tumba no se ha encontrado, ahora la guerra interna dejaba a tío y sobrino frente a frente. En esta lucha, Boabdil consiguió regresar a Granada con el apoyo de los Reyes Católicos, de donde su tío, aunque lo intentaba no conseguía expulsarle. Ahora, aprovechando que los ojos musulmanes estaban puestos en Granada, Isabel y Fernando consiguieron tomar varias ciudades leales Al Zagal. 

Pero todo cambió cuando se produjo un levantamiento del barrio del Albaicín de Granada contra Boabdil, éste, viendo el peligro, cambió de parecer y firmó una alianza con su tío, Boabdil quedaba al mando de Granada y El Zagal era nombrado Señor de Málaga, Almería y Guadix. 

~Los Reyes Católicos habían conseguido lo que buscaban, esta división debilitaba a su enemigo, y afirmaron que consideraban roto el acuerdo con Boabdil, por lo que se lanzaron nuevamente al ataque a partir del año 1486 ~. 

Estas campañas se saldaron con victorias importantes como Íllora, Moclín, Colomera, o Montefrío pero quizás la más importante fue la toma de Loja, ya que no sólo permitía el control de las comunicaciones con Málaga, sino que además Boabdil fue hecho prisionero nuevamente en esta plaza, esta vez fue Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán”, quien lo hizo.

el Gran Capitán
Gonzalo Fernández de Córdoba, "el Gran Capitán"

Gonzalo Fernández de Córdoba vivía su gran momento, entraba en el campamento de Fernando el Católico escoltando al derrotado Rey nazarí quien se lanzaba a los pies del rey cristiano suplicando clemencia, un perdón que le fue otorgado a cambio de entregar en un futuro Granada. Además, nació la amistad de Boabdil y el Gran Capitán, el Rey Nazarí estaba agradecido por el cumplimiento de la palabra dada en relación con la clemencia con sus tropas y ciudadanos de Loja y por su defensa del diálogo entre cristianos y musulmanes para alcanzar la paz. Como premio a todas sus bravas acciones Gonzalo Fernández de Córdoba recibía de Isabel y Fernando el título de Alcaide de Íllora. 

~ Terminada esa campaña, Isabel y Fernando se dirigieron a Santiago de Compostela a fin de cumplir el voto al Apóstol, y pedirle ayuda para la difícil empresa de la ocupación de Granada que pensaban emprender seguidamente ~.

Pero antes tenían que aprovechar la debilidad creada en el lado musulmán, y era el momento de lanzarse al ataque de los territorios de El Zagal. 

En abril de 1487 el ejército castellano, ayudado por las naves aragonesas, tomó Vélez-Málaga, que fue incorporada a la Corona de Castilla, el siguiente salto era Málaga. Esta ciudad tenía unas fuertes murallas para proteger a sus 15.000 habitantes. El jefe de la ciudad, Hamet Ez Zegrí, fiel a El Zagal, se resistió a entregar la ciudad a los castellanos lo que motivó la dura reacción del ejército de Fernando. El Rey Fernando hizo rodear la ciudad y sus suburbios mientras la flota bloqueaba el puerto. La Reina Isabel hizo acto de presencia junto a sus tropas para motivarlas y transmitir a sus soldados confianza y seguridad en la victoria definitiva para el asalto final a Málaga. 

El caudillo malagueño rechazó las reiteradas ofertas de rendición, mientras que El Zagal trató de hacer llegar refuerzos a la ciudad. Además, intentando acabar con la unión entre Castilla y Aragón, y destruir la moral cristiana, diseñaron un plan para acabar con la vida de Isabel. ~ Un prisionero se hizo pasar como renegado musulmán, y cuando estaba en la tienda de Isabel, confundió a una cortesana con la Reina de Castilla y le asestó una puñalada ocasionando la muerte inmediata de la cortesana. El asesino fue detenido y atado a la boca de un cañón. Un disparo dispersó sus restos sobre la ciudad asediada ~. 

Los malagueños, después de la intensa y reiterada acción artillera que ocasionó la brecha en la muralla, presentaron una propuesta de negociaciones a las fuerzas del rey Fernando, que rechazó cualquier trato que no fuera rendición incondicional.  El 18 de agosto de 1487 se rindió Málaga y el Rey ordenó la ejecución de los cristianos renegados, la quema en la hoguera de los judíos relapsos y la venta como esclavos del resto de los habitantes. Tras esto, y siguiendo el plan establecido se lanzaron al ataque de Almería, así el reino Nazarí se quedaba sin puertos.

Toma de Málaga
Liberación de los cautivos de Málaga por Isabel y Fernando.

Pero la lucha en el interior también continuaba, y el 4 de diciembre de 1488, los musulmanes se rendían en Baza. Desde allí, el Alcaide de Baza, Cidi Yahye, y primo de El Zagal, marchó hacia Guadix para instarle a que se sometiera a los reyes cristianos, y ante la imposibilidad de luchar contra Isabel y Fernando, se acordó su rendición y la entrega de una multitud de aldeas que poblaban las laderas de la cordillera de montañas que se extiende desde Granada a la costa

~ Poco tiempo después, El Zagal se exiliaba a Fez, allí fue hecho prisionero por el Rey de Fez, aliado de Boabdil, y fue cegado vivo ~. 

Mientras, Fernando e Isabel enviaron embajadores a Boabdil, pidiéndole que rindiera su capital conforme a lo pactado en Loja. Pero Boabdil, que había mantenido contactos secretos con su amigo y confidente Gonzalo Fernández de Córdoba, era esclavo de sus circunstancias y su poder era demasiado débil como para evitar que su propio pueblo le matase si se rendía sin combatir. Granada ahora era un polvorín de refugiados radicalizados que buscaban un último lugar donde resistir hasta la muerte.

Ya en 1491, se ordenó el levantamiento de la ciudad de Santa Fe en el valle del Genil, en el mismo lugar donde anteriormente se había levantado el campamento militar provisional. En 80 días se realizó la obra, protegida por una muralla, torreada y con 4 puertas, y esta sería la base de operaciones militares de los cristianos, y allí se trasladaron Isabel y Fernando manifestando al enemigo su decisión de llegar hasta el final con el asedio a Granada.

Comenzaba de esta manera la acción final de la Guerra de Granada, pero no tenían intención de realizar un ataque directo, querían rendir la ciudad mediante su aislamiento; además habían conseguido destrozar la moral de los habitantes de Granada, que veían a sus enemigos asentados sobre su suelo, resueltos a no abandonarlo jamás, y esperando que ellos mismos se rindiesen o muriesen de hambre.

Sin embargo, y a pesar de esta guerra a la espera, los cristianos si llevaron a cabo algunas acciones de incursión, como cuando Hernán Pérez del Pulgar, el de las Hañazas, entró de noche en Granada con 15 de sus hombres, y tras clavar con su daga “el Avemaría” en la puerta de la mezquita mayor, incendió el mercado de la ciudad y huyó bajo el manto de la noche, o cuando Gonzalo Fernández de Córdoba estuvo a punto de fallecer, pero un acto heroico de uno de sus hombres lo evitó.

Hernán Pérez del Pulgar
Recreación de la acción de Hernán Pérez del Pulgar en Granada.

Una noche, el Gran Capitán participaba en una escaramuza y tuvo la mala suerte de caer de su caballo, lo que le ponía en clara desventaja frente a sus enemigos y le condenaba prácticamente a muerte, pero uno de sus hombres se acercó rápidamente, le cedió su caballo y permitió que Gonzalo continuase con la lucha. Eso sí, este valiente falleció en esta acción.

Y hablando del Gran Capitán, en el siguiente bloque veremos cómo jugó un papel muy importante en la rendición de Granada, no tanto como militar y sí como político y amigo personal del Rey Boabdil.


5. La Toma de Granada


Como dije al final del bloque anterior, los reyes cristianos esperaban que fuesen los propios granadinos quienes se rindiesen víctimas del hambre, y el tiempo les fue dando la razón poco a poco. En el interior de la ciudad comenzaban a faltar los alimentos y los habitantes comenzaban a sufrir los estragos del hambre. 

Las tropas cristianos habían conseguido que Granada quedase aislada por mar y tierra, ya no había esperanzas de recibir socorro desde África o de alguna otra parte. La situación era mala y solamente podía ir a peor, por lo que tanto el Rey Boabdil como sus principales consejeros, se convencieron de que Granada no podía sostenerse así por mucho tiempo y finalmente en el mes de octubre de 1491, a través del Visir Abul Cazim Abdelmalig hicieron proposiciones a los monarcas cristianos para comenzar las conversaciones que derivasen en un acuerdo de paz.

Los acercamientos entre musulmanes y cristianos fueron tomando forma en las reuniones entre Abul Cazim Abdelmalig, Hernando de Zafra, el secretario de los Reyes Católicos y Gonzalo Fernández de Córdoba, la presencia de este último se debía a las buenas relaciones que mantenía con Boabdil, y el buen nombre que tenía entre los musulmanes ya que dominaba casi a la perfección su lengua y costumbres. Con el fin de evitar que nadie pudiese acabar con estas negociaciones, las mismas se llevaron en el mayor secreto posible y bajo el manto de la noche, unas veces dentro de los muros de Granada y otras en la cercana aldea de Churriana. Finalmente, y tras largos debates y propuestas, se fijaron las condiciones de la Capitulación, que fueron ratificadas por los respectivos monarcas el día 25 de noviembre de 1491.

Capitulaciones de Granada
Capitulaciones de Granada en el Archivo de los Duques de Frías.

~ Según lo ratificado por los reyes, se permitía a los habitantes de Granada que conservasen sus mezquitas y el libre ejercicio de su religión con todos sus ritos y ceremonias; los habitantes musulmanes debía ser juzgados según sus leyes por sus propios cadis o jueces con sujeción a la autoridad general del gobernador; los nuevos monarcas no les podía imponer tributos mayores que los que pagaban de ordinario a los reyes musulmanes y ninguno absolutamente durante los tres primeros años. Además se estipulaba que Boabdil podría reinar sobre cierta zona de las Alpujarras, y Castilla a cambio recibiría la artillería y las fortalezas granadinas ~.

Como vemos las condiciones eran muy favorables y similares a todas aquellas que se ratificaron para las ciudades que se habían rendido sin presentar batalla, pero cuando la población musulmana de Granada tuvo conocimiento de las mismas se negó a aceptarlas, recordemos que la población de la ciudad se había visto incrementada por grupos radicalizados que habían huido del resto del Reino y buscaban protección en la capital. Como resultado de esta negativa a aceptar las condiciones, estalló una insurrección contra Boabdil, llegando incluso a peligrar su vida. Ante esto, los consejeros del monarca y el propio Boabdil creyeron que lo mejor que podían hacer para evitar males mayores, era anticipar el día prefijado para la rendición, y en consecuencia, se decretó la misma para el 2 de enero de 1492.

~ Era el momento álgido, hasta ese momento, del reinado de Isabel y Fernando, y un hecho tan importante debía recibir toda la pompa y boato posible ~. 

En primer lugar, y para verificar el acto, los reyes enviaron al Cardenal Mendoza, el Gran Cardenal de España, como adelantado al mando de un destacamento compuesto por las tropas más veteranas, ese sería el premio para estos valerosos hombres, tener el honor de ser los primeros en entrar en la capital del enemigo. Al mismo tiempo, Boabdil abandonó para siempre la Alhambra por la puerta de los Siete Suelos, y tras su salida se tapió la puerta para siempre, así nadie podría volver a pasar por ella. 

Puerta de los Siete Suelos
Puerta de los Siete Suelos de la Alhambra, puerta de salida de Boabdil.

Los grupos del Cardenal Mendoza y de Boabdil se cruzaron en la llamada subida de los Mártires, cada uno con un destino bien distinto, Mendoza iba en dirección a la Alhambra para anunciar la victoria y Boabdil, a rendirse junto a una mezquita que después fue consagrada como ermita de San Sebastián, a orillas del Genil.

Cardenal Mendoza
Pedro González de Mendoza, el Gran Cardenal de España.

El 2 de enero de 1492, viernes, a las 3 de la tarde, el estandarte de Santiago Apóstol y el pendón real de Castilla aparecieron en las almenas de la torre más alta de la Alhambra. Poco después, Boabdil llegó ante Isabel y Fernando, el todavía monarca nazarí quiso bajarse del caballo y besar sus manos en señal de homenaje, pero Fernando se apresuró a impedírselo y le abrazó en prueba de su afecto y consideración.

Toma de Granada
Rendición de Granada

Tras esto Boabdil entregó las llaves de la ciudad y dijo una frase que ha pasado a la historia ~ "Tuyas son, oh Rey, pues Allah así lo ha dispuesto, usa tu triunfo con clemencia y moderación" ~. Tras esto, Fernando tomó las llaves y las puso en manos de la Reina, de ella pasaron al príncipe, y de él a Iñigo de Mendoza, Conde de Tendilla, a quien habían nombrado teniente de la Alhambra. 

Boabdil, que acababa de dejar de ser Rey en ese momento, se reunió con su familia que se había adelantado con dirección a las Alpujarras, y es aquí cuando surge otra leyenda, extendida pero no atestiguada por ninguna documentación y que se afirma que partió de la imaginación del Padre Echevarría que en el siglo XVIII lo publicó en el libro "Paseos por Granada", y es la leyenda que afirma que cuando Boabdil al coronar un collado, volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez lloró, y su madre, la Sultana Aixa en ese momento le dijo: ~ "Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre" ~. La historia es falsa, pero hay un monte que recibe el nombre del Suspiro del Moro, que hoy cruzan las carreteras que van de Granada a la costa, la A-44 y la N-323.

Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre
"El Suspiro del Moro", un cuadro que recoge la leyenda de Boabdil

Lo que si es cierto es que el 7 de marzo de 1493 Aben Comixa firmó en Barcelona, en el palacio de los Reyes de Aragón, la escritura de venta del feudo alpujarreño de Boabdil por 21.000 castellanos de oro, tras esto Boabdil cruzó el Estrecho de Gibraltar para morir en Fez muchas décadas después.

Al atardecer de ese importante día Isabel y Fernando volvieron a su campamento de Santa Fe, y tres días más tarde, el 5 de Enero, hicieron su entrada pública, solemne y triunfante en Granada

Ese día, la comitiva real se puso en marcha hacia la Alhambra, el Rey y la Reina marchaban, vestidos de gala, en medio de la comitiva, y entraron a caballo en Granada. Tras ellos, todos los prelados y los comandantes de su ejército. Poco antes de llegar se abrieron las puertas de la Alhambra. ~ En ese momento, finalizaba de manera oficial la guerra entre musulmanes y cristianos en España, que había comenzado cerca del río Guadalete hacía siete siglos, ochenta años y dos días ~. 

En Roma, el final de esta Cruzada fue celebrado con campanadas y grandes fiestas. Los conquistadores recibieron la calificación de «atletas de Cristo», y los Reyes Isabel y Fernando el título de «Católicos», por el que a partir de ese momento serían conocidos y pasaron a la historia.

Reyes Católicos
Isabel y Fernando, los Reyes Católicos.