Ruta por la Historia

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viernes, 7 de octubre de 2016

Rasputín. El Monje loco



Si el 10 de enero suele ser un día frío, ese día de 1869 en Pokróvskoe, situado en Siberia Occidental, una tierra desolada y olvidada, la temperatura debía ser tan baja que nos sorprendería que pudiese haber cualquier tipo de vida; pues bien no solo había vida, si no que una nueva vida venía al mundo en el seno de una familia campesina. El padre nervioso esperaba a que su mujer diese a luz al que sería su quinto hijo, de golpe sonó un llanto y le dijeron que acababa de tener un niño. El nombre que recibiría ese pequeño sería Grigori Yefimovich Novikh, aunque todos le conocemos con el apodo que recibiría años después, Rasputín

Rasputín
Grigori Yefimovich, Rasputín

Primeros años de Rasputín.


Rasputín tuvo una infancia dura, ya que era un niño enclenque pero violento, casi salvaje decían, pero tenía algo especial, afirmaba que la Virgen María le llamaba por su nombre y le hablaba. Además realizaba predicciones con un gran nivel de acierto, todo ello le hizo tremendamente popular, pero su comportamiento no acompañaba a esta fama. se acercó a malas compañías, y con estos nuevos amigos comenzó a beber y a robar. Además, fue detenido cuando intentaba robar unos caballos. No obstante, fue perdonado por sus vecinos debido a la fama que tenía de místico. 

Por esos años entró en contacto con una secta cristiana que había sido condenada por herejía por la Iglesia Ortodoxa, la mayoritaria en Rusia, conocida como los flagelantes o jlyst en ruso. 

Flagelantes
Recreación de ceremonia jlyst
Los miembros de esta secta afirmaban que el camino a la verdadera fe debía ser regido por el dolor, por lo que era muy normal el uso de elementos de auto-tortura entre ellos, de ahí su nombre, pero también usaban el sexo y el alcohol como hilo de conexión con Dios. Toda esta mezcolanza de dolor y vicio provocó que Rasputín entrase de lleno en el grupo, convirtiéndose en un acérrimo integrante, siendo ese el momento en el que comienza a conocérsele por el apodo por el que pasará a la Historia, “Rasputin” que deriva de la palabra rusa “rasputnyi” que significa “el depravado, el pervertido”. 

 

Es al tomar contacto con la secta ortodoxa "Los Flagelantes" cuando le apodan "Rasputín" que significa "el pervertido".

 

Hacia 1887 se casó con Proskovia Fyodorovna y fue nombrado líder local de los flagelantes, lo que levantó un gran escándalo entre los convecinos por las continuas orgías de alcohol y sexo que hacían después de las prácticas religiosas. Tal fue el escándalo levantado que las autoridades religiosas ortodoxas rusas decidieron tomar cartas en el asunto y realizar una persecución total contra esta secta y sus miembros. En una de estas persecuciones, Rasputín fue detenido y obligado a abandonar su pueblo, lo que le llevó, en 1892 a convertirse en un trotamundos mendicante.

Familia Rasputin
Rasputín y sus hijos antes de iniciar su peregrinaje 

Rasputín y su viaje iniciático.


Sus viajes le llevaron a conocer Rusia, Grecia, se sabe que visitó el monasterio del Monte Athos, y Tierra Santa, donde vivió historias que ayudaron a crear el personaje que años después sería, tales como su aprendizaje del arte del hipnotismo, manejando su profunda mirada, y técnicas de curación como la imposición de manos. Por cierto, a pesar de que se le conoce como "el monje loco", esto es totalmente incorrecto, ya que a pesar de sus estancias en diferentes monasterios como peregrino, Rasputín nunca fue ordenado monje. Cuando pensó que este camino iniciático había llegado a su fin retornó a Rusia donde mendigó por los campos y los campesinos rusos le ofrecían cobijo y comida a cambio de diferentes curaciones.

Monte Athos
Monasterio del Monte Athos

... y Rasputín llega a San Petersburgo, la capital del Imperio Ruso ...


Su viaje continuo le lleva, en el año 1903, a poner rumbo a la que entonces era la capital del Imperio Ruso, la bella ciudad de San Petersburgo. Instalado en una pequeña y muy modesta habitación continuó con su labor de curandero, ayudando principalmente a los más necesitados de la capital, pero pronto su fama fue en aumento y campesinos de las localidades próximas a la capital se desplazaban para pedirle ayuda y consejo.

San Petersburgo
Atardecer sobre la bella San Petersburgo
Tal fue su fama que llegó a conocer a Monseñor Teofán, el Inspector de la Academia de Teología en San Petersburgo, quien quedó prendado del siberiano de tal manera que le brindó un apoyo tan importante que sirvió para abrirle las puertas de las familias más ricas de la capital

Ahora nuestro invitado no solo trataba a los pobres, los poderosos comenzaban a confiar en los poderes de este extraño hombre de gran altura, barba larga y sobre todo portador de unos penetrantes y fríos ojos azules con los que parecía que taladraba en cerebro y alma de la persona que se encontraba frente a él y que terminaba cayendo en una especia de encantamiento.

Rasputin ojos
Penetrante mirada de Rasputín
La primera gran puerta que se abrió a Rasputín fue la de Anna Aleksandrovna Vyrubova, que era amiga y confidente de la Zarina Alejandra. Esta mujer quedó prendada del poder místico que emanaba de nuestro invitado de hoy, y a pies juntillas seguía cada una de sus indicaciones y predicciones. Solo una vez no le hizo caso, y lo pagó muy caro.

... ¿por qué decimos que Anna Aleksandrovna pagó caro no hacer caso a los consejos de Rasputín? ...


Anna Aleksandrovna Vyrubova
Anna Aleksandrovna Vyrubova, la introductora de Rasputín en la Corte imperial

Un día, Anna le comentó a nuestro invitado que tenía intención de casarse con Aleksander Vasilievich Vyrubov, un oficial de la armada imperial rusa. Rasputín, mirándola fijamente con sus penetrantes ojos azules le predijo que si se unía a ese hombre tendría un matrimonio muy infeliz, pero ella estaba tan enamorada que no hizo caso de sus consejos. 

Pues bien, o bien algo sabía previamente Rasputín o realmente tenía poderes ya que años más tarde la pareja se divorció, y la madre de Anna, años después, afirmó que su hija había convivido con un hombre totalmente impotente, con una psicología sexual perversa marcada por el sadismo

A pesar de que esta vez, como hemos visto, no hizo caso de los consejos de Rasputín, Anna estaba dentro del grupo de las principales seguidoras de nuestro invitado y no es raro que comentase los poderes de este hombre a otras damas de la corte, como por ejemplo a la princesa Militsa de Montenegro, hija del Rey Nicolas I de Montenegro, que en 1889 se casó con Pedro Romanov, primo del por entonces Zar Alejandro III. 

Princesa Militza
Militza de Montenegro, seguidora del espiritismo y de Rasputín

Por cosas del destino o por la endogamia de las familias reales, años después de este matrimonio, el hermano de Pedro, Nicolás, se casaba con la hermana de Militsa, Anastasia, y los cuatro consiguieron introducir el espiritismo, del que eran gran apasionados, en la corte imperial rusa. Además, antes de que Rasputín entrase en sus vidas, ya habían tenido acercamientos a diferentes sanadores, como cuando en 1901 introdujeron en la corte a Philippe, un pseudosanador de origen francés contratado con el fin de ayudar a la pareja imperial a engendrar un hijo varón que heredase el trono, ya que el Zar de esos momentos, Nicolás II, y su esposa Alejandra habían tenido cuatro niñas, Olga, Tatiana, María y la recién nacida Anastasia. Finalmente este farsante tuvo que ser expulsado de San Petersburgo por la policía debido a sus malas artes.

Rasputín entra en contacto con los Romanov.


El nombre de Rasputín iba en aumento no se dejaba de mencionar su gran poder curativo, sus facultades de predicción y, sobre todo, una serie de oscuros y atrayentes rumores sobre la celebración de reuniones privadas en las que se consumían grandes cantidades de alcohol y se practicaba de manera desenfrenada orgías sexuales, con Rasputín como figura principal; reuniones en las que estaban implicadas un número importantes de damas de la alta nobleza rusa. No obstante, a pesar de estos antecedentes, gracias a su fama como respetado y temido staretz, como se conoce en ruso a un santón rural dotado de especiales poderes espirituales y mágicos, Rasputín tuvo una cita con una preocupada y desesperada Zarina Alejandra.

Zarina Alejandra
La Zarina Alejandra, victima principal de Rasputín

... ¿a qué se debía la desesperación de la Zarina Alejandra? ...


Bien, poco después de la llegada de Rasputín a San Petesburgo, nació en el Palacio de Peterhof el esperado heredero al trono imperial, el Príncipe Alekséi

Zarevich Alexei
Nicolas II con su hijo y heredero, el Zarevich Alexei
Si por fin la pareja imperial tenía su anhelado hijo varón, ¿Qué quitaba el sueño a la zarina? Bien, Alekséi era bisnieto por línea materna de la Reina Victoria del Reino Unido quien poseía un defecto genético que la haría pasar a la historia por propagar una enfermedad de la coagulación por todas las familias reales europeas, la hemofilia. De los nueve hijos que tuvo la Reina Victoria, uno de los varones, Leopoldo sufrió la enfermedad, mientras que dos de las hijas, Alicia y Beatriz, fueron portadoras.

Victoria del Reino Unido
Reina Victoria del Reino Unido, introdujo la hemofilia en las familias reales
En el árbol genealógico de los descendientes de la reina Victoria se puede ver cómo la enfermedad se extiende por varias dinastías europeas, la rusa, la alemana y la española al contraer matrimonio las descendientes de la reina. A España, por ejemplo, llegó a través de la reina Victoria Eugenia, esposa del rey Alfonso XIII, siendo dos de sus hijos hemofílicos, los príncipes Alfonso y Gonzalo. 

En el caso que hoy nos ocupa, la familia imperial rusa, la Zarina Alexandra era nieta de la Reina Victoria, y esa enfermedad había pasado a sus hijos, Anastasia era portadora y el Zarévich Alexei sufría la enfermedad, por lo que cualquier accidente o golpe normal en un bebé se convertía en un calvario para sus padres, que buscaban cualquier solución aunque no fuese médica, y de esta manera Rasputín consiguió llegar a la familia imperial.

... Rasputín entra en escena para ayudar al zarévich ...


En noviembre de 1905 Rasputín fue invitado a palacio por los zares, una cita secreta celebrada en la penumbra de la noche. Nuestro protagonista entró en el salón donde les esperaban los angustiados padres, mientras el zarévich se encontraba en cama sufriendo una crisis. Su solo aspecto valió para enmudecerlos, alto, con el pelo y la barba largos y algo descuidados, vestido de negro y unos ojos que se clavaban en ellos. 

Rasputín
Una imagen similar a esta tuvo que ser lo que los Zares vieron entrar en la noche

Tras saludarles, Rasputín les espetó “el zarévich padece hemofilia”. Los padres enmudecieron, la enfermedad del joven príncipe era un secreto de Estado, ¿Cómo ese extraño tenía conocimiento de ello? Sin aun recuperarse de este shock, nuestro invitado les pidió que le permitieran rezar junto a la cama donde se encontraba el pequeño. Los padres sorprendidos accedieron. De forma casi ceremonial, Rasputín se arrodilló junto a la cama, agachó la cabeza y estuvo rezando durante casi una hora. Poco a poco el joven príncipe fue recuperándose de su letargo y terminó por levantarse de la cama mientras sus padres observaban la escena con una mezcla de estupefacción y alegría. 

Rasputín pidió a la zarina que se postrara ante Dios y la virgen y suplicara de rodillas por su hijo, la zarina que era una mujer excesivamente religiosa aceptó de buena gana todas aquellas peticiones. De hecho se le permitió vivir dentro de palacio para poder asistir al príncipe. Para ella a partir de ese momento el monje loco no era tan loco, más bien era un santo, un amigo.El zar por su parte escribió en su diario:

“Hoy he conocido a un ser maravilloso, sin duda es un regalo de Dios, es un enviado de Dios”

La Zarina tenía en Rasputín a ese consejero espiritual que llevaba años buscando. Pasaban juntos largas veladas hablando de lo divino y lo espiritual, y aunque nuestro invitado no consiguió influenciar directamente en el Zar sí lo hizo a través de la Zarina, quien consiguió que Rasputín recibiese un cargo público con poder en el gobierno y en el tercer centenario del ascenso de los Romanov fue colocado en un lugar de honor junto a la familia imperial que comenzaba a creer ciegamente en todo aquello que decía Rasputín.

A partir de ese momento, llevó un fastuoso tren de vida con la total impunidad que le confería su poder sobre los Romanov, ya que además, para más inri, el zarévich se recuperaba siempre que estaba cerca de él.

Rasputín y los Romanov
Rasputín con la familia imperial, falta Nicolás II

Acotación.Situación política y social del Imperio ruso en la época de Rasputín.


Hacemos un pequeño alto en el camino para conocer la situación rusa, ya estaba enquistada desde el año 1881, cuando en marzo de ese año la organización socialista “La voluntad del pueblo” asesinaba al Zar Alejandro II, quien era sustituido por su hijo, Alejandro III, conservador radical que estaba influido por Konstantín Pobedonóstsev, un devoto del gobierno autocrático. 

Alejandro III
Alejandro III artífice de una fuerte represión contra los movimientos revolucionarios

Alejandro III, bien por convencimiento político o por venganza por el asesinato de su padre, dio orden al servicio policial secreto ruso para que suprimiese por cualquier medio suprimir los movimientos revolucionarios. Los líderes de estos grupos, la llamada intelligentsia fue detenida y encarcelados, pero algunos de ellos consiguieron huir y marchar al extranjero, siendo este el momento en el que los pensadores rusos entraron en contacto con el naciente marxismo

Mientras se llevaba a cabo esta represión, el vasto Imperio ruso se fue industrializando, naciendo uno de los grandes logros rusos, el Ferrocarril Transiberiano. No obstante, desde 1892 el Imperio vivía en un constante déficit presupuestario, por lo que el Ministro de finanzas Serguéi Witte tuvo que buscar ayuda en inversores extranjeros.

Transiberiano
Interior de un vagón del Transiberiano, el tren que une Moscú y Vladivostok (9288 km)

El descontento social volvía a aparecer y lo hacían apoyados en nuevas organizaciones revolucionarias, como por ejemplo el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia de tendencia marxista que en 1903 se dividió mencheviques y los bolcheviques; o el Partido Social-Revolucionario que tenía un brazo armado, la Organización de Combate que acabó con la vida de varios ministros del Zar Nicolas II.

Estos atentados provocaron una oleada de violencia por ambas partes, los revolucionarios continuaban con sus atentados, y la policía llevaba a cabo una, cada vez más fuerte, represión.

El descontendo social existente y los atentados provocaron oleadas de violencia.


A todo este caldo de cultivo tenemos que añadir el estallido de la guerra ruso-japonesa que había comenzado en 1904. En este conflicto, de manera sorprendente, el Ejército Imperial japonés conseguía casi de manera consecutiva las victorias sobre los rusos, lo que aumentaba la insatisfacción del pueblo ruso contra sus gobernantes. Pero el detonante final pudo ser el llamado Domingo Sangriento.

El 22 de enero de 1905, cerca de 200.000 trabajadores rusos guiados por el Pope Gapón marcharon hacia la residencia del zar Nicolás II, el Palacio de Invierno, con la intención de que el Zar escuchase sus peticiones que se resumían en dos puntos: salarios más altos y una mejora en las condiciones laborales. Para dejar claro su adhesión al sistema, los manifestantes portaban retratos del propio Zar e iconos religiosos ortodoxos, pero eso no fue suficiente para evitar la masacre.

Domingo Sangriento 1905
Manifestantes que reclamaban salarios más altos y mejoras laborales 
Ese día, Nicolás II no se encontraba en el palacio ya que junto a su familia había marchado a la Villa de los Zares, a unos 24 kilómetros, a pasar el fin de semana. Mientras, había dejado al mando a su tío, el Duque Vladimir Aleksándrovich, quien al ver a la multitud acercándose al Palacio de Invierno no quiso ni escuchar sus peticiones y ni siquiera esperar a ver qué intenciones tenían, y ordenó a los soldados de la guarnición que abriesen fuego contra ellos.

Vladimir Aleksándrovich
Gran Duque Vladimir Aleksándrovich, responsable del Domingo Sangriento

 

La pasividad del Duque Vladimir Aleksándrovich provocó lo que se conoció como el "Domingo Sangriento".


El resultado fue una matanza, 200 manifestantes desarmados fallecieron y cerca de 800 resultaron heridos. La noticia de esta cruel acción se expandió por todo el país, en el campo se desató una suerte de terror con ocupaciones de tierras, asesinatos de propietarios y quema de palacios; a los obreros que comenzaron diferentes huelgas y a las Fuerzas Armadas que apoyaron diferentes motines contra sus mandos.

La oposición liberal del zarismo, los kadetes del Partido Constitucional Democrático, querían aprovechar las protestas para forzar la creación de un sistema de representación parlamentaria a semejanza de los occidentales.

Finalmente en 1906 Nicolás II trató de apaciguar a los manifestantes, y concedió algunas libertades políticas, una ley electoral, y creó el parlamento ruso, la Duma, aunque con poderes legislativos muy limitados, ya que el zar podía vetar sus leyes, y una serie de medidas laborales y sociales como el reconocimiento de los derechos sindicales o la jornada laboral de diez horas, pero la situación era insostenible.

Nicolás II Duma
Nicolás II en su discurso de inauguración de la Duma
Hemos hecho referencia a motines de las Fuerzas Armadas, y si hacemos un pequeño y sencillo juego mental en el que nos preguntamos por un famoso motín militar en Rusia, la respuesta será sencilla, el Motín del Acorazado Potemkin.

Potemkin
El acorazado Potemkin, un icono de las revoluciones

Como vemos la situación política y social del Imperio Ruso era un atentico caos, el pueblo descontento comenzaba a dar la espalda a unos zares y una aristocracia que desoía todas sus peticiones, el ejército se levantaba contra sus mandos que solían ser miembros de la alta nobleza imperial, y entre los miembros de la Iglesia Ortodoxa, uno de los elementos en los que se apoyaba la dinastía Romanov, apoyaban a los sublevados contra el régimen. 

Aparentemente Nicolas II superó la grave crisis de 1905, pero todo estaba a punto de estallar, en poco años su dinastía y los zares desaparecerían para siempre. Los Romanov, aquella dinastía iniciada con Miguel I de Rusia, tras la muerte de Ivan IV el Terrible tenía los años contados; y si había nacido, como he dicho a la sombra de un loco, otro loco, esta vez el monje loco, Rasputín, vería desde las sombras como caían poco a poco.

La dinastía Romanov tenía los días contados


Pero como suele ocurrir en muchas ocasiones las clases dirigentes parecieron no darse cuenta de lo que estaba sucediendo. La nobleza rusa vivía ajena a todo lo que hemos narrado y seguían celebrando diferentes reuniones, cenas y banquetes donde en muchas ocasiones nuestro invitado de hoy era el protagonista principal.

Las clases dirigentes no suelen darse cuenta de la situación real que sufren los ciudadanos de su país, puesto que en este clímax de máxima tensión, continuaron con sus celebraciones y vida ostentosa.


Rasputín y los nobles
La nobleza rusa se sintió fuertemente atraída por Rasputín

Continuamos con la historia de Rasputín.


Pero ¿cómo es posible que la nobleza rusa, emparentada con el resto de aristocracias europeas e influenciadas por el lujo y boato británicos y alemán permitiese que un ser maloliente, grosero y maleducado estuviese junto a ellos y compartiese su comida? 

En primer lugar, la amistad de Rasputín constituía el mejor aval a cualquier noble, eclesiástico o militar que quisiera llegar lejos dentro de la corte imperial, por lo que rápidamente se vio rodeado de aduladores que en caso de enfrentarse a los designios del falso monje, eran condenados al ostracismo social, el destierro e incluso el presidio. 

La segunda razón la encontramos en la teosofía, esa corriente religioso mística en la que sus adeptos creen estar iluminados por un espíritu superior, de forma que pueden tener conocimiento del universo mediante su intuición y que en esos momentos llega a la corte de Rusia desde Francia y Estados Unidos. Los nobles rusos, que poco a poco van cayendo en manos de esta corriente, ven en Rasputín a ese espíritu superior que les debe guiar

La tercera razón sería el propio esnobismo de los nobles, que estarían encantados de contar en sus reuniones con un personaje que era todo lo contrario a ellos. Sus modales chocaban plenamente con los de Rasputín que no se dudaba en bostezar o eructar en la mesa, y cada vez que lo hacía los nobles le reían la gracia. 

Por último, y no menos importante, era el propio magnetismo que desprendía Rasputín, decía las cosas con tal convicción y certeza que muy pronto las damas de la corte empezaron a doblegarse ante sus encantos, y las malas lenguas afirman que su poderío sexual tenía a todas las damas rendidas. 

Rasputín y las mujeres
Rasputín ejercía un fuerte magnetismo en las mujeres

Pero los mismos que inicialmente le adoraban y temían poco a poco fueron odiándole, afirmaban que el Zar parecía estar hipnotizado por este loco monje, de hecho todas las ordenes de Nicolas II eran supervisadas por Rasputín, y algunas de ellas, como cuando en 1907 el Zar ordenó un cambio de Arzobispo para Siberia Occidental, parecían salir de la propia mente de Rasputín. 

Además, nuestro invitado llevaba una vida de lujo y bastante licenciosa, era asiduo cliente de todos los prostíbulos de San Petersburgo y en los restaurantes se comportaba de una manera muy escandalosa. Al día siguiente los reportajes sobre sus aventuras llenaban los periódicos sensacionalistas y provocaban discusiones de los zares con los nobles, pero Nicolas II y su esposa le protegen ya que según creen, solo él puede salvar a su hijo, al futuro del Imperio. 

... la aristocracia rusa ve la amenaza que supone Rasputín, por lo que confabulan contra él ...


 Hartos de no ser escuchados por la pareja imperial, la aristocracia se confabula y el Zar, a sabiendas de estos movimientos, ordena a la policía que escolte a Rasputin y que haga informes sobre su vida, unos informes que nos ayudan hoy a reconstruir parte de la vida de nuestro invitado. La razón de esta protección es doble, por un lado, como he dicho solo Rasputín parece curar al zarévich, y además en una de sus predicciones había llegado a decir:


Si él moría, el Zar sería el siguiente; si él desaparecía los Romanov irían detrás


Informe Rasputín
Informes policiales sobre la vida de Rasputín

El descontento con la presencia de este oscuro ser llegó hasta la Duma, el parlamento ruso creado en 1906 por Nicolas II, allí el diputado Guchkov llevó el "asunto Rasputín" e hizo circular entre los diputados copias de la correspondencia de Rasputín con la zarina, unas cartas en las que parecía que la Zarina es la amante de Rasputin, y que la tiene plenamente dominada

Rasputín y la Zarina
Hoy día se sigue discutiendo sobre la relación entre Rasputín y la Zarina
Los implicados niegan las acusaciones y parece que el asunto queda solventado, y aunque la relación entre ambos nunca volverá a ser la misma, Rasputin sigue instalado en el palacio y sigue protegido por la policía zarista. 

En el gobierno se consideraba que la influencia de Rasputín sobre el zar y la zarina es nefasta en un momento en que la situación de la monarquía ya era muy crítica, llegando incluso el primer ministro Alexander Trépov a ofrecer a nuestro invitado doscientos mil rublos para que regresase a su Siberia natal y desapareciese, pero Rasputin declina ese ofrecimiento.

Y comienza la Gran Guerra...


Así llegó el crítico año de 1914 y el inicio de la Primera Guerra Mundial. En esos momentos Rasputín no se encontraba junto al Zar, estaba convaleciente de las heridas que una prostituta le había hecho al atacarle con un cuchillo, y quizá por ello no pudo doblegar la intención del Zar. 

El zar inicialmente no quería enfrentarse a las otras cortes europeas, ya que eran familiares, pero estaba rodeado de ministros y consejeros probélicos, y aunque Raspútin enviaba telegramas al Zar rogándole no entrar en la guerra ya que Rusia no estaba preparada, finalmente Rusia entró en la guerra del lado de las potencias aliadas occidentales (Gran Bretaña y Francia) como miembro de la Triple Entente Cordial contra los imperios centrales de Europa (Alemania y Austria-Hungría) 

Tal como había predicho Rasputín, el ejército imperial ruso no está preparado, le faltan armas y las que tiene están anticuadas; además los suministros fallan prácticamente desde el primer día. Todo ello se traduce en la muerte de millones de hombres en el frente. 

Desastre ruso primera guerra mundial
Soldados rusos rindiéndose en una batalla de la Primera Guerra Mundial

La situación era desesperada para los rusos y el descontento iba en aumento, y este sentimiento se fue canalizando en un apoyo a los bolcheviques que se habían alineado con el sector internacionalista de la socialdemocracia que rechazaba la guerra, afirmando que esta era una lucha entre los burgueses imperialistas en su búsqueda de nuevos mercados, comenzaba a surgir el germen de la Revolución de 1917. 

La situación bélica es tan desastrosa que el propio Zar marcha al frente de sus tropas dejando a Rasputin al frente del poder, a partir de ese momento el caos se apropia del Imperio. Lo primero que hizo fue destituir a todos los ministros que le eran contrarios siendo sustituidos por amigos o gente que compraba el cargo. Esta actitud no podía traer otra más que una gran corrupción en la corte, pero Rasputín nunca dejó de tener el apoyo incondicional de la zarina. 

Su política continuó provocando desastres militares, ya que los suministros seguían sin llegar al frente, y comenzaron a surgir incluso rumores de que era un espía alemán. Rusia era un polvorín. En una reunión de la Duma, el Presidente Rodzianco afirmó que si no fuese tan mayor, el mismo mataría a Rasputin, el resto de parlamentarios aplauden tal idea, parece que el futuro de Rasputín esta sellado

Los otros grandes enemigos del Zar son los militares, que no podían soportar más la situación y deciden que hay que acabar con la vida de ese monje loco, pero recordemos que le protege la policía del Zar. No obstante, en 1916 se comienza a preparar la conjura para acabar con la vida de Rasputín. 

Asesinato de Rasputín.


La conjura diseñada para acabar con la vida de Rasputín estuvo diseñada por el Príncipe Félix Yusúpov, el líder derechista de la Duma, Vladímir Purishkévich, dos grandes duques, Dmitri Pávlovich, sobrino del Zar, y Nicolás Mijáilovich, y el doctor Lazovert

Félix Yusúpov
Félix Yusúpov, príncipe ruso y asesino de Rasputín
Pero había que atraer a Rasputín a un lugar donde no estuviese protegido por la policía del Zar ¿Cómo atraerle a la trampa?¿Que usar de cebo? La respuesta era sencilla, lo que más le gustaba a Rasputín, las mujeres, concretamente usan como reclamo a la gran duquesa Irina Alexándrovna, la esposa del propio Príncipe Félix Yusúpov. 

Irina Alexándrovna
Irina Alexándrovna, cebo para atraer a Rasputín
El plan trazado era también muy simple, había que envenenar por todos los medios al maldito monje y sabiendo de su enorme gula, el doctor Lazovert espolvoreó cianuro por encima de todos los pasteles. El príncipe envió una invitación a Rasputin para la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916, allí podría conocer a la Gran Duquesa. 

Rasputín llegó al palacio poco después de medianoche, Yusupov le dijo que le acompañase a una sala mientras la Duquesa atendía a otros invitados. Al llegar a la sala, una enorme fuente de pasteles, con una cantidad de cianuro cuatro veces superior a lo necesario para matar a una persona, les esperaban. 

El anfitrión ofrecía constantemente copas de vino dulce, sin envenenar, a Rasputín con el fin de enmascarar el mal sabor del cianuro. Rasputín experimentó una leve reacción de malestar, pero seguía comiendo tan tranquilamente. Lo que ignoraba Yusúpov es que le estaba aplicando a su víctima, al mismo tiempo, el veneno y el antídoto, ya que el vino dulce que Rasputín bebía como si fuese agua, contenía una gran cantidad de glucosa, inhibidor demostrado de los efectos tóxicos producidos por el cianuro. 

En la planta de arriba los conjurados esperaban que Yusúpov les dijese que Rasputin había muerto, pero en la planta de abajo la situación era bien distinta, ya que el monje seguía comiendo y parecía inmortal, desesperado, el príncipe desenfundó su pistola y disparó a Rasputín en el pecho

Nuestro invitado cayó al suelo y el príncipe subió para avisar al resto de confabulados de que la misión había sido cumplida. Eso creían ellos, ya que al bajar no encontraron el cuerpo de Rasputín, seguía vivo. Rápidamente en su búsqueda encuentran un rastro de sangre que les lleva a los jardines, y allí ven la figura tambaleante del monje que poco a poco se va alejando. 

Corren detrás de él, y nuevamente el príncipe apunta con su arma y para asegurarse vacía todo el cargador, ahora sí parece que Rasputin ha muerto. Una vez caído, los conjurados lo envolvieron en una lona, lo cargaron con pesadas cadenas, abrieron un agujero en la superficie helada del río Neva, y allí lanzaron el cuerpo de Rasputín. 

Browning FN M1900
Browning FN M1900, el arma usada por Yusúpov contra Rasputín
Al día siguiente el cuerpo de Rasputín fue descubierto, los médicos lo examinaron, y el informe forense sorprendió a propios y extraños, Rasputín no había muerto por envenenamiento, tampoco por los disparos, el monje loco había fallecido minutos después de los últimos disparos, ahogado en el río. Algo que parecía ratificar el cuerpo del fallecido, había aparecido con los brazos levantados como si hubiera luchado por romper la capa de hielo.

Rasputin cadáver
De esta manera apareció el cadáver de Rasputín

viernes, 30 de septiembre de 2016

La Revolución francesa. El Reinado del Terror


Terminábamos nuestra anterior entrada relativa a la Revolución francesa a las 10 y 20 de la mañana del día 21 de enero de 1793, cuando Luis XVI o Luis Capeto era guillotinado, y un miembro de la Guardia Nacional recogió la cabeza real y la mostró al pueblo que gritaba «¡Viva la República!». Pero antes de continuar, tenemos que retroceder un poco en el tiempo, antes incluso de que el Rey fuera ejecutado.

Situación internacional

Como podemos suponer, el resto de monarquías europeas vivían con  tensión todo lo que estaba ocurriendo en Francia, ya que querían evitar que este tipo de movimientos se reflejasen en sus países con levantamientos. Entre todos los monarcas destaca la figura del Emperador Leopoldo II que era hermano de María Antonieta y por tanto cuñado de Luis XVI.

Leopoldo II
Leopoldo II, cuñado de Luis XVI
Inicialmente, el Emperador había permanecido ajeno a toda la revolución, pensando que finalmente se resolvería de manera pacífica, o bien instaurando Luis XVI un régimen más liberal, o haciéndose fuerte y acabando de alguna manera con todos los levantados. No obstante, esta indiferencia se tornó en preocupación cuando vio que la situación se radicalizaba y que por tanto, de un modo o de otro, la vida de su cuñado y de su hermana corría cierto peligro.

En agosto de 1791, el Emperador Leopoldo II y el Rey Federico Guillermo II de Prusia se reunieron en Pillnitz, Sajonia, a petición de los nobles franceses exiliados. De esta reunión nació, el 27 de agosto, la Declaración de Pillnitz, en la que se pedía que se permitiera al Rey de Francia afianzar, en completa libertad, las bases de la forma de gobierno, que es lo que corresponde al soberano y para el bienestar de Francia". Además, amenazaban vagamente con severas consecuencias si algo les sucediese al Rey y a su familia.

Declaración de Pillnitz
El Emperador y el Rey de Prusia realizan la Declaración de Pillnitz
Era una amenaza vacía, ya que Austria entraría en guerra contra la nueva Francia sólo si las demás potencias europeas también lo hacían, y conocían de antemano que Gran Bretaña no era partidaria de esta intervención, ya que intentaban sacar algún tipo de beneficio de la situación francesa. Eso sí, la Asamblea Nacional de Francia interpretó este Declaración como una declaración de guerra, lo que aumentó el poder político de los radicales franceses. 

El 20 de abril de 1792, casi ocho meses después de la Declaración de Pillnitz, en una reunión de la Asamblea francesa, el Ministro de Asuntos Exteriores, Charles François Dumouriez, que si inicialmente había pertenecido a los jacobinos ahora era del partido girondino, presentó un listado con todos los agravios que Austria y su Emperador habían hecho en los últimos tiempos contra Francia y sus habitantes. La Asamblea recibió este informe como si de un insulto se tratase, y declaró la guerra a Austria encargando a Dumouriez una invasión inmediata de los Países Bajos austriacos, donde esperaban obtener el apoyo popular.

Charles-François Dumoriez
El General Charles-François Dumoriez, líder militar francés
Guerras Revolucionarias

Si el espíritu nacional francés estaba en un momento álgido, el ejército francés no estaba en sus mejores momentos, muchos mandos franceses habían desertado y huido, por lo que el ejército estaba desorganizado y no contaban con suficientes efectivos para llevar a cabo una guerra contra un potente ejército como el austriaco. 

El 1 de marzo de 1792 el Emperador, y hermano de María Antonieta, Leopoldo II fallecía con tan solo 44 años, y era sucedido por su hijo, y por tanto sobrino de Maria Antonieta, Francisco I de tan solo 24 años. Este cambio de Emperador podría haber sido algo ventajoso para los intereses franceses pero a pesar de su juventud, Francisco I fue un claro continuador de la política anti-revolucionaria de su padre.

Francisco I
 Francisco I de Austria y II del Sacro Imperio
El joven Emperador puso bajo el mando del Duque de Brunswick un ejército que, tras acantonarse en Coblenza, avanzó con facilidad y las ciudades de Longwy y Verdún cayeron en sus manos. Posteriormente, el Duque de Brunswick declaró en el llamado Manifiesto de Brunswick que la finalidad de su invasión era restaurar al rey en todos sus poderes y acabar con toda persona que osara oponerse.

Duque de Brunswick
El Duque de Brunswick, el brazo armado del Emperador
Lejos de conseguir que los franceses se asustasen, el efecto que tuvo fue todo el contrario, el ejército volvió a unirse, la Asamblea dejó atrás todas sus diferencias por un tiempo, y el pueblo francés se unió y realizó el asalto a las Tullerías, tal como contamos en el anterior programa de la Revolución francesa, que provocó el derrocamiento del rey 

Mientras esto ocurría, el Duque de Brunswick ponía a su ejército rumbo a París dirigiéndose a desfiladeros de Argonne. Dumouriez, que se encontraba al Norte, en Valenciennes, con la intención de tomar los Países Bajos austriacos, marchó hacia Argonne cortando el paso a las tropas austriacas y solicitando ayuda a François Kellermann, Comandante en Jefe del Ejército del Mosela, que se encontraba en la ciudad de Metz. La batalla, por llamarla de algún modo, ya que coloquialmente se conoce como el Cañoneo de Valmy, ocurrió el 20 de septiembre y finalizó con la retirada del ejército austriaco. 

Cañoneo de Valmy
Batalla de Valmy | Victor Adam
Al día siguiente de esta primera y curiosa victoria de las tropas revolucionarias francesas, la monarquía francesa fue abolida y proclamada la Primera República francesa

En el resto de frentes, los franceses cosechaban nuevas victorias, tomando Saboya y Niza, en Italia, y el Teniente General Adam Philippe, Conde de Custine, conocido como el General Bigotes invadía suelo alemán llegando a tomar Espira, Worms, Maguncia y Frankfurt. Al norte, Dumouriez puso rumbo nuevamente hacia Bélgica y obtuvo una contundente victoria en la Batalla de Jemappes, del 6 de noviembre de 1792, con la que consiguió la toma de los Países Bajos Austriacos. 

Y ahora si es cuando enlazamos con el programa anterior, recordando que un mes después de esta victoria de Jemappes se abrió el proceso contra Luis XVI acusado de contrarrevolucionario y traidor al pueblo soberano de Francia y que finalizó con su ejecución el 21 de enero de 1793. 

Si las monarquías europeas habían actuado asustadas por la posibilidad de que al monarca francés le pasase algo, cuando llegó a los diferentes países la noticia de que Luis XVI había sido ajusticiado saltaron todas las alarmas y se creó una coalición de las monarquías absolutistas europeas para acabar con la revolución. Esta coalición estaba compuesta por el Emperador, el Rey de Prusia, el Rey de España, Gran Bretaña, Holanda, Cerdeña y Holanda

Las fuerzas absolutistas lanzaron sus fuerzas de invasión contra Francia por tierra y mar, las tropas del emperador atacaron desde los Países Bajos Austriacos, las del Rey de Prusia desde la zona de Rin, los británicos apoyaron las revueltas en las colonias francesas de ultramar y pusieron en asedio Tolón, en el Mediterráneo y donde se comienza a hablar de las hazañas de un personaje que más adelante como sabemos será muy importante, Napoleón Bonaparte; las tropas españolas se lanzaron al ataque en la zona del Rosellón, un ataque que dio lugar a la Guerra del Rosellón.

Guerra del Rosellón

Pedro Pablo Abarca de Bolea, el Conde de Aranda y Secretario de Estado de Carlos IV, preparó una ofensiva por los Pirineos dividida en tres, por Cataluña al mando del General Ricardos atacaría el más numeroso, con cerca de 32.000 hombres; en Navarra estarían 18.000 hombres al mando de Ventura Caro; y finalmente en la zona aragonesa, Pablo de Sangro y Merode, príncipe de Castelfranco, con otros 5.000. Según el plan trazado, el único grupo que atacaría sería el del General Ricardos, los otros dos se limitarían a defender la frontera y a apoyar con maniobras de diversión la campaña principal del frente oriental.

General Ricardos
General Ricardos, líder y héroe español en la Guerra del Rosellón | Francisco de Goya
Al tener conocimiento de este movimiento de tropas, Francia declaró la guerra a España 7 de marzo de 1793, y doce horas después una brigada francesa se apoderó del Valle de Arán. La respuesta española no se hizo esperar, y el General Ricardos se lanzó a por el Rosellón, entrando en Francia por Saint-Laurent-de-Cerdans y tras ocupar diferentes enclaves fronterizos tras la victoria española en la Batalla de Céret, el 19 de mayo se encontró frente al ejército francés del General Dagobert en la llamada Batalla de Mas Deu que nuevamente se decantó para el lado español lo que permitió a Ricardos la toma de Baños, Bellegarde y el valle del Tec. 

La campaña triunfal del general Ricardos tuvo su cima en la Batalla de Truillás, del 22 de septiembre, recibiendo en esta batalla la ayuda de refuerzos comandados por el Duque de Osuna y por el Conde de la Unión, de tropas portuguesas y de la escuadra anglo-española que operaba en las costas mediterráneas. No obstante, el ejército español tenía una grave crisis de suministros, lo que obligó a Ricardos a retirarse, pero a pesar de ello pudo vencer nuevamente a los franceses en Asprés, lo que ponía en sus manos Port Vendres, Santelme y Collioure, y por tanto, toda la costa rosellonesa. 

La falta de suministros cada vez era más acuciante, lo que sumado a la nueva movilización de hombres que había hecho Francia provocaba que la balanza de las victorias se inclinase del lado galo. La situación era tan insostenible que el General Ricardos, tuvo que regresar a Madrid para conseguir más apoyo, no obstante una pulmonía acabó con su vida el 13 de marzo de 1794. 

Desde el año 1794 al año 1795 las tropas francesas del General Dugommier fueron cosechando diferentes victorias con las que consiguieron expulsar a los españoles del Rosellón para finalmente ocupar zonas de Cataluña, Navarra y País Vasco. La situación española era tan mala que Godoy, firmó en 1795 por separado con Francia, la llamada Paz de Basilea en la que la corona española reconocía a la República Francesa y se normalizaban las relaciones comerciales. Por esta medida, Godoy recibió el título de Príncipe de la Paz.

Godoy por Goya
Godoy, primer Ministro de Carlos IV | Francisco de Goya 

Política interior. Guerra entre jacobinos y girondinos

Instaurada ya la República Francesa, el poder ejecutivo y legislativo recayó en manos de la Convención Nacional. Este organismo, formado a partir de unas elecciones, inició sus labores como una asamblea de tipo constituyente para crear una constitución que sustituyese la aprobada en 1791. En esta nueva constitución se recogía el sufragio universal, el derecho a la educación y al trabajo, y la protección con dinero público de los más humildes. 

En esta Convención estaban representados tres grupos, situados además en lugares muy específicos, a la derecha del Presidente se encontraban los moderados o también llamados Girondinos, debido a que el partido se formó en torno a algunos diputados del departamento de Gironda. Eran partidarios de una política moderada y federalista. En el centro de este organismo fueron colocados los neutrales, conocidos como la Llanura; y por último nos encontramos a los radicales, situados a la izquierda, conocidos como la montaña, al estar situados en los bancos más altos. En su mayoría, los miembros de este tercer grupo, procedían del club de los jacobinos, eran enemigos acérrimos de los girondinos.

Estos dos grupos estaban enfrentados desde hacía tiempo, los girondinos, que eran mayoría, acusaban a los jacobinos de ser los responsables de uno de los episodios más tristes de la Revolución Francesa, “Las Masacres de Septiembre”.

Masacres de Septiembre
Asalto a una prisión durante las Masacres de Septiembre

En el verano de 1792, como hemos visto, las tropas del Duque de Brunswick habían ocupado Longwy y Verdún y el Duque había lanzado el manifiesto que lleva su nombre en el que se hacía referencia a que acabaría con la vida de todo aquel que impidiese su labor de restaurar al rey en todos sus poderes, lo que significaba que su ejército entraría en Paris a sangre y fuego. Ya fuese debido a los nervios, o la falta de habilidad de algunos políticos, pronto surgió la idea de que dentro de los revolucionarios había traidores, y a partir de este momento comenzó una “caza de brujas”

Jean Paul Marat, miembro de los jacobinos, fue colocado al frente del Comité de Vigilancia, que tenía como fin eliminar a todos los contrarrevolucionarios. De hecho, fue el propio Marat quien de su puño y letra elaboraba las listas negras de sospechosos. Además quería que estos «tribunales populares» no solo actuasen en París, tenían que extenderse por toda Francia, y para que todo el mundo lo supiese ordenó que se publicase la siguiente orden: 

“La Comuna de París desea informar a sus hermanos de todos los departamentos, que una parte de los temibles conspiradores detenidos en las cárceles ha sido condenada a muerte por el pueblo: actos de justicia que creen indispensables a fin de acabar, por temor, con todas las legiones de traidores encerrados tras sus muros; por el momento se ha conseguido que el enemigo se detenga y, sin duda alguna, toda la nación, después de la larga sucesión de traiciones que la han conducido al abismo, se decidirá a adoptar estas medidas si las cree necesarias para la salud pública, y todos los franceses dirán, como los parisinos: «Nosotros moriremos frente al enemigo, pero no dejaremos detrás nuestro a estos delincuentes para que maten a nuestros hijos y a nuestras mujeres». 

Jean Paul Marat
Marat, "cerebro" de las Masacres de Septiembre | Joseph Boze
En París se ejecutó a más de 1400 personas, siendo en su mayor parte miembros de la Iglesia, aunque no solo afectó a los llamados “contrarrevolucionarios”, bajo esta locura también murieron pequeños comerciantes, artesanos y prisioneros por delitos comunes que se encontraban en las diferentes cárceles parisinas. Fuera de París destacan las acciones represivas que se efectuaron en Orleans o Reims, pero muy lejos de en cuento a víctimas de lo ocurrido en París. 

Como contábamos antes, los girondinos acusaron directamente a Marat de ser responsable de desatar la locura en París y extenderla por todo el país, por lo que llevaron a la Convención una votación para proceder a su detención, y al ser el grupo mayoritario, se pudo aprobar y llevarse a cabo el 13 de abril de 1793. No obstante, el Tribunal Criminal Extraordinario declaró a Marat inocente, y el 24 de abril, triunfante volvía su puesto en la Convención. 

A pesar de este revés, el 18 de mayo, los girondinos forman en la Convención la Comisión de los Doce, que tendría como misión la investigación de las actividades de la Comuna de París durante las masacres de septiembre y una de las primeras medidas es la orden de arresto de Hebert, Fiscal de la Comuna de París, y el líder radical Jean François Varlet. A finales de ese mes de mayo, los sans-cullotes, los partisanos radicales, realizan una sublevación en París y finalmente la Convención Nacional fue rodeada por los insurrectos dirigidos por Hanriot, jefe de la Guardia Nacional, y los miembros de la Convención fueron obligados a aprobar el arresto de veintinueve diputados girondinos y dos ministros. 
François Hanriot
François Hanriot, artifice del golpe de Estado que dio el poder a los jacobinos
Los girondinos fueron detenidos y puestos bajo arresto domiciliario, pero no con la vigilancia necesaria, por lo que muchos de ellos pudieron huir hacia zonas seguras desde donde alentaron a los federalistas para luchar frente a los sublevados que querían imponer un fuerte centralismo. 

La ciudad de Caen se convirtió en la base de los federalistas y estos tomaron la decisión de rechazar cualquier tipo de medida que saliese de la nueva Convención controlada por los jacobinos. Además llamaron a los departamentos vecinos a sumarse a su levantamiento y crear un ejército federado que marchase sobre Francia. A este llamamiento acudieron los cinco departamentos vecinos y el 10 de julio 2.000 hombres al mando del General Felix Wimpffen marcharon hacia París.

Por su parte, en Burdeos, capital de la región de la Gironda y lugar de partida de los girondinos, se creó una Comisión Popular de Salvación Pública que asumió el poder y ofreció un sueldo a todos los hombres que se sumasen a la sublevación federalista, de esta manera unos 400 hombres salieron desde Burdeos con dirección a París. 

El 13 de julio las tropas procedentes de Caen eran derrotadas y dejaban el camino libre para que las fuerzas jacobinas marchasen hacia Caen y por tanto los girondinos que estaban en esta ciudad comienzan una huida con dirección a Burdeos. Esa derrota no era la única, ya que los girondinos eran derrotados además en Nimes y Lyon. 

En estos momentos ocurre uno de esos sucesos del que todo el mundo tiene conocimiento gracias al arte, en este caso gracias a un cuadro de Jacques Louis David, el asesinato de Marat

La muerte de Marat | Jacques Louis David
Como casi todo el mundo sabe, Marat sufría una enfermedad de la piel de la que únicamente encontraba alivio sumergiéndose en una bañera. Según afirmaba el mismo, había contraído algún tipo de enfermedad en las cloacas de París cuando se escondía de sus enemigos. No obstante, estudios recientes parecen indicar que los síntomas de Marat son muy parecidos a las erupciones cutáneas provocadas por la alergia al gluten. 

Sea cual sea el origen de su enfermedad, el 13 de julio de 1793 Marat se encontraba en su bañera cuando una mujer que afirmaba portar una lista de los contrarrevolucionarios pidió una entrevista con él, y Marat accedió al encuentro. La joven, Charlotte Corday, sacó un cuchillo que llevaba oculto entre sus ropas y le apuñaló en el pecho. Marat falleció y ella fue apresada. Cuatro días después se celebró el juicio en el que se le acusaba de asesinato y contrarrevolucionaria, Charlotte Corday únicamente afirmó “sabía que Marat estaba pervirtiendo Francia. He matado a un hombre para salvar a cien mil". No obstante fue declarada culpable y guillotinada en París. Como represalia, los girondinos guillotinaban al antiguo alcalde jacobino de Lyon. 

Charlotte Corday
Charlotte Corday, asesina de Marat
El asesinato de Marat condenaba a muerte prácticamente a los 21 girondinos que aun permanecían presos en París, por lo que su juicio, celebrado en octubre de 1793 fue mas una pantomima que un juicio. Finalmente, el 31 de octubre eran guillotinados. Parte de los que habían huido tuvieron la posibilidad de reintegrarse en la Convención nacional el día 24 de julio de 1794, el día que cayó el siguiente personaje del que vamos a hablar, Robespierre.

Robespierre y el Terror

En abril de 1793 Danton y el diputado girondino Isnard crearon el Comité Central de Salud Pública una institución creada con el fin de tener una institución fuerte que aplicase condenas duras a todo aquel que se apartase de la doctrina revolucionaria, lo que le daba un carácter plenamente represor. Poco a poco este Comité fue aumentando su poder. 

Tras la caída de los girondinos, jacobinos como Robespierre y Louis de Saint-Just se unieron al Comité y, debido a la debilidad de la Convención, ocupada principalmente en defender a Francia en las guerras contra las potencias europeas, se convirtió en el principal órgano de gobierno. A la vez que aumentaba su poder se incrementaba la arbitrariedad de sus decisiones ya que casi sin pruebas se podía condenar a la guillotina a cualquier persona, dando lugar al Régimen del Terror en el que las figuras principales eran Marat, Danton y Robespierre

Danton, Marat y Robespierre
Danton, Marat y Robespierre, el triunvirato sangriento
La muerte de Marat dejaba el poder plenamente a Danton y Robespierre, pero debido al propio régimen que ellos habían instaurado, no tardaron en sospechar el uno del otro, pero en esta guerra interna Robespierre tenía más poder y lo supo aprovechar. Recordemos que en estos momentos Francia se encontraba en una lucha interna entre los girondinos huidos y los jacobinos, y Danton intenta llegar a un acuerdo entre ambas partes creando además un partido, los indulgentes, que buscan el final de la época del Régimen del Terror; además defendían las reivindicaciones de los «sans-culottes», lo que intentaba acercarles a las clases populares; pero su gran error fue mostrarse contrarios a la ejecución de María Antonieta, algo que trataremos más adelante. 

Robespierre pone en marcha toda su capacidad pseudopolítica y provoca que los jacobinos acusen a Danton de malversación de fondos y de traidor promonárquico; además consiguen implicarle en un escándalo financiero relacionado con la Compañía francesa de Indias. Viendo su vida en peligro, Danton, huye a su localidad natal Arcis-sur-Aube. A finales de marzo de 1794, Danton era detenido bajo la acusación de “ser enemigo de Francia”, una acusación que significaba la muerte y más si su enemigo Robespierre controlaba el juicio. Finalmente, el 5 de abril de 1794 era guillotinado y según se cuenta sus últimas palabras fueron “de lo único que me arrepiento es de irme antes que esa rata de Robespierre”

Danton guillotina
Danton subiendo a la guillotina
En junio de 1794 Robespierre consiguió ser nombrado, posiblemente por el miedo a represalias por su parte, Presidente de la Convención lo que le otorgaba prácticamente todos los poderes de Francia, y continuando con su política de locura y muerte llegó incluso a firmar decretos que anulaban la comparecencia de testigos y de defensores en los juicios revolucionarios. 

Robespierre
Robespierre, el Señor del Terror
Parecía que nada podría derrocar a este pseudodictador pero finalmente se organizó una oposición que tuvo el poder suficiente para acusarle de despotismo y traición. En la sesión en la que se le estaba acusando de estos cargos, el 27 de julio, estalló una fuerte pelea, en la que incluso fue herido en la mandíbula antes de ser detenido. Al día siguiente, 28 de julio de 1794, Robespierre era ejecutado en la guillotina sin que hiciese falta celebrar un juicio. Poco después, el órgano de Terror con el que había sometido a Francia, el Comité de Salud Pública, era disuelto.

Detención de Robespierre
Detención de Robespierre | Max Adamo

María Antonieta. Prisión, juicio y ejecución

Tras el 21 de enero de 1793, María Antonieta comenzó a ser conocida como la Viuda Capeto y cayó en una profunda depresión de la que nunca podría salir. La única esperanza que la mantenía con un poco de serenidad era pensar que algún día la corona de Francia recayese en su hijo Luis, a quien los nobles en el exilio habían reconocido como Rey a la muerte de Luis XVI. Estos nobles, apoyándose en grupos religiosos que se habían vuelto contrarios a la Revolución con el paso del tiempo y en los políticos más conservadores intentaron en repetidas ocasiones liberar a la Reina y la Familia Real de su cautiverio, pero todas las intentonas quedaban en eso, en intentonas ya que nunca terminaban en buen puerto.

Maria Antonieta
María Antonieta poco antes de que comenzase su infierno
A pesar de que como hemos visto, la situación política y militar de Francia era bastante complicada, el destino de María Antonieta no fue una cuestión dejada en el olvido, sobre todo porque como recordemos estaba emparentada con los emperadores de Austria que eran enemigos mortales de la Francia Revolucionaria. Como vemos la suerte de la Reina estaba en el aire, pero fue tomando forma a partir de la creación del Comité de Salvación Pública en abril de 1793 por Danton y el diputado Isnard. Como contamos hace un rato, tras la caída de los girondinos, Robespierre comenzó a tener cada vez más poder dentro de este Comité, y desde él comenzó a presionar a la Convención para que María Antonieta fuese juzgada. Además una de las primeras medidas que se toma es evitar que el joven príncipe Luis fuese contaminado con las ideas absolutistas de su madre, por lo que a mediados de julio es separado de su madre y queda al cuidado de Antoine Simon, un zapatero miembro del ala más radical de la Convención.

Delfín Luis
El Delfín Luis de Francia
Pero lo que terminó por hundirla moral y anímicamente fue su traslado, en la madrugada del 1 de agosto desde la Prisión del Temple a la prisión de la Conciergerie, la antecámara de la muerte. Esta nueva prisión, de la que poco salían con vida, era también conocida como el Palais de la Cité, y ocupa el muelle del Reloj, en la Isla de la Cité. Desde el siglo X había sido la residencia de los Reyes franceses, pero 1392, el Rey Carlos V de Francia la abandonó, y paso a convertirse en Prisión del Estado. La prisión ocupaba la planta baja del edificio que bordea el muelle del Reloj y las dos torres: los pisos superiores estaban reservados para el Parlamento, y recibía el nombre de la Conciergerie o conserjería debido a que era un conserje quién vigila a los prisioneros, tenía a su cargo las llaves de este Palacio y controlaba el consumo de velas y cirios. 

Conciergerie
Vista actual de la Prisión de la Conciergerie
Pues bien, a esta nueva prisión fue trasladada María Antonieta que desde ese momento recibió el nombre de prisionero 280. Inicialmente María Antonieta fue confinada en la antigua sala de reuniones del cuerpo de carceleros, compuesta por dos sillas, una mesa, un sillón de caña y un camastro, como lujo tenía una estrecha ventana por la que la prisionera podía observar el patio al que las mujeres prisioneras podía salir.

Si los monárquicos habían intentado llevar a cabo una fuga de la Reina mientras estaba presa en el Temple, con esta nueva situación que consideraban infrahumana no podían quedarse con los brazos cruzados, e idearon diferentes planes de fuga, siendo el llamado Complot del Clavel el más importante y organizado por Jean de Batz, el Barón de la Santa Cruz.

Jean Pierre de Batz
Jean Pierre de Batz, cerebro del Complot del Clavel

El 28 de agosto de 1793, Jean-Baptiste Michonis, inspector de prisiones compinchado con Jean de Batz, entra en la celda de la reina Maria-Antonieta en compañía de otro hombre que en la solapa de su casaca a rayas luce dos grandes claveles, su nombre es Alexandre Gonsse de Rougeville.

Según el plan trazado, Rougeville se inclina ante María Antonieta y sus dos claveles caen ante ella. No ha sido un accidente, entre los pétalos de los claveles hay enrollado un mensaje oculto. Rápidamente, los dos visitantes salen un momento de la celda, y es cuando María Antonieta al recoger las flores observa que hay algo raro en ellas…las observa y ve un pequeño rollo de papel, lo saca y es una nota que dice "Tengo hombres y dinero."

La cara de la Reina cambia totalmente y con la ayuda de un alfiler de su pelo escribe en el rollito en blanco que ha encontrado en el segundo clavel, "Estoy estrechamente vigilada, no hablo con nadie, confío en vos". Poco después vuelven a entrar los dos caballeros en la celda y María Antonieta le indica que se le cayeron antes los dos claveles. Una vez fuera de la prisión, Rougeville lee la respuesta de la Reina, es el momento de poner el plan en marcha. En primer lugar sobornan a Jean Gilbert, uno de los gendarmes que vigilan a María Antonieta, y gracias a esto pueden, el 30 de agosto, volver a reunirse con la prisionera y elaborar el plan de fuga que quedó fijado para la noche del 2 al 3 de septiembre, y tras escaparse debía marchar al castillo de Livry dónde le esperaba Madame de Jarjayes y, desde allí, ambas partirán disfrazadas para adentrarse en territorio alemán.

Los siguientes sobornados fueron los conserjes de la cárcel, el matrimonio Richard, ya que María Antonieta debía pasar por delante de ellos en plena huida. A la hora fijada, la prisionera sale de su celda, atraviesa la sala donde se encuentran los gendarmes encargados de custodiarla, quienes también han sido sobornados, cruza en la conserjería del matrimonio Richard, ahora solo una verja, en la que esta apostado Jean Gilbert, le separa de la libertad.

Cuando todo parece ir a la perfección, Jean Gilbert da el alto e impide a la reina cruzar esa última barrera para tener la libertad. La Reina suplica, Rougeville y Michonis que esperan fuera le prometen más dinero, pero Gilbert no acepta y conduce nuevamente a su celda a la reina. Además, Gilbert envía un informe al Teniente Coronel Dumesnil, denunciando todo el complot organizado Michonis y Rougeville. El Teniente Coronel Dumesnil impresionado por lo que acaba de leer escribe de urgencia al Comité de Seguridad. Saltan todas las alarmas, María Antonieta ha intentado huir gracias a unos traidores, por lo que el Comité envía inmediatamente a Jean-Pierre André Amar, un masón jacobino, y al diputado Sevestre a La Conciergerie para interrogar a la Reina, quien con intenta de todas las maneras posibles evitar dar datos sobre los organizadores e implicados en su intento de fuga.

Las intenciones de la Reina surtieron efecto, por lo que únicamente se podía acusar de traidores a las dos personas que Jean Gilbert sabía que estaban implicados, Rougeville y Michonis. El primero pudo huir de París y desaparecer, pero Michonis fue arrestado y enviado a prisión. En cuanto al matrimonio de conserjes no se pudo demostrar su plena culpabilidad por lo que simplemente fueron despedidos.

Para evitar nuevas intentonas, María Antonieta fue llevada a una segunda celda, donde un simple biombo la separaba de los guardias que la custodiaban, a la espera de que su proceso comenzase.

segunda celda
María Antonieta en su segunda celda tras su fracasada huida
Si en el proceso contra su marido, Luis XVI, se intentó realizar con toda la legalidad posible y evitar de esta manera que las potencias extranjeras no dudaran de la legalidad del veredicto, en el caso de María Antonieta la legalidad quedó a un lado y se convirtió en uno de los mayores casos de pantomima judicial posible.

Como recordareis de nuestro primer repaso de la Revolución Francesa, María Antonieta era una persona que despertaba todas las antipatías del pueblo francés, era acusada de despilfarradora, de un desmesurado gusto por la moda y celebrar ostentosas fiestas mientas su pueblo moría de hambre. Además se decía que ella había manipulado a Luis XVI convirtiéndole en un mal Rey, influenciando totalmente sus decisiones políticas, de hecho se afirmaba que la primera víctima de María Antonieta era el propio Luis XVI.

Una vez estallada la Revolución en Francia, se le acusaba de haber planeado el intento de huida de la familia real el 20 de junio de 1791 con dirección a los Países Bajos austriacos, territorios que estaban bajo el poder de su hermano el Emperador. Por si esto fuera poco, el ejército austriaco invadía suelo francés y por tanto soldados franceses morían luchando contra un ejército del país de Maria Antonieta, ella era en definitiva la culpable de la muerte de héroes franceses que luchaban contra el invasor.

Con todo este caldo de cultivo, era muy difícil, por no decir imposible que María Antonieta quedase bien parada en este juicio que comenzó el 14 de octubre. Ese día, María Antonieta subió desde su celda a los pisos superiores de la Conciergerie, donde tenía su sede el Tribunal Revolucionario, un tribunal que era nombrado por la Convención y que estaba compuesto por la Mesa del Tribunal, formada por un presidente y cuatro magistrados; un jurado de 12 miembros; y por último un fiscal y dos suplentes que eran el Ministerio Público. A pesar de todo esto, y como ya hemos visto anteriormente, era un instrumento que obedecía las órdenes directas de Robespierre.

La acusación contra María Antonieta la dirigía el fiscal Antoine Quentin Fouquier Tinville, el mismo que había realizado la acusación contra los girondinos y Charlotte Corday, la asesina de Marat. El tribunal estaba presidido por el jacobino Martial Joseph Armand Hermann y el jurado había sido elegido entre miembros, también, de los jacobinos; y los dos abogados de María Antonieta, eran Tronçon-Ducoudray y Chauveau-Lagarde, jóvenes e inexpertos.

Antoine Quentin Fouquier Tinville
Antoine Quentin Fouquier Tinville, encargado de demostrar la culpabilidad de María Antonieta
La Sala del Tribunal era un inmenso hervidero de gente llena de odio, donde los jacobinos estaban sentados en los mejores sitios. De golpe entró en la Sala María Antonieta y los gritos contra ella estallaron por todos lados. 

Maria Antonieta juicio entrada
Entrada de María Antonieta en la Sala del juicio
Para iniciar el juicio se hace llamar al Príncipe Luis, quien a estas alturas ya había sufrido, según afirman los monárquicos, un lavado de cerebro por parte de Antoine Simon. Delante del tribunal, el joven príncipe acusa a su madre y a su tía de de haberle incitado a la masturbación y a participar con ellas en orgías. 

María Antonieta indignada por la falsedad del testimonio de su propio hijo, apeló a todas las madres presentes en la Sala ya que según afirmaba “La naturaleza rechazaba semejante acusación hecha a una madre”. Ante esta acusación, la sala estalló en gritos y estuvo a punto de producirse un motín, pero finalmente fue evitado. 

Cuando la calma volvió a la Sala el Fiscal Fouquier Tinville continuó con su acusación e indicó que María Antonieta era culpable de aliarse con potencias extranjeras para acabar con la Revolución y de ser la instigadora de la traición de Luis Capeto, lo que había llevado al anterior monarca al cadalso. Todo esto le llevaba a acusar a María Antonieta de alta traición. Ante esta acusación, María Antonieta respondió que no fue más que la esposa de Luis XVI, no Luis Capeto, y fue él el que cometió todos esos errores. El Fiscal, no conforme con la respuesta solicita al Tribunal la pena de muerte y la declaración de enemiga de la nación francesa para la acusada. Los abogados de María Antonieta, no supieron o no pudieron defenderla ante esto. 

María Antonieta juicio
María Antonieta defendiéndose en el juicio, Fouquier Tinville, con gorro negro, sentado frente a ella

La vista llegaba a su fin, y el Presidente del Tribunal dirigía cuatro preguntas al Jurado, contestadas, como cabía esperar, de modo afirmativo: 

1-¿Consta que hayan existido maniobras y contactos con las potencias extranjeras y otros enemigos exteriores de la República dirigidas a suministrarles ayudas en dinero, a darles entrada en el territorio francés y a facilitarles en él progresos y armas? 
2-. ¿Se halla convicta María Antonieta de Austria, viuda de Luis Capeto, de haber cooperado a dichas maniobras y de haber mantenido estos contactos?
3- ¿Consta que ha existido un complot dirigido a encender la guerra civil en el interior de la República?
4-. ¿Se halla convicta María Antonieta de Austria, viuda de Luis Capeto, de haber participado en estos complots?

Ante la respuesta positiva a las cuatro preguntas, María Antonieta fue condenada a la pena capital el 16 de octubre, dos días después del inicio del juicio, acusada de alta traición. La condenada a muerte fue conducida a su celda a la espera de que llegase la hora de ser conducida a la guillotina. Allí redactó en primer lugar una carta dirigida a su cuñada Isabel, hermana de Luis XVI. En ella le indica que acababa de ser condenada, no exactamente a una muerte honrosa, si no a la de los criminales, pero tengo el consuelo de que voy a reunirme con vuestro hermano. 

María Antonieta carta
Carta de despedida de María Antonieta.
Esta carta nunca llegó a su destino, ya que los carceleros se la entregaron directamente a Robespierre quien la escondió, y no fue hasta 1816, con la restauración borbónica en Francia con Luis XVIII, cuando la carta salió a la luz. Y llegó el día 16 de octubre, la Plaza de la Revolución estaba atestada de personas, ya que acabar con la vida de María Antonieta suponía dejar atrás una era pasada que no traía gratos recuerdo por lo que la gente esperaba el día su ejecución con ansiedad. Tras rechazar la visita del sacerdote constitucional que debía confesarla, la rea fue conducida hacia el patíbulo, una vez allí María Antonieta subió al cadalso en medio de centenares de abucheos y tropezando pisó el pié al verdugo a los que ella pidiendo disculpas dijo: «Disculpe, señor, no lo hice a propósito.» 

María Antonieta carta
María Antonieta saliendo hacia la guillotina
Poco después puso el cuerpo en su lugar arriba la afilada cuchilla esperaba para caer sobre su cuello. El silencio se podía cortar en esos momentos, cuando de golpe la cuchilla fue soltada y en cuestión de milésimas de segundo separaba la cabeza de Maria Antonieta de su cuerpo. En ese momento la fiesta se apodera de las calles de París mientras los ciudadanos gritan “Viva la República”.

María Antonieta ejecución
María Antonieta en la guillotina
María Antonieta ejecución
Hoja de la guillotina que decapitó a María Antonieta