Ruta Por La Historia

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viernes, 7 de octubre de 2016

Rasputín. El Monje loco

Si el 10 de enero suele ser un día frío, ese día de 1869 en Pokróvskoe, situado en Siberia Occidental, una tierra desolada y olvidada, la temperatura debía ser tan baja que nos sorprendería que pudiese haber cualquier tipo de vida, pues bien no solo había vida, si no que una nueva vida venía al mundo en el seno de una familia campesina. El padre nervioso esperaba a que su mujer diese a luz al que sería su quinto hijo, de golpe sonó un llanto y le dijeron que acababa de tener un niño. El nombre que recibiría ese pequeño sería Grigori Yefimovich Novikh, aunque todos le conocemos con el apodo que recibiría años después, Rasputín

Grigori Yefimovich, Rasputín
Tuvo una infancia dura, ya que era un niño enclenque pero violento, casi salvaje decían, pero tenía algo especial, afirmaba que la Virgen María le llamaba por su nombre y le hablaba. Además realizaba predicciones con un gran nivel de acierto, todo ello le hizo tremendamente popular, pero su comportamiento no acompañaba a esta fama. se acercó a malas compañías, y con estos nuevos amigos comenzó a beber y a robar. Además, fue detenido cuando intentaba robar unos caballos. No obstante, fue perdonado por sus vecinos debido a la fama que tenía de místico. 

Por esos años entró en contacto con una secta cristiana que había sido condenada por herejía por la Iglesia Ortodoxa, la mayoritaria en Rusia, conocida como los flagelantes o jlyst en ruso. 

Flagelantes
Recreación de ceremonia jlyst
Los miembros de esta secta afirmaban que el camino a la verdadera fe debía ser regido por el dolor, por lo que era muy normal el uso de elementos de auto-tortura entre ellos, de ahí su nombre, pero también usaban el sexo y el alcohol como hilo de conexión con Dios. Toda esta mezcolanza de dolor y vicio provocó que nuestro invitado entrase de lleno en el grupo, convirtiéndose en un acérrimo integrante, siendo ese el momento en el que comienza a conocérsele por el apodo por el que pasará a la Historia, “Rasputin” que deriva de la palabra rusa “rasputnyi” que significa “el depravado, el pervertido”.

Hacia 1887 se casó con Proskovia Fyodorovna y fue nombrado líder local de los flagelantes, lo que levantó un gran escándalo entre los convecinos por las continuas orgías de alcohol y sexo que hacían después de las prácticas religiosas. Tal fue el escándalo levantado que las autoridades religiosas ortodoxas rusas decidieron tomar cartas en el asunto y realizar una persecución total contra esta secta y sus miembros. En una de estas persecuciones, Rasputín fue detenido y obligado a abandonar su pueblo, lo que le llevó, en 1892 a convertirse en un trotamundos mendicante.

Familia Rasputin
Rasputín y sus hijos antes de iniciar su peregrinaje 
Sus viajes le llevaron a conocer Rusia, Grecia, se sabe que visitó el monasterio del Monte Athos, y Tierra Santa, donde vivió historias que ayudaron a crear el personaje que años después sería, tales como su aprendizaje del arte del hipnotismo, manejando su profunda mirada, y técnicas de curación como la imposición de manos. Por cierto, a pesar de que se le conoce como "el monje loco", esto es totalmente incorrecto, ya que a pesar de sus estancias en diferentes monasterios como peregrino, nunca fue ordenado monje. Cuando pensó que este camino iniciático había llegado a su fin retornó a Rusia donde mendigó por los campos y los campesinos rusos le ofrecían cobijo y comida a cambio de diferentes curaciones.

Monte Athos
Monasterio del Monte Athos
Su viaje continuo le lleva, en el año 1903, a poner rumbo a la que entonces era la capital del Imperio Ruso, la bella ciudad de San Petersburgo. Instalado en una pequeña y muy modesta habitación continuó con su labor de curandero, ayudando principalmente a los más necesitados de la capital, pero pronto su fama fue en aumento y campesinos de las localidades próximas a la capital se desplazaban para pedirle ayuda y consejo.

San Petersburgo
Atardecer sobre la bella San Petersburgo
Tal fue su fama que llegó a conocer a Monseñor Teofán, el Inspector de la Academia de Teología en San Petersburgo, quien quedó prendado del siberiano de tal manera que le brindó un apoyo tan importante que sirvió para abrirle las puertas de las familias más ricas de la capital

Ahora nuestro invitado no solo trataba a los pobres, los poderosos comenzaban a confiar en los poderes de este extraño hombre de gran altura, barba larga y sobre todo portador de unos penetrantes y fríos ojos azules con los que parecía que taladraba en cerebro y alma de la persona que se encontraba frente a él y que terminaba cayendo en una especia de encantamiento.

Rasputin ojos
Penetrante mirada de Rasputín
La primera gran puerta que se abrió a Rasputín fue la de Anna Aleksandrovna Vyrubova, que era amiga y confidente de la Zarina Alejandra. Esta mujer quedó prendada del poder místico que emanaba de nuestro invitado de hoy, y a pies juntillas seguía cada una de sus indicaciones y predicciones. Solo una vez no le hizo caso, y lo pagó muy caro. 

Anna Aleksandrovna Vyrubova
Anna Aleksandrovna Vyrubova, la introductora de Rasputín en la Corte imperial
Un día, Anna le comentó a nuestro invitado que tenía intención de casarse con Aleksander Vasilievich Vyrubov, un oficial de la armada imperial rusa. Rasputín, mirándola fijamente con sus penetrantes ojos azules le predijo que si se unía a ese hombre tendría un matrimonio muy infeliz, pero ella estaba tan enamorada que no hizo caso de sus consejos. 

Pues bien, o bien algo sabía previamente Rasputín o realmente tenía poderes ya que años más tarde la pareja se divorció, y la madre de Anna, años después, afirmó que su hija había convivido con un hombre totalmente impotente, con una psicología sexual perversa marcada por el sadismo

A pesar de que esta vez, como hemos visto, no hizo caso de los consejos de Rasputín, Anna estaba dentro del grupo de las principales seguidoras de nuestro invitado y no es raro que comentase los poderes de este hombre a otras damas de la corte, como por ejemplo a la princesa Militsa de Montenegro, hija del Rey Nicolas I de Montenegro, que en 1889 se casó con Pedro Romanov, primo del por entonces Zar Alejandro III. 

Princesa Militza
Militza de Montenegro, seguidora del espiritismo y de Rasputín
Por cosas del destino o por la endogamia de las familias reales, años después de este matrimonio, el hermano de Pedro, Nicolás, se casaba con la hermana de Militsa, Anastasia, y los cuatro consiguieron introducir el espiritismo, del que eran gran apasionados, en la corte imperial rusa. Además, antes de que Rasputín entrase en sus vidas, ya habían tenido acercamientos a diferentes sanadores, como cuando en 1901 introdujeron en la corte a Philippe, un pseudosanador de origen francés contratado con el fin de ayudar a la pareja imperial a engendrar un hijo varón que heredase el trono, ya que el Zar de esos momentos, Nicolás II, y su esposa Alejandra habían tenido cuatro niñas, Olga, Tatiana, María y la recién nacida Anastasia. Finalmente este farsante tuvo que ser expulsado de San Petersburgo por la policía debido a sus malas artes. 

El nombre de Rasputín iba en aumento no se dejaba de mencionar su gran poder curativo, sus facultades de predicción y, sobre todo, una serie de oscuros y atrayentes rumores sobre la celebración de reuniones privadas en las que se consumían grandes cantidades de alcohol y se practicaba de manera desenfrenada orgías sexuales, con Rasputín como figura principal; reuniones en las que estaban implicadas un número importantes de damas de la alta nobleza rusa. No obstante, a pesar de estos antecedentes, gracias a su fama como respetado y temido staretz, como se conoce en ruso a un santón rural dotado de especiales poderes espirituales y mágicos, Rasputín tuvo una cita con una preocupada y desesperada Zarina Alejandra.

Zarina Alejandra
La Zarina Alejandra, victima principal de Rasputín

¿Por qué estaba desesperada la Zarina? Bien, poco después de la llegada de Rasputin a San Petesburgo, nació en el Palacio de Peterhof el esperado heredero al trono imperial, el Príncipe Alekséi

Zarevich Alexei
Nicolas II con su hijo y heredero, el Zarevich Alexei
Si por fin la pareja imperial tenía su anhelado hijo varón, ¿Qué quitaba el sueño a la zarina? Bien, Alekséi era bisnieto por línea materna de la Reina Victoria del Reino Unido quien poseía un defecto genético que la haría pasar a la historia por propagar una enfermedad de la coagulación por todas las familias reales europeas, la hemofilia. De los nueve hijos que tuvo la Reina Victoria, uno de los varones, Leopoldo sufrió la enfermedad, mientras que dos de las hijas, Alicia y Beatriz, fueron portadoras.

Victoria del Reino Unido
Reina Victoria del Reino Unido, introdujo la hemofilia en las familias reales
En el árbol genealógico de los descendientes de la reina Victoria se puede ver cómo la enfermedad se extiende por varias dinastías europeas, la rusa, la alemana y la española al contraer matrimonio las descendientes de la reina. A España, por ejemplo, llegó a través de la reina Victoria Eugenia, esposa del rey Alfonso XIII, siendo dos de sus hijos hemofílicos, los príncipes Alfonso y Gonzalo. 

En el caso que hoy nos ocupa, la familia imperial rusa, la Zarina Alexandra era nieta de la Reina Victoria, y esa enfermedad había pasado a sus hijos, Anastasia era portadora y el Zarévich Alexei sufría la enfermedad, por lo que cualquier accidente o golpe normal en un bebé se convertía en un calvario para sus padres, que buscaban cualquier solución aunque no fuese médica, y de esta manera Rasputín consiguió llegar a la familia imperial.

En noviembre de 1905 Rasputín fue invitado a palacio por los zares, una cita secreta celebrada en la penumbra de la noche. Nuestro invitado entró en el salón donde les esperaban los angustiados padres, mientras el zarévich se encontraba en cama sufriendo una crisis. Su solo aspecto valió para enmudecerlos, alto, con el pelo y la barba largos y algo descuidados, vestido de negro y unos ojos que se clavaban en ellos. 

Rasputín
Una imagen similar a esta tuvo que ser lo que los Zares vieron entrar en la noche
Tras saludarles, Rasputín les espetó “el zarévich padece hemofilia”. Los padres enmudecieron, la enfermedad del joven príncipe era un secreto de Estado, ¿Cómo ese extraño tenía conocimiento de ello? Sin aun recuperarse de este shock, nuestro invitado les pidió que le permitieran rezar junto a la cama donde se encontraba el pequeño. Los padres sorprendidos accedieron. De forma casi ceremonial, Rasputín se arrodilló junto a la cama, agachó la cabeza y estuvo rezando durante casi una hora. Poco a poco el joven príncipe fue recuperándose de su letargo y terminó por levantarse de la cama mientras sus padres observaban la escena con una mezcla de estupefacción y alegría. 

Rasputín pidió a la zarina que se postrara ante Dios y la virgen y suplicara de rodillas por su hijo, la zarina que era una mujer excesivamente religiosa aceptó de buena gana todas aquellas peticiones. De hecho se le permitió vivir dentro de palacio para poder asistir al príncipe. Para ella a partir de ese momento el monje loco no era tan loco, más bien era un santo, un amigo.El zar por su parte escribió en su diario:

“Hoy he conocido a un ser maravilloso, sin duda es un regalo de Dios, es un enviado de Dios”

La Zarina tenía en Rasputin a ese consejero espiritual que llevaba años buscando, juntos pasaban largas veladas hablando de lo divino y lo espiritual, y aunque nuestro invitado no consiguió influenciar directamente en el Zar si lo hizo a través de la Zarina, quien consiguió que Rasputin recibiese un cargo público con poder en el gobierno y en el tercer centenario del ascenso de los Romanov fue colocado en un lugar de honor junto a la familia imperial que comenzaba a creer ciegamente en todo aquello que decía Rasputin. A partir de ese momento, llevó un fastuoso tren de vida con la total impunidad que le confería su poder sobre los Romanov, ya que además, para más Inri, el zarévich se recuperaba siempre que estaba cerca de él.

Rasputín y los Romanov
Rasputín con la familia imperial, falta Nicolás II

Situación política y social del Imperio ruso en la época de Rasputín.

La situación rusa ya estaba enquistada desde el año 1881, cuando en marco de ese año la organización socialista “La voluntad del pueblo” asesinaba al Zar Alejandro II, quien era sustituido por su hijo, Alejandro III, conservador radical que estaba influido por Konstantín Pobedonóstsev, un devoto del gobierno autocrático. 

Alejandro III
Alejandro III artífice de una fuerte represión contra los movimientos revolucionarios
Alejandro III, bien por convencimiento político o por venganza por el asesinato de su padre, dio orden al servicio policial secreto ruso para que suprimiese por cualquier medio suprimir los movimientos revolucionarios. Los líderes de estos grupos, la llamada intelligentsia fue detenida y encarcelados, pero algunos de ellos consiguieron huir y marchar al extranjero, siendo este el momento en el que los pensadores rusos entraron en contacto con el naciente marxismo

Mientras se llevaba a cabo esta represión, el vasto Imperio ruso se fue industrializando, naciendo uno de los grandes logros rusos, el ferrocarril Transiberiano. No obstante, desde 1892 el Imperio vivía en un constante déficit presupuestario, por lo que el Ministro de finanzas Serguéi Witte tuvo que buscar ayuda en inversores extranjeros.

Transiberiano
Interior de un vagón del Transiberiano, el tren que une Moscú y Vladivostok (9288 km)
El descontento social volvía a aparecer y lo hacían apoyados en nuevas organizaciones revolucionarias, como por ejemplo el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia de tendencia marxista que en 1903 se dividió mencheviques y los bolcheviques; o el Partido Social-Revolucionario que tenía un brazo armado, la Organización de Combate que acabó con la vida de varios ministros del Zar Nicolas II. Estos atentados provocaron una oleada de violencia por ambas partes, los revolucionarios continuaban con sus atentados, y la policía llevaba a cabo una, cada vez más fuerte, represión. 

A toda este caldo de cultivo tenemos que añadir el estallido de la guerra ruso-japonesa que había comenzado en 1904. En este conflicto, de manera sorprendente, el Ejército Imperial japonés conseguía casi de manera consecutiva las victorias sobre los rusos, lo que aumentaba la insatisfacción del pueblo ruso contra sus gobernantes. Pero el detonante final pudo ser el llamado Domingo Sangriento.

El 22 de enero de 1905, cerca de 200.000 trabajadores rusos guiados por el Pope Gapón marcharon hacia la residencia del zar Nicolás II, el Palacio de Invierno, con la intención de que el Zar escuchase sus peticiones que se resumían en dos puntos: salarios más altos y una mejora en las condiciones laborales. Para dejar claro su adhesión al sistema, los manifestantes portaban retratos del propio Zar e iconos religiosos ortodoxos, pero eso no fue suficiente para evitar la masacre.

Domingo Sangriento 1905
Manifestantes que reclamaban salarios más altos y mejoras laborales 
Ese día, Nicolás II no se encontraba en el palacio ya que junto a su familia había marchado a la Villa de los Zares, a unos 24 kilómetros, a pasar el fin de semana. Mientras, había dejado al mando a su tío, el Duque Vladimir Aleksándrovich, quien al ver a la multitud acercándose al Palacio de Invierno no quiso ni escuchar sus peticiones y ni siquiera esperar a ver qué intenciones tenían, y ordenó a los soldados de la guarnición que abriesen fuego contra ellos.

Vladimir Aleksándrovich
Gran Duque Vladimir Aleksándrovich, responsable del Domingo Sangriento
El resultado fue una matanza, 200 manifestantes desarmados fallecieron y cerca de 800 resultaron heridos. La noticia de esta cruel acción se expandió por todo el país, en el campo se desató una suerte de terror con ocupaciones de tierras, asesinatos de propietarios y quema de palacios; a los obreros que comenzaron diferentes huelgas y a las Fuerzas Armadas que apoyaron diferentes motines contra sus mandos.

La oposición liberal del zarismo, los kadetes del Partido Constitucional Democrático, querían aprovechar las protestas para forzar la creación de un sistema de representación parlamentaria a semejanza de los occidentales.

Finalmente en 1906 Nicolás II trató de apaciguar a los manifestantes, y concedió algunas libertades políticas, una ley electoral, y creó el parlamento ruso, la Duma, aunque con poderes legislativos muy limitados, ya que el zar podía vetar sus leyes, y una serie de medidas laborales y sociales como el reconocimiento de los derechos sindicales o la jornada laboral de diez horas, pero la situación era insostenible.

Nicolás II Duma
Nicolás II en su discurso de inauguración de la Duma
Hemos hecho referencia a motines de las Fuerzas Armadas, y si hacemos un pequeño y sencillo juego mental en el que nos preguntamos por un famoso motín militar en Rusia, la respuesta será sencilla, el Motín del Acorazado Potemkin

Potemkin
El acorazado Potemkin, un icono de las revoluciones
Pero antes vamos a ponernos en antecedentes, en la reciente estallada guerra contra Japón, los oficiales y marineros más experimentados de la flota rusa del Mar Negro fueron trasladados a buques en el Pacífico para cubrir las bajas del conflicto, por lo que la flota del Mar Negro quedó compuesta por reclutas y oficiales poco capaces

En mayo de 1905 la Armada rusa sufría una nueva derrota, esta vez en la Batalla de Tsushima, y la situación en la que quedaba la Armada rusa era desastrosa, y algo tan simple como el rancho fue el detonante. A finales de junio el acorazado Potemkin se encontraba en alta mar ya que tenía programadas unas prácticas de tiro en aguas de la isla Tendra, frente a la costa ucraniana. A bordo del barco, el segundo de a bordo amenazó con represalias contra todo aquel que se negaban a comer el borsch, una sopa de remolacha que estaba elaborada con carne podrida e infestada de larvas de mosca. 

El segundo de a bordo reunió a los marineros que se negaban a comerse el rancho en una zona en cuyo suelo se había extendido una lona impermeable y donde esperaban infantes de marina armados, todo parecía indicar que iba a producirse una ejecución y se abalanzaron sobre los infantes armados, resultando muerto el segundo de a bordo 

Los marineros amotinados asesinaron a siete de los dieciocho oficiales del buque, entre ellos al capitán y capturaron el Ismaíl, el buque torpedero que actuaba como buque de enlace y correo. Como ambos buques necesitaban un guía, se creó un comité de veinticinco marineros y Afanasi Matushenko fue puesto al frente del Potemkin. 

Afanasi Matushenko
Afanasi Matushenko, con gorra blanca, líder de los amotinados
El Potemkin enarboló una bandera roja y puso rumbo hacia Odesa, una ciudad donde se había declarado una huelga. Eso sí, el Comité de marineros rechazaron ayudar a los huelguistas a hacerse con el control de la ciudad, pero no por no compartir sus ideales, los marineros esperaban la llegada de otros acorazados de la Flota del Mar Negro que se sumasen a su motín. Mientras, las revueltas en Odesa fueron en aumento y el puerto de la ciudad quedó prácticamente arrasado por el fuego. 

El día 29 de junio la tensión estalló, ese día fallecía Grigory Vakulinchuk, uno de los líderes de los amotinados que había sido herido en el motín, y mientras los marineros le enterraban el ejército imperial intentó arrestarles a todos, pero no lo consiguieron. En respuesta, el acorazado abrió fuego contra el teatro en el que se reunían los mandos del ejército del Zar. 

Ante esta situación, el Gobierno ruso ordenó a dos escuadrones rendir a los rebeldes o hundir la nave con ellos dentro. No obstante, el Potemkin fue al encuentro de estos escuadrones y cuando parecía que iba a estallar una lucha entre ambos bandos, los marinos de las dos escuadras gubernamentales se negaron a abrir fuego contra los sublevados. Los amotinados del Potemkin y del Ismaíl zarparon hacia el puerto rumano de Constanza para aprovisionarse de comida, agua y carbón, pero las autoridades rumanas les negaron los suministros, por lo que volvieron a zarpar y pusieron rumbo hacia Feodosia, donde únicamente les dieron comida. Ante esto, parte de los amotinados trató de robar carbón, pero fueron descubiertos y 30 marineros fueron ajusticiados. Viendo que no podrían conseguir lo que necesitaban, el Potemkin regresó a Constanza

El ya famoso acorazado atracó en Constanza en la noche del 7 de julio, y las autoridades rumanas aceptaron, esta vez, a ayudarles dándoles asilo si a cambio rendían el buque y entregaban las armas. Tras diferentes votaciones, los marinos del Potemkin aceptaban la proposición rumana, pero antes de abandonar la nave procedieron a boicotearla con el fin de provocar su hundimiento

Como vemos la situación política y social del Imperio Ruso era un atentico caos, el pueblo descontento comenzaba a dar la espalda a unos zares y una aristocracia que desoía todas sus peticiones, el ejército se levantaba contra sus mandos que solían ser miembros de la alta nobleza imperial, y entre los miembros de la Iglesia Ortodoxa, uno de los elementos en los que se apoyaba la dinastía Romanov, apoyaban a los sublevados contra el régimen. 

Como hemos visto y sabemos, Nicolas II superó la grave crisis de 1905, pero todo estaba a punto de estallar, en poco años su dinastía y los zares desaparecerían para siempre. Los Romanov, aquella dinastía iniciada con Miguel I de Rusia, tras la muerte de un loco, Ivan IV el Terrible, tenía los años contados, y si había nacido, como he dicho a la sombra de un loco, otro loco, esta vez un monje loco, Rasputín, vería desde las sombras como caían poco a poco.

Pero como suele ocurrir en muchas ocasiones las clases dirigentes parecieron no darse cuenta de lo que estaba sucediendo. La nobleza rusa vivía ajena a todo lo que hemos narrado y seguían celebrando diferentes reuniones, cenas y banquetes donde en muchas ocasiones nuestro invitado de hoy era el protagonista principal. 

Rasputín y los nobles
La nobleza rusa se sintió fuertemente atraída por Rasputín
Pero ¿cómo es posible que la nobleza rusa, emparentada con el resto de aristocracias europeas e influenciadas por el lujo y boato británicos y alemán permitiese que un ser maloliente, grosero y maleducado estuviese junto a ellos y compartiese su comida? 

En primer lugar, la amistad de Rasputín constituía el mejor aval a cualquier noble, eclesiástico o militar que quisiera llegar lejos dentro de la corte imperial, por lo que rápidamente se vio rodeado de aduladores que en caso de enfrentarse a los designios del falso monje, eran condenados al ostracismo social, el destierro e incluso el presidio. 

La segunda razón la encontramos en la teosofía, esa corriente religioso mística en la que sus adeptos creen estar iluminados por un espíritu superior, de forma que pueden tener conocimiento del universo mediante su intuición y que en esos momentos llega a la corte de Rusia desde Francia y Estados Unidos. Los nobles rusos, que poco a poco van cayendo en manos de esta corriente, ven en Rasputín a ese espíritu superior que les debe guiar

La tercera razón sería el propio esnobismo de los nobles, que estarían encantados de contar en sus reuniones con un personaje que era todo lo contrario a ellos. Sus modales chocaban plenamente con los de Rasputín que no se dudaba en bostezar o eructar en la mesa, y cada vez que lo hacía los nobles le reían la gracia. 

Por último, y no menos importante, era el propio magnetismo que desprendía Rasputín, decía las cosas con tal convicción y certeza que muy pronto las damas de la corte empezaron a doblegarse ante sus encantos, y las malas lenguas afirman que su poderío sexual tenía a todas las damas rendidas. 

Rasputín y las mujeres
Rasputín ejercía un fuerte magnetismo en las mujeres
Pero los mismos que inicialmente le adoraban y temían poco a poco fueron odiándole, afirmaban que el Zar parecía estar hipnotizado por este loco monje, de hecho todas las ordenes de Nicolas II eran supervisadas por Rasputin, y algunas de ellas, como cuando en 1907 el Zar ordenó un cambio de Arzobispo para Siberia Occidental, parecían salir de la propia mente de Rasputín. 

Además, nuestro invitado llevaba una vida de lujo y bastante licenciosa, era asiduo cliente de todos los prostíbulos de San Petersburgo y en los restaurantes se comportaba de una manera muy escandalosa. Al día siguiente los reportajes sobre sus aventuras llenaban los periódicos sensacionalistas y provocaban discusiones de los zares con los nobles, pero Nicolas II y su esposa le protegen ya que según creen, solo él puede salvar a su hijo, al futuro del Imperio. 

Harta de no ser escuchada por la pareja imperial, la aristocracia se confabula y el Zar, a sabiendas de estos movimientos, ordena a la policía que escolte a Rasputin y que haga informes sobre su vida, unos informes que nos ayudan hoy a reconstruir parte de la vida de nuestro invitado. La razón de esta protección es doble, por un lado, como he dicho solo Rasputín parece curar al zarévich, y además en una de sus predicciones había llegado a decir que si el moría, el Zar sería el siguiente; si él desaparecía los Romano irían detrás

Informe Rasputín
Informes policiales sobre la vida de Rasputín
El descontento con la presencia de este oscuro ser llegó hasta la Duma, el parlamento ruso creado en 1906 por Nicolas II, allí el diputado Guchkov llevó el "asunto Rasputín" e hizo circular entre los diputados copias de la correspondencia de Rasputín con la zarina, unas cartas en las que parecía que la Zarina es la amante de Rasputin, y que la tiene plenamente dominada. 

Rasputín y la Zarina
Hoy día se sigue discutiendo sobre la relación entre Rasputín y la Zarina
Los implicados niegan las acusaciones y parece que el asunto queda solventado, y aunque la relación entre ambos nunca volverá a ser la misma, Rasputin sigue instalado en el palacio y sigue protegido por la policía zarista. 

En el gobierno se consideraba que la influencia de Rasputín sobre el zar y la zarina es nefasta en un momento en que la situación de la monarquía ya era muy crítica, llegando incluso el primer ministro Alexander Trépov a ofrecer a nuestro invitado doscientos mil rublos para que regresase a su Siberia natal y desapareciese, pero Rasputin declina ese ofrecimiento. 

Y así llegó el crítico año de 1914 y el inicio de la Primera Guerra Mundial. En esos momentos Rasputín no se encontraba junto al Zar, estaba convaleciente de las heridas que una prostituta le había hecho al atacarle con un cuchillo, y quizá por ello no pudo doblegar la intención del Zar. 

El zar inicialmente no quería enfrentarse a las otras cortes europeas, ya que eran familiares, pero estaba rodeado de ministros y consejeros probélicos, y aunque Raspútin enviaba telegramas al Zar rogándole no entrar en la guerra ya que Rusia no estaba preparada, finalmente Rusia entró en la guerra del lado de las potencias aliadas occidentales (Gran Bretaña y Francia) como miembro de la Triple Entente Cordial contra los imperios centrales de Europa (Alemania y Austria-Hungría) 

Tal como había predicho Rasputín, el ejército imperial ruso no está preparado, le faltan armas y las que tiene están anticuadas; además los suministros fallan prácticamente desde el primer día. Todo ello se traduce en la muerte de millones de hombres en el frente. 

Desastre ruso primera guerra mundial
Soldados rusos rindiéndose en una batalla de la Primera Guerra Mundial
La situación era desesperada para los rusos y el descontento iba en aumento, y este sentimiento se fue canalizando en un apoyo a los bolcheviques que se habían alineado con el sector internacionalista de la socialdemocracia que rechazaba la guerra, afirmando que esta era una lucha entre los burgueses imperialistas en su búsqueda de nuevos mercados, comenzaba a surgir el germen de la Revolución de 1917. 

La situación bélica es tan desastrosa que el propio Zar marcha al frente de sus tropas dejando a Rasputin al frente del poder, a partir de ese momento el caos se apropia del Imperio. Lo primero que hizo fue destituir a todos los ministros que le eran contrarios siendo sustituidos por amigos o gente que compraba el cargo. Esta actitud no podía traer otra más que una gran corrupción en la corte, pero Rasputín nunca dejó de tener el apoyo incondicional de la zarina. 

Su política continuó provocando desastres militares, ya que los suministros seguían sin llegar al frente, y comenzaron a surgir incluso rumores de que era un espía alemán. Rusia era un polvorín. En una reunión de la Duma, el Presidente Rodzianco afirmó que si no fuese tan mayor, el mismo mataría a Rasputin, el resto de parlamentarios aplauden tal idea, parece que el futuro de Rasputín esta sellado

Los otros grandes enemigos del Zar son los militares, que no podían soportar más la situación y deciden que hay que acabar con la vida de ese monje loco, pero recordemos que le protege la policía del Zar. No obstante, en 1916 se comienza a preparar la conjura para acabar con la vida de Rasputín. 

La conjura diseñada para acabar con la vida de Rasputín estuvo diseñada por el Príncipe Félix Yusúpov, el líder derechista de la Duma, Vladímir Purishkévich, dos grandes duques, Dmitri Pávlovich, sobrino del Zar, y Nicolás Mijáilovich, y el doctor Lazovert

Félix Yusúpov
Félix Yusúpov, príncipe ruso y asesino de Rasputín
Pero había que atraer a Rasputín a un lugar donde no estuviese protegido por la policía del Zar ¿Cómo atraerle a la trampa?¿Que usar de cebo? La respuesta era sencilla, lo que más le gustaba a Rasputín, las mujeres, concretamente usan como reclamo a la gran duquesa Irina Alexándrovna, la esposa del propio Príncipe Félix Yusúpov. 

Irina Alexándrovna
Irina Alexándrovna, cebo para atraer a Rasputín
El plan trazado era también muy simple, había que envenenar por todos los medios al maldito monje y sabiendo de su enorme gula, el doctor Lazovert espolvoreó cianuro por encima de todos los pasteles. El príncipe envió una invitación a Rasputin para la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916, allí podría conocer a la Gran Duquesa. 

Rasputín llegó al palacio poco después de medianoche, Yusupov le dijo que le acompañase a una sala mientras la Duquesa atendía a otros invitados. Al llegar a la sala, una enorme fuente de pasteles, con una cantidad de cianuro cuatro veces superior a lo necesario para matar a una persona, les esperaban. 

El anfitrión ofrecía constantemente copas de vino dulce, sin envenenar, a Rasputín con el fin de enmascarar el mal sabor del cianuro. Rasputín experimentó una leve reacción de malestar, pero seguía comiendo tan tranquilamente. Lo que ignoraba Yusúpov es que le estaba aplicando a su víctima, al mismo tiempo, el veneno y el antídoto, ya que el vino dulce que Rasputín bebía como si fuese agua, contenía una gran cantidad de glucosa, inhibidor demostrado de los efectos tóxicos producidos por el cianuro. 

En la planta de arriba los conjurados esperaban que Yusúpov les dijese que Rasputin había muerto, pero en la planta de abajo la situación era bien distinta, ya que el monje seguía comiendo y parecía inmortal, desesperado, el príncipe desenfundó su pistola y disparó a Rasputín en el pecho

Nuestro invitado cayó al suelo y el príncipe subió para avisar al resto de confabulados de que la misión había sido cumplida. Eso creían ellos, ya que al bajar no encontraron el cuerpo de Rasputín, seguía vivo. Rápidamente en su búsqueda encuentran un rastro de sangre que les lleva a los jardines, y allí ven la figura tambaleante del monje que poco a poco se va alejando. 

Corren detrás de él, y nuevamente el príncipe apunta con su arma y para asegurarse vacía todo el cargador, ahora sí parece que Rasputin ha muerto. Una vez caído, los conjurados lo envolvieron en una lona, lo cargaron con pesadas cadenas, abrieron un agujero en la superficie helada del río Neva, y allí lanzaron el cuerpo de Rasputín. 

Browning FN M1900
Browning FN M1900, el arma usada por Yusúpov contra Rasputín
Al día siguiente el cuerpo de Rasputín fue descubierto, los médicos lo examinaron, y el informe forense sorprendió a propios y extraños, Rasputín no había muerto por envenenamiento, tampoco por los disparos, el monje loco había fallecido minutos después de los últimos disparos, ahogado en el río. Algo que parecía ratificar el cuerpo del fallecido, había aparecido con los brazos levantados como si hubiera luchado por romper la capa de hielo.

Rasputin cadáver
De esta manera apareció el cadáver de Rasputín

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