Ruta Por La Historia

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viernes, 10 de junio de 2016

El Compromiso de Caspe (1412)


Esta semana vivimos a través de nuestro blog un momento clave en la Historia de España, cuando con la subida al trono de Fernando I de Aragón los principales reinos, Castilla y Aragón, quedan bajo una misma familia, los Trastámaras.

Fernando I
Fernando I de Aragón de Manuel Aguirre y Montsalbe

SITUACIÓN HISTÓRICA

Para entenderlo, tenemos que viajar juntos al Reino de Aragón de los S. XIV y XV, concretamente empezaremos en el año 1396 cuando Martín I "el Humano" accede al trono. Esta subida al trono se debió a la repentina muerte de su hermano Juan I de Aragón tras caerse de un caballo en una cacería en el Bosque de Orriols, Gerona.

Juan I de Aragón
Juan I de Aragón de Manuel Aguirre y Montsalbe

Al igual que había sucedido con su padre, Pedro IV "el Ceremonioso", los varones que Juan tuvo con sus dos esposas, Marta de Armañaz y Violante de Bar, morían de manera prematura, y al existir la Ley Sálica, las hijas no podían reinar, aunque sí traspasaban sus derechos al trono a sus hijos varones.

Pedro IV de Aragón
Pedro IV de Aragón  "El Ceremonioso"
De Pedro IV, la descendencia que seguía viva eran tres niñas de su matrimonio con María de Navarra, y otra niña llamada Leonor además de Juan y Martín, de su esposa Leonor de Sicilia. Y de un último matrimonio con Sibila de Fortiá, una niña llamada Isabel, ya que el otro hijo que tuvieron al que llamaron Alfonso murió.

Ante estas circunstancias y como decíamos, tras morir Juan la corona tuvo que pasar a su hermano Martín, que pasó a llamarse Martín I "el Humano; este apodo lo recibió, según los cronistas, por contar con un carácter afable, inteligente, piadoso, que sentía un gran amor por la cultura y por los autores clásicos; pero también contaba con un carácter poco resolutivo, lo que marcó la tónica de su gobierno.

Martín I de Aragón
Martín I de Aragón "el Humano" de Manuel Aguirre y Montsalbe 
Martín ya contaba con el Reino de Sicilia que había heredado de su madre tras la muerte de esta en el año 1375;  derechos al trono que había reforzado casando a su hijo Martín "el Joven" con María de Sicilia, hija y heredera del Rey Federico III y Constanza de Aragón, que por cierto era hija de Pedro IV “el Ceremonioso”. Por tanto, Martin I casaba a su hijo con la hija de su hermanastra.

En estos momentos, Martín era el regente de Sicilia ya que cuando murió Federico III Rey de Sicilia en el año 1377 la pareja era demasiado joven para reinar, por lo que el monarca Martin I tuvo que mandar a su esposa y madre de su único hijo varón, María de Luna, como Lugarteniente General a Aragón, para que defendiera en su nombre sus derechos a la Corona de Aragón frente a la viuda de su hermano Juan, Violante de Bar, quien afirmaba haberse quedado embarazada antes de la muerte de Juan I, aunque rápidamente se descubrió el embuste.

Aunque María de Luna era una mujer inteligente y dotada para el mando, la situación en Aragón empeoraba, por lo que finalmente, Martín I zarpó en el año 1397 hacia Zaragoza y juró los fueros ante las Cortes en Octubre de ese mismo año, lo que permitió su coronación como Rey de Aragón en abril de 1399.

Además de los problemas tanto exteriores como interiores, este monarca tuvo que hacer frente al Cisma de Occidente que separaba a los cristianos desde hacía años. Claramente, su postura fue apoyar a Benedicto XIII, familiar de su mujer María de Luna, y que pasó a la historia como el AntiPapa Luna. Este apoyo quedó claramente demostrado en 1403 cuando Martin I mandó a sus tropas a liberar al antipapa del asedio que sufría y tras rescatarlo lo acogió en Peñíscola, en el famoso castillo del Papa Luna.

Estatua de Benedicto XIII en Peñíscola de Sergio Blanco Rivas
Con las dificultades propias de un reinado, la cuestión de la línea sucesoria no estaba cubierta, al igual que les había sucedido a su padre y a su hermano; Martín tuvo 4 hijos, una niña Margarita y tres varones Jaime, Juan y Martin, siendo este último el único que llegó a edad adulta. El 29 de  iciembre de 1406 fallecía su esposa, la Reina María de Luna, pero como las desgracias nunca vienen solas, su único hijo vivo, Martin, Rey de Sicilia, encontraba la muerte el 25 de Julio de 1409 debido a altas fiebres, legando a su padre su reino puesto que también había muerto sin descendencia legítima. El problema de la descendencia estaba siendo alarmante, por lo que en este  mismo año que moría su hijo, Martín I se casó en segundas nupcias con Margarita de Prades, pero no consiguió tener más hijos.

Aunque como hemos afirmado, las desgracias nunca vienen solas, y al año siguiente, el 31 de Mayo de 1410 fallecía el propio monarca; moría tras una agonía de dos días al sufrir un empacho tras una cena copiosa, Martín I “el humano”, Rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Sicilia, Córcega y Cerdeña, conde de Barcelona, del Rosellón y de la Cerdaña. Y moría, como no, con la cuestión sucesoria en el aire.


CUESTIÓN SUCESORIA

En Aragón no había legislación que regulara el acceso al trono, sino que el título pasaba de generación en generación por nacimiento, teniendo la prioridad el primogénito sin incluirse a las mujeres, que quedaban exentas de este derecho pero sí que podían transferir los derechos a sus descendientes, porque como  habíamos comentado anteriormente, imperaba la llamada Ley Sálica. En ausencia de hijos varones, la Corona pasaba a hermanos y en caso que no hubiera, como sucedía en estos momentos, el orden lo marcaba el grado de consanguinidad con el monarca fallecido.

Árbol genealógico Aragón
Árbol genealógico de los Reyes de Aragón desde Jaime II a Fernando I

Atendiendo a estos principios, nos encontrábamos con 5 candidatos:

  • Fadrique, Conde de Luna, que contaría con unos ocho años de edad, y era nieto bastardo del monarca. Este niño había sido fruto de la relación extra matrimonial de Martín "el Joven" con una noble siciliana, pero rápidamente había sido legitimado por el antipapa Benedicto XIII.
  • Luis de Anjou, también un niño de seis o siete años, sobrino nieto de Martín I al ser hijo de una de las hijas de Juan I.
  • Fernando el de Antequera o Trastámara, de unos 30 años de edad, sobrino de Martín al ser hijo de Juan I de Castilla y de su hermana Leonor de Aragón.
  • Jaime II de Urgel, que también tenía alrededor de la treintena, hijo de Jaime I de Urgel, hermano de Pedro IV “el ceremonioso”, y que más tarde se casó con Isabel, la hermana de Martin I. Por tanto era cuñado y primo de Martin I.
  • Alfonso, el Duque de Gandía, vinculado en quinto grado con Martin I, aunque falleció en 1412 y sus derechos dinásticos pasaron a su hermano Juan de Prades.



EL INTERREGNO (1410-1412)

Se llamó así al periodo histórico en el que tras la muerte del monarca, había que dirimir quién era el candidato idóneo para ceñirse la Corona de Aragón. Su duración fue de algo más de 2 años, concretamente de 26 meses, un tiempo en el que el control político recayó sobre las personas que ostentaban los mayores cargos: el Arzobispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia; el Justicia de Aragón, Juan Jiménez Cerdán; y el Gobernador, Gil Ruiz de Lihorí

La misión de estos hombres era crear un poder que impidiese a cualquiera de los candidatos marchar sobre Zaragoza y nombrarse por la fuerza Rey de Aragón, y hacer guardar los fueros y derechos aragoneses hasta la proclamación de un Rey por consenso

La primera medida tomada fue crear un Parlamento General de la Corona convocado en Febrero de 1411 en la ciudad de Calatayud, y aunque pudiera parecer que fue un periodo de paz, ciertamente esto es erróneo. Jaime de Urgel, que en un principio había llegado a ser uno de los favoritos de Martín I, quería alzarse como nuevo Rey. El antiguo monarca le había incluso nombrado Gobernador General de la Corona tras el fallecimiento de su hijo Martín "el Joven", pero Jaime creyendo que tenía la Corona asegurada, se enfrentó a los mayores cargos públicos, los cuales acabamos de mencionar en el párrafo anterior. 

En esos momentos, la salud del monarca era ya delicada, por lo que en Zaragoza reinaba el caos y Jaime de Urgel intentó manipular la situación para volverla a su favor; dejó que las familias nobles comenzaran las hostilidades, mientras él pretendía entrar en la ciudad como un pacificador y así terminar de ganarse el favor del pueblo. Su hombre de confianza, Antón de Luna, entró en la ciudad con 800 hombres con la intención de forzar el reconocimiento del que sería Jaime II. A pesar de contar con un ejército tan grande, la causa de Jaime no contaba con apoyos, ya que los Fueros de Aragón y las Libertades del Reino impedían que se ocupara la lugartenencia sin antes haberse aprobado mediante convocatoria de Cortes. Todo esto le hacía tan impopular que Martin I le había aconsejado que parara, pero Jaime cometió el gran error de no seguir su consejo, lo que hizo estallar la situación el 14 de mayo de 1410.

Jaime II de Urgel
Jaime II de Urgel de Antonio Ollé Pinell
Zaragoza fue víctima de una gran cantidad de disturbios, y en casi todos sus barrios se entablaban enfrentamientos, lo que aumentó la impopularidad de Jaime de Urgel. Cuando las noticias llegaron a Palacio, el enfermo Rey Martín I ordenó al Justicia Mayor del Reino que expulsase a todas las tropas de Zaragoza y resolviera el asunto de la forma que considerara oportuna conforme a los Fueros; y dos días después anuló el nombramiento de Jaime II de Urgel como Lugarteniente General debido a la desobediencia y el menosprecio a sus órdenes, por lo que perdía su carácter de heredero.

Como comentábamos, Jaime de Urgel se había granjeado grandes enemigos entre los garantes del orden, por lo que su siguiente paso fue enviar a Antón de Luna a asesinar al Arzobispo García Fernández de Heredia;y así hizo. Le tendieron una emboscada Almonacid de la Sierra y le dieron muerte. Ante las acusaciones de asesinato, relataron que tras un encuentro casual de ambas comitivas, un encuentro verbal llegó a las manos, terminando con la muerte accidental del Arzobispo. Rápidamente el cargo fue ocupado por el franciscano Alonso de Argüello, pero como daño colateral, a parte de volver a la comisión más en contra de la candidatura de Jaime de Urgel, Luis de Anjou perdió su máximo apoyo, ya que era la opción favorita de Fernández de Heredia.

Sin embargo, Fernando el de Antequera sí resultaba beneficiado, puesto que la candidatura de Fadrique, el nieto de Martín I, no había sido vista con buenos ojos desde el principio. Además contaba con su fama de gran guerrero adquirida en Antequera, y su gran poder económico, lo que le valió la adhesión a su causa de la familia aragonesa de los Urrea, gran parte de la burguesía de Barcelona y la familia valenciana de los Centelles. Pero si todo esto era poco, también contaba con el apoyo de Benedicto XIII, así como de Vicente Ferrer.

San Vicente Ferrer
San Vicente Ferrer de Juan de Juanes
Había pasado más de un año desde la muerte del Rey, por tanto tenían que actuar con rapidez, por lo que el Gobernador y el Justicia pusieron especial cuidado para que no surgiesen más problemas entre los candidatos. Y esta nueva toma de decisiones nos lleva a un momento conocido como la Concordia de Alcañiz, un acuerdo firmado el 15 de Febrero de 1412 que surge gracias a los intercambios de información entre Aragón y Cataluña. Este acuerdo sirvió para fijar el procedimiento que debía seguirse para elegir al nuevo monarca y, establecer una sede: Caspe.

Santa María la Mayor del Pilar
Colegiata de Santa María la Mayor del Pilar.
Lugar donde se celebró la misa de proclamación del fallo del Compromiso.

COMPROMISO DE CASPE (1412)

Según lo acordado en la Concordia de Alcañiz, nueve comisionados en representación de toda la Corona de Aragón se reunirían en Caspe, y tendrían un plazo máximo de tres meses para nombrar a un nuevo Rey. Estos nueve comisionados serían escogidos entre personas de probada moral, con experiencia en cuestiones de estado y sobre todo en derecho

Los nueve elegidos para llevar a cabo la difícil tarea de elegir Rey fueron:
  • Pedro Çagarriga, Arzobispo de Tarragona, 
  • Guillem de Vallseca, jurista, y Bernardo de Gualbes, consejero de Barcelona, por Cataluña; 
  • Domingo Ram, Obispo de Huesca, 
  • Berenguer de Bardají, jurista, y Francisco de Aranda, el Consejero Real, por Aragón. 
  • Bonifacio Ferrer, erudito valenciano y, Vicente Ferrer, quizá el compromisario con más peso moral a la hora de emitir voto, y Pedro Beltrán, que sustituyó a Guillem Rabasa que fue incapacitado, por Valencia.
Según lo aprobado los nueve debían reunirse en Caspe el 29 de marzo de 1412 y pronunciar su sentencia en el plazo de dos meses, pero la publicación del veredicto tardó un mes más. La mañana del 25 de junio, los nueve firmaron el acta e hicieron pública su decisión, un veredicto en el que no se recoge el sentido de la votación de cada uno y contra el que no cabe recurso. Finalmente, el día 30 de junio se presentó en la sala del Parlamento el enviado de los nueve compromisarios con la carta en la que comunicaban que el nuevo rey y señor de los reinos y tierras de la Corona Real de Aragón era Fernando, infante de Castilla. En ese momento, todos los parlamentarios y las demás personas que estaban allí, exclamaron "¡Viva, viva el rey don Ferrando!".

A pesar de ser elegido de esta manera su reinado no estuvo exento de levantamientos, como el levantamiento protagonizado por Jaime II de Urgel y su lugarteniente, Antón de Luna.

Si quieres conocer en profundidad este apasionante momento de la Historia de España, acompáñanos en este viaje.

Escrito porLola Bermejo, colaboradora del programa Ruta por la Historia.