Ruta por la Historia: churchill

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viernes, 27 de mayo de 2016

El acorazado Bismarck

El protagonista de la entrada de esta semana es un barco, un acorazado de bolsillo de la Segunda Guerra Mundial, y si hablamos de este conflicto y de acorazado de bolsillo, su nombre nos viene rápidamente a la mente, el acorazado Bismarck.

Bismarck
El acorazado de bolsillo Bismarck
Pero antes de hablar del acorazado hay que retroceder un poco en el tiempo. Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, las naciones vencedoras impusieron unas duras condiciones económicas y militares a Alemania, unas condiciones que provocaron quejas desde muchos sectores de la sociedad germana, y entre estas quejas destacan los discursos de Adolf Hitler desde 1920.

En 1933 se produce la llegada de Hitler a la Cancillería, y con él un espíritu militarista invade toda Alemania, con lo que comienza el rearme nacional, en el que se incluye a la Kriegsmarine, la marina de guerra alemana que, al igual que el resto de ramas del Ejército alemán, estaba afectada por las clausulas aprobadas en el Tratado de Versalles. En su art. 181 el Tratado dictaba que “las fuerzas navales alemanas no podían exceder de seis acorazados, seis cruceros ligeros, doce destructores y doce torpederos, mientras que el artículo 190 limitaba el desplazamiento de los buques a 10.000 toneladas, con lo que apenas podían vigilar el tráfico marítimo en sus costas”.

No obstante, el 18 de junio de 1935 se firmaba en Londres el Tratado Naval anglo-alemán, por el que a Alemania se le permitía construir una flota de superficie de hasta un 35% de la británica y de hasta 45% en el caso de submarinos, y nacía así el Proyecto Z.
Tratado Naval anglo-alemán
Noticia del Tratado Naval anglo-alemán recogida por ABC
Bajo este Proyecto Alemania buscaba construir una gran cantidad de buques con los que enfrentarse, en un futuro, a la marina de guerra más poderosa del mundo, la Royal Navy británica.

Para llevarlo a cabo los ingenieros alemanes pusieron en marcha la gran industria militar alemana y desarrollaron un plan en el que se tenía que reducir el peso de las naves sin que ello afectase a sus prestaciones de combate. Para reducir este peso usaron aleaciones de metal muy ligeras de gran resistencia, se reemplazaron los pesados remaches por la soldadura de penetración. La reducción del peso permitía otra ventaja, se podía armar la nave con más cañones y sobre todo, más potentes. Nacían de esta manera los acorazados de bolsillo, naves que con la potencia de fuego de un acorazado tenían la velocidad de un crucero.

A pesar de estos avances surgieron disputas en la dirección de la Kriegsmarine, por un lado estaban las tesis del Grossadmiral Erich Raeder, que proponía seguir construyendo grandes buques de superficie, y frente a él se encontraban las ideas de Karl Dönitz, quien afirmaba que la guerra debía ser dirigida por la flota submarina debido a la vulnerabilidad de los buques de superficie. Además, según su teoría, cuando Inglaterra tuviese noticias de la construcción por parte de Alemania de buques de guerra, comenzaría una carrera armamentista que Alemania no podría ganar. A esto había que sumar que las costas alemanas no permitían poner a resguardo esta inmensa flota, por el contrario, los submarinos podían esconderse con facilidad. Por todo ello, y según sus cálculos, Alemania solo necesitaría 300 submarinos podía dominar el Atlántico y forzar la rendición británica.

Finalmente, el Proyecto Z del Almirante Raeder fue ratificado por Hitler, pero excesivamente caro, requería la inversión de más de 33.000 millones de Reichsmark.
Erich Raeder
Erich Raeder, Grossadmiral de la Kriegsmarine
El acorazado "F", tal como se llamaba el Bismarck antes de ser bautizado, fue encargado a los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo, y su diseño fue pedido a Hermann Brukhardt. Su construcción se llevó a cabo a gran velocidad, instalándose la quilla el 1 de julio de 1936. Menos de tres años después, el 14 de febrero de 1939, el acorazado era botado y bautizado como Bismarck por la nieta de Otto Von Bismarck, del arquitecto de la unificación de Alemania. La industria alemana estaba construyendo a la vez un buque gemelo de nuestro invitado, el Tirpitz, aunque sus obras iban más lentas por lo que no pudieron ser botados juntos.

Bautizo del Bismarck
Hitler en el bautizo del Bismarck
El 24 de agosto 1940 entraba en servicio con el Capitán de navío Ernst Lindemann al mando. El Birmarck era el mejor de todos, el orgullo de la Kriegsmarine del que vamos a daros una serie de datos para que os imaginéis el poderío del buque del que estamos hablando. La eslora era de 241 metros y medio; mientras que la manga era de 36 metros. En ese espacio albergaba 8 cañones de 381 mm, 12 cañones de 150mm, y como defensas antiaéreas 16 cañones de 105 mm; 16 cañones de 37 mm y 18 cañones de 20 mm. Su blindaje iba desde los 14 centímetros y medio de acero en las zonas menos importantes para el buque, a los 35 centímetros de acero colocados en la cubierta acorazada, lo que según pensaban le haría inmune a cualquier proyectil disparado a corta distancia. Durante el proceso de construcción se puso especial cuidado en la estabilidad, y esa fue la razón de su enorme manga demasiado grande quizá a los ojos de muchos puristas, pero que fue diseñado así para darle mayor grado de estabilidad y tener mayor capacidad de absorción de los impactos. Mover tal cantidad de acero recaía en tres calderas Wagner que movían tres juegos de turbinas que le proporcionaban cerca de 150.000 caballos de potencia, todo este empuje daba a este gigante del mar una velocidad máxima de 29 nudos, casi 54 kilómetros por hora.

Ernst Lindemann
Ernst Lindemann, Capitán de navio
Cuando la tripulación del Bismarck conoció el barco a la perfección, comenzaron los ejercicios de vigilancia aérea y maniobras de combate en puerto. Tras dominar estas tácticas, llegó el momento de ponerlas en práctica en el mar, por lo que el 15 de septiembre de 1940, zarpaba desde Hamburgo con dirección a la base de Gotenhafen, en el Báltico. No obstante este viaje no estuvo exento de peligros, aunque no sufrió daños de relevancia, como cuando colisionó con el remolcador de proa que les sacaba por el río Elba; o cuando estando atracado en Kiel sufrió el ataque de aviones británicos.

Tras una semana en Kiel donde se revisaron los posibles daños, abandonaba esta ciudad y apoyado por un dragaminas ponía rumbo al Cabo Arkona de la Isla de Rügen, donde atracó el y nuestro invitado continuó en solitario hasta llegar a Gotenhafen, donde durante dos realizó pruebas de navegación, consumo, y velocidad, siendo modificados algunos componentes que terminaron por convertir a nuestro invitado en uno de los acorazados más rápidos del mundo.

El 5 de diciembre regresó a Hamburgo, donde fue pintado de camuflaje al modo de la marina alemana, tres franjas blancas y negras sobre el casco y la superestructura; con la proa y la popa en gris oscuro y falsas olas blancas.

Bismarck camuflaje
El acorazado Bismarck pintado de camuflaje el 21 de mayo de 1940
Mientras estaba en Hamburgo, recibieron la visita del agregado naval de la embajada sueca en Berlín que, alentado por los comentarios que el Führer había hecho de semejante fuerza naval, quería verlo en persona. El agregado naval quedó sorprendido, pero junto a él visitaron el barco otros miembros de la embajada que no eran pronazis y que aprovecharon esa información para trasladársela al Gobierno británico quienes al ver esos datos hicieron saltar todas las alarmas, un nuevo peligro estaba a punto de salir al mar.

Y llegó el mes de abril, y nuestro invitado tuvo la salida libre para volver a Gotenhafen y realizar nuevas pruebas con las que engrasarse perfectamente y prepararse para el combate. En estas pruebas quedaba claro que era el mejor de todos, el orgullo de la marina de guerra alemana. Aprovechando la fuerza de este titán de los mares las autoridades alemanas idearon Operación Rheinübung con la que bloquear a Inglaterra y ponerle una soga al cuello.

Según el plan diseñado por Raeder, los acorazados Bismarck, Tirpitz, Scharnhorst y Gneisenau, debían partir hacia el Atlántico y destrozar todos los convoyes de mercancías que se dirigiesen hacia Inglaterra. No obstante, el Scharnhorst y el Gneisenau se encontraban atacados en Brest, Francia, tras hundir en dos meses a 22 mercantes británicos, y al menos el Scharnhorst debía entrar en dique seco para ser reparado, lo que le dejaba fuera de combate hasta el mes de julio. Por otra parte, el Tirpitz acababa de ser botado y a su tripulación aún le quedaban varios meses de adiestramiento. De todos los buques que inicialmente fueron pensados para llevar a cabo la Operación Rheinübung, únicamente el Gneisenau y el Bismarck estaban listos para el combate.
Gneisenau
El acorazado KMS Gneisenau
Los ingleses comenzaron a recibir noticias de la acumulación de efectivos navales en la zona, y sospecharon que los alemanes estaban preparando una acción a gran escala, en la que según pensaban el Scharnhorst y el Gneisenau, atracados en Brest, jugarían un papel principal.Por tanto, la orden lanzada desde el Almirantazgo fue dejar fuera de combate a estos dos buques. El 6 de abril, un avión del 22.º Escuadrón del Servicio de Costas de la RAF alcanzó al Gneisenau con un torpedo en la zona de popa, y provocó una serie de daños importantes que le retiraron del servicio activo durante un tiempo importante.

Ante esta situación, el Alto Mando Militar alemán ordenó que el nuevo crucero pesado Prinz Eugen, con sus 8 cañones de 203 mm, sus 12 cañones de 105 mm, sus 6 tubos lanzatorpedos y sus potentes defensas antiaéreas, acompañase al Bismarck en esta misión. Estos dos colosos del mar necesitaban, eso sí, el apoyo de los submarinos, por lo que se ordenó que si bien los submarinos se mantendrían en sus posiciones asignadas, en caso de ser solicitada su ayuda se lanzarían al apoyo sin reservas, por ello se destinó a un oficial de enlace de los submarinos a bordo del Bismarck.

Prinz Eugen
Crucero pesado KMS Prinz Eugen
El 18 de mayo de 1941 comenzaba la Operación Rheinübung. Con la llegada de la noche para hacer “invisible” su salida zarpaba el Prinz Eugen, y pocas horas después lo hacía el Bismarck, con Günther Lütjens, segundo de Raeder a bordo como Jefe de Operaciones. La operación parecía ir correctamente, pero dos días después cuando atravesaban el Estrecho de Kattegat, fueron avistados por el crucero sueco Gotland que avisó a Estocolmo, un mensaje del que los espías británicos tuvieron conocimiento y el agregado naval de la Embajada británica en Estocolmo transmitió la alerta al Almirantazgo británico. La escuadra alemana había sido descubierta.

El 21 de mayo un Spitfire de reconocimiento del Servicio de Costas avistó y fotografió a los buques alemanes fondeados en un fiordo noruego. Al recibir las fotografías, Winston Churchill pronunció una frase que ha pasado a la Historia “Hundid el Birmarck”. Con esta petición, el Almirante John Cronyn Tovey, Comandante en jefe de la Home Fleet, ordenó a los cruceros pesados Suffolk y Norfolk que controlasen el estrecho de Dinamarca; al mismo tiempo el crucero de batalla Hood y el acorazado Prince of Wales, acompañados por los destructores Achates, Antelope, Anthony, Echo, Electra, e Icarus zarpaban desde Scapa Flow hacia Islandia; y Tovey a bordo del acorazado King George V, su buque insignia, permaneció en Scapa Flow a la espera de que se confirmase la salida del Bismarck de Noruega.

En la noche del 21 al 22 de mayo los alemanes interceptaron un mensaje británico en el que se hablaba de ellos, ahora los alemanes sabían que habían sido descubiertos mientras dejaban atrás Noruega. El Almirante británico Tovey, tras recibir esta noticia, zarpó a bordo del King George V, junto a él navegaban el portaaviones Victorius, los cruceros ligeros Kenya, Galatea, Aurora, Neptune, Hermione, y los destructores Active, Inglefield, Intrepid, Lance, Punjabi, y Windsor. Una vez en mar abierto, el crucero de batalla Repulse se uniría a esta agrupación.

John Cronyn Tovey
El Almirante británico John Cronyn Tovey en 1940

Minutos después de las 7 de la tarde del 23 de mayo, el crucero pesado británico Suffolk detectó a los buques alemanes a siete millas escasas de distancia y emitió el siguiente mensaje: “Un acorazado, un crucero a la vista a 20 grados. Distancia siete millas, rumbo 240 grados". Los alemanes también habían detectado al Suffolk, pero no le atacaron debido a que el buque británico se limitaba a mantener contacto escondido entre la niebla.

Una hora después, los vigías alemanes detectaban al Norfolk a babor, pero esta vez el Bismarck si abría fuego, y aunque el barco inglés no fue alcanzado por ninguna de las cinco salvas, tuvo que lanzar una cortina de humo y ocultarse rápidamente entre la niebla. Ocultos por la densa niebla, el Suffolk se colocó a estribor de los alemanes y el Norfolk a babor, pero en vez de atacar, se limitaron a mantener contacto por radar a la espera de que unidades más potentes pudieran entablar combate con los alemanes. En el Bismarck, el radiotelémetro de proa había quedado fuera de servicio debido a la onda expansiva de sus propios disparos, así que Lütjens ordenó entonces un cambio de posiciones, el Prinz Eugen con sus radiotelémetros intactos en vanguardia, y el Bismarck con su poderosa artillería detrás para destrozar a los británicos en caso de que se aproximasen demasiado.

Al día siguiente los sistemas defensivos del Prinz Eugen oían el ruido de unos motores a babor. Minutos después, los vigías detectaban la presencia de lo que pensaban que era un crucero ligero a una distancia de 19 millas por babor. Poco después, los vigías alertaban de la presencia de otra nave. A bordo del Bismarck y el Prinz Eugen se tocaba zafarrancho de combate, y poco a poco las siluetas del crucero de batalla Hood y del acorazado Prince of Wales aparecían a babor. Debido a la similitud de las formar de los buques alemanes, el Vicealmirante Holland, a bordo del Hood, ordenó concentrar el fuego sobre el buque alemán que marchaba en cabeza creyendo que era el Bismarck, aunque realmente no era así. A las 05: 52, y a una distancia de 12 millas y media, el Hood abrió fuego, seguido del Prince of Wales apenas 30 segundos después. La primera salva del Prince of Wales cayó a la derecha de la popa del Bismarck, la segunda, tercera y cuarta salvas del Prince of Wales fueron largas. Por su parte, las primeras salvas del Hood dirigida al Prinz Eugen cayeron cortas.

Tres minutos después, los alemanes respondieron concentrando su tiro sobre el Hood. Los primeros disparos del Bismarck resultaron cortos, pero el Prinz Eugen había alcanzado al Hood a la altura del palo mayor provocándole un gran incendio que se extendió hasta la segunda chimenea corta. A las 6 y un minuto de la mañana, la quinta salva del Bismarck atravesaba la coraza vertical del Hood, y llegaba a las municiones de la artillería de las torres de popa, lo que provocaba tal explosión que el Hood, orgullo de la Armada británica, voló literalmente por el aire.

El Prince of Wales se encontraba en clara desventaja, y la potente artillería del Bismarck alcanzaba su puente de mando. Ante esta desesperada situación, el Prince of Wales lanzó una cortina de humo y se retiró del combate tras recibir tres impactos más del Bismarck y otros tres del Prinz Eugen.

explosión del Hood
Maqueta del momento de la explosión del Hood
En este combate el Bismarck había resultado “herido” dos veces, un proyectil inglés había dado bajo la línea de flotación en la sección 14, justo por debajo del cinturón acorazado, que atravesó el casco y explotó contra el mamparo antitorpedos, lo que provocó la inundación de la central eléctrica 4 de babor; y un segundo impacto en el castillo de proa, en la sección 21, por encima pero cerca de la línea de flotación. Este proyectil atravesó el buque y salió por estribor sin explotar dejando un boquete de metro y medio de diámetro.

Como consecuencia de estos impactos la velocidad máxima quedó reducida a 28 nudos y la proa se sumergía ligeramente bajo el agua. Además sufría una pérdida constante de petróleo y el rastro delator que dejaba reduciría las posibilidades de hacer la guerra al tráfico durante tiempo prolongado además de ayudar a los británicos en su persecución.

Ante esta situación, el Almirante Lütjens informó al "Grupo Norte" anunciando su intención de dirigirse a Saint-Nazaire para reparar los daños sufridos y repostar combustible, mientras los británicos, por su parte, seguían manteniendo contacto por la popa de los alemanes; el Suffolk a estribor, y el Norfolk y el “herido” Prince of Wales a babor. El Almirante Lütjens pensó que mientras el Bismarck iba a puerto seguro el Prinz Eugen podía seguir haciendo la guerra en solitario a los convoyes mercantes ingleses, pero para eso debía dejar atrás a los perseguidores alemanes.

Para poder llevar a cabo este plan, ordenó al Bismarck que virase y abriese fuego contra el Suffolk que se vio obligado a retirarse tras una cortina de humo. A este ataque respondió el Prince of Wales y el Bismarck disparó inmediatamente, mientras comenzaba ya a recobrar su rumbo original. Después de esta acción, en la que no se lograron impactos, el Suffolk quedó a babor de nuestro invitado junto con el Norfolk y el Prince of Wales, dejando inexplicablemente la zona de estribor sin vigilancia alguna.

A estas alturas el portaaviones Victorius ya estaba en la zona, y 9 aviones torpederos Swordfish despegaban desde su cubierta, y pocas horas después vieron al Bismarck en el mar y comenzaron su ataque. A bordo del acorazado alemán, se dio la orden de aumentar la velocidad y abrir fuego con todos sus cañones, no solo los antiaéreos, aunque no consiguieron alcanzar a ningún avión inglés. De todos los torpedos lanzados por los aviones británicos, solamente uno acertó en el acorazado alemán, pero impactó en la zona del cinturón blindado por lo que no provocó daños.

Swordfish
Avión torpedero Swordfish
De madrugada, Lütjens ideó un plan para despistar a los británicos y poder poner rumbo tranquilo hacia puerto. Ordenó aumentar la velocidad a 27 nudos y mandó virar a estribor, un lateral que los ingleses habían dejado libre. Cuando los británicos se dieron cuenta de que el Bismarck ya no estaba allí se dirigieron hacia el sur y luego hacia el oeste, en una búsqueda infructuosa de los alemanes. Finalmente, informaron que “habían perdido el contacto con el enemigo”. No obstante, si los ingleses no se habían dado cuenta de que el Bismarck se había escapado, a bordo del buque alemán aun pensaban que llevaban pegados a los ingleses a su lado, y solo tuvieron conocimiento del éxito de su plan, cuando el "Grupo Oeste" les informaba de que tras interceptar las conversaciones británicas, podían asegurarles que habían conseguido escapar de sus tres perseguidores. Tras recibir este mensaje, el Bismarck se mantuvo el silencio radiofónico, aunque los británicos ya habían interceptado sus emisiones y habían calculado su posición aproximada.

La posición del Bismarck fue finalmente conocida gracias a un hidroavión PBY Catalina del Comando de Costas británico que tras avistarle informó que se encontraba " (…) en demora 240 grados, a cinco millas, rumbo 150 grados. Mi posición es 49 grados 33 minutos norte, 21 grados 47 minutos oeste. Hora de transmisión, 1030/26".

Pero el grueso de la fuerza inglesa comandada por Tovey aún estaba demasiado lejos, únicamente la Fuerza H, procedente de Gibraltar y dirigida por el Vicealmirante Somerville podía interceptarlo, usando los aviones que transportaba el portaaviones Ark Royal. Los aviones Swordfish de este portaaviones lanzaron un ataque contra una nave que encontraron en el mar pensando que era el Bismarck, pero realmente era el crucero ligero británico Sheffield, que por suerte para ellos no sufrió daños.

Ark Royal
Portaaviones HMS Ark Royal
Los británicos tenían únicamente una oportunidad, en pocas horas llegaría la noche y si no lo remediaban los alemanes llegarían a Brest con los primeros rayos de sol del día siguiente, por lo que los quince Swordfish despegaban nuevamente del Ark Royal, y comenzaban su ataque. A bordo del Bismarck la artillería comenzó a lanzar salvas al aire, pero a pesar de ello no pudieron evitar que dos torpedos le alcanzasen por babor, uno en el centro y otro en la popa. Aunque el primer torpedo no afecto, el segundo le hirió de gran consideración alcanzando los timones. Estos quedaron agarrotados en una posición de giro de 12 grados, por lo que comenzó a virar en redondo. 

A bordo del acorazado alemán se sabía que la situación era crítica, por lo que el Almirante Lütjens envió el siguiente mensaje: "Buque incapaz de gobernar. Lucharemos hasta la última granada. Larga vida al Führer."

Amanecía el 27 de mayo de 1941 y a bordo del Bismarck la situación era tensa, se esperaba el ataque de los británicos en cualquier momento, y sobre las 9 menos cuarto de la mañana se colocaban en zona de tiro de los acorazados británicos. El acorazado Rodney fue el primero en abrir fuego, y poco después los hizo el King George V. Por su parte, los alemanes respondieron centrando su fuerza de artillería sobre el Rodney, mientras que el Norfolk se unía al combate. Pocos minutos después de las 9 de la mañana, el Bismarck recibió el impacto de varios proyectiles que alcanzaron el castillo, el mástil torre e inutilizaron la zona de dirección de tiro, lo que le dejó gravemente herido, pero no se rindió, siguió plantando cara en este desigual combate, un combate se convierte en una total cacería cuando el crucero pesado británico Dorsetshire se une a la contienda.

Eran un blanco fácil de los británicos que concentran su fuego en la artillería principal alemana, que rápidamente quedó fuera de combate, y les obligó a mantener una todavía más desigual lucha usando únicamente su artillería secundaria, que no obstante también quedó silenciada por la cortina de fuego a la que estaba siendo sometida.

A bordo reinaba el caos debido a que la zona de mando había quedado incomunicada del resto del barco, por lo que el segundo comandante, el Capitán de fragata Hans Oels, asumió el mando y dio la orden de hundir y abandonar el buque. Mientras, el acorazado Rodney se acercaba cada vez mas y continuaba disparando sus cañones de 406 mm haciendo blanco de manera continua, además lanzó dos torpedos que a menos de 3 kilómetros y con un blanco prácticamente inmóvil no fallaron. Minutos después de las 10, el Norfolk lanzaba cuatro torpedos más, y la destrucción del Bismarck era total pero, para asombro de los británicos, el acorazado alemán seguía a flote. 

A las 10 y veinte de la mañana, el Dorsetshire lanzó dos torpedos más, e hicieron blanco, pero el Bismarck seguía en pie, por lo que en vez de esperar a que se hundiese solo, se dio orden de lanzar otro torpedo poco después de las 10 y media. Este torpedo también hizo blanco y el Bismarck se fue escorando a babor poco a poco mientras se hundía de popa.

Finalmente, el Bismarck se hundió a las 10:39 en posición 48 grados 10 minutos norte y 16 grados 12 minutos oeste.

Bismarck
Pecio del Bismarck
Acompáñanos en este viaje por el tiempo para conocer a este titan de los mares

viernes, 15 de abril de 2016

Los crímenes de los buenos

En los diferentes programas que hemos realizado sobre la Segunda Guerra Mundial como fondo, hemos recibido la petición de muchos de vosotros pidiendo que hablásemos de los crímenes que los aliados cometieron, que los hay y no son pocos.
Comenzaremos nuestro viaje en los últimos meses de la contienda, y vamos a centrarnos en una acción militar aliada sobre una ciudad que no disponía de industria bélica que destruir y que tampoco suponía un bastión de resistencia ante el avance de las tropas aliadas en suelo alemán.
Vamos a hablar de un bombardeo realizado el 13 de febrero de 1945, sobre una ciudad que fue conocida como la “Florencia del Norte”, ella es Dresde.

Dresde en la actualidad
Dresde en la actualidad
Quedaban pocos meses para el fin de la guerra, y cada vez estaba más claro que Alemania estaba al borde del colapso, su antigua grandeza había quedado reducida a escombros y su otrora gran capacidad industrial había quedado parada por la falta de materias primas.

Dresde, la que fue un centro de producción de porcelana ahora era una ciudad llena de refugiados de guerra y de heridos. A la vista de todo esto que hemos dicho, ¿Cómo es posible que los aliados decidieran arrasar esta ciudad? Pues la solución a esta cruel pregunta la encontramos en la Conferencia celebrada en Yalta entre los líderes aliados en los primeros días de ese mes de febrero de 1945.

Tanto para Roosevelt como para Churchill, Alemania necesitaba un escarmiento que sirviese para curar, entre comillas, al pueblo alemán de ese nacionalismo exacerbado que había provocado dos guerras mundiales. Además, tanto Estados Unidos como Inglaterra tenían que hacer una demostración de fuerza ante Stalin, ya que el Ejército Rojo avanzaba sin freno por el frente Oriental y comenzaban a surgir los rumores de que una vez acabada la contienda contra Alemania, su nuevo enemigo sería la URSS.

Conferencia de Yalta
Conferencia de Yalta
De acuerdo con el plan desarrollado por Estados Unidos y la Royal Air Force británica, a las 5 y 20 de la tarde, según la hora británica, comenzaban a despegar los bombarderos con destino Dresde. 

Los primeros aviones en llegar, los bombarderos pesados Lancaster, el más famoso y exitoso bombardero nocturno de la Segunda Guerra Mundial, tenían como misión marcar Dresde con bengalas de magnesio enganchadas a paracaídas, un curioso artefacto que los alemanes llamaban “árbol de navidad”.

Bombardero Lancaster
Bombardero Lancaster
Tras ellos llegarían los De Havilland Mosquitos, unos bombarderos nocturnos de gran altura, que tenían como misión identificar y marcar los objetivos de los bombarderos que vendrían después mediante unas bombas que al estallar emitían un fuego rojo fácilmente visible desde el aire.

De Havilland Mosquito
De Havilland Mosquito
Por último despegó el grueso de la operación, más de 250 bombarderos pesados Lancaster cargados con más de 500 toneladas de bombas explosivas, incluyendo las famosas blockbuster de dos toneladas que eran capaces de destruir una manzana de edificios entera, de ahí su nombre (cazador de bloques), y más de 357 toneladas de bombas incendiarias.

A las 21:51 horas del 13 de febrero de 1945 comenzaban a sonar las alarmas antiaéreas en la ciudad y los habitantes corrieron a buscar refugio, 12 minutos después la guadaña de la muerte caía sobre Dresde. En primer lugar, y tal como se había acordado, comenzaron a caer sobre Dresde los primeros “árboles de navidad” que a modo de farolas iluminaron la ciudad, y dos minutos más tarde los primeros 9 bombarderos De Havilland, guiados por el nuevo sistema Loran, llegaron con gran precisión y tranquilamente se encargaron de marcar con indicadores rojos los límites de la ciudad y con bengalas iluminaron toda la urbe que aparecía impotente ante los pilotos ingleses.

A las 22:15, con puntualidad inglesa, comenzó la lluvia de muerte sobre Dresde con la primera oleada de los 250 bombarderos pesados Lancaster. Quince minutos después terminaba el bombardeo que de acuerdo con los propios pilotos, dejaba tras de sí un humo y un fuego que se podían ver desde 150 Kms de distancia, y quedaba claro que se buscaba destruir  el centro de la ciudad con una técnica llamada bombardeo de saturación que combina bombas explosivas y bombas incendiarias.

A la 1:30 de la madrugada del ya 14 de febrero, cuando todo parecía estar en calma, se produce la llegada de una segunda oleada de bombarderos, que tenían como misión destrozar a los supervivientes y acabar con los equipos de socorro. Más de 550 aviones Lancaster, Liberators y B-17, lanzaron más de 650 mil bombas incendiarias, en un bombardeo que duró hasta la 01:54 de la madrugada.

B-24 Liberator
B-24 Liberator
Esta vez, el resplandor de la ciudad en llamas era visible desde más de 300 Kms de distancia, pero los equipos de extinción de fuegos poco o nada podían hacer durante esa noche. Finalmente llegó la luz del día y la imagen de la ciudad era dantesca. Los equipos médicos no daban abasto para atender a cientos de miles de heridos y rápidamente se acabaron las reservas tanto de medicinas como de alimentos o agua, pero aun no había acabado el infierno para los habitantes de Dresde.

La muerte montada en bombarderos estadounidenses B17 volvía a la ciudad pocos minutos después del medio día, a las 12:12 horas una nueva oleada de más de 1300 bombarderos aliados atacaban la ciudad y los cazas de protección P51 se dedicaron a ametrallar desde el aire a las columnas de sobrevivientes que escapaban del infierno, asimismo  ambulancias y bomberos eran sus objetivos.

Acabados los ataques la ciudad de Dresde, aquella que era llamada la Florencia del Norte atestada de grandes edificios del barroco tardío, quedaba reducida a los escombros y al fuego, parecía que los siete jinetes del Apocalipsis habían atravesado la ciudad para después abandonarla a su suerte.

Dresde  bombardeo
Dresde tras los bombardeos
Entrar en la cantidad de muertos que provocó esta acción aliada es entrar en uno de los mayores debates, aun abiertos, de la Segunda Guerra Mundial, ya que en esto existen miles de fuentes y cada una de ellas aporta un número de fallecidos que varia tanto que es casi imposible determinar una cifra exacta.

En nuestra segunda parada en este viaje por el tiempo vamos  a centrarnos en una de las medidas más impopulares que tomó el país adalid de las libertades, Estados Unidos. 

Antes de la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, la población originaria de las naciones que estaban en conflicto en Europa vivía en Estados Unidos con cierta tranquilidad y libertad. No obstante todo cambió el 7 de diciembre de 1941, el día del Ataque japonés a Pearl Harbor o como se habla de este día en la historiografía estadounidense, “el día que vivirá en la infamia”.

 Pearl Harbor
Ataque japonés a la Base de Pearl Harbor
El día después del ataque y con la histeria recorriendo las calles, y coincidiendo con la declaración de guerra del Presidente Roosevelt en el Senado, se decretaron las primeras medidas contra los ciudadanos japoneses, quizá por esta razón quedaron ocultas para la mayoría de la población que incluso hoy en día se sigue sorprendiendo cuando tiene conocimiento de lo que ahora vamos a hablar.

Las medidas que se tomaron fueron los Edictos Presidenciales 2525-2527, que tenían como fin segregar a los habitantes con origen en algunos de los países del Eje del resto de la población norteamericana, y que se resume en las propias palabras del Presidente Roosevelt: “Todos los ciudadanos, moradores o sujetos de Japón, Alemania e Italia mayores de 14 años que estén en Estados Unidos y no posean la nacionalidad, podrán ser apresados, retenidos, encerrados o expulsados como extranjeros enemigos”.

A pesar de que todas estas medidas eran contrarias a Enmienda 14 de la Constitución Estadounidense que prohíbe un trato desigual a las personas por motivos de raza, las presiones que tanto la prensa como el Ejército estadounidense hicieron sobre el Presidente, provocaron que el 19 de Febrero de 1942 el Gobierno aprobase la Orden 9066 que obligaba a los inmigrantes japoneses y a la primera generación de estos nacidos en América, a ser deportados a campos de concentración.

Orden 9066
Instrucciones para los japoneses y sus descendientes de acuerdo con la Orden 9066
Estos campos de concentración fueron divididos en tres categorías:

1. Campos de reunión bajo responsabilidad del Ejército en los que se agrupaba a los prisioneros de manera provisional para a continuación ser trasladados a otros lugares. 

2. Campos de reubicación bajo el control de la Autoridad de Reubicación de Guerra en donde vivían los deportados.

3. Centros de detención bajo la dirección del Servicio de Inmigración en los que recluían a los japoneses, alemanes e italianos no nacionalizados.

Antes de deportar a los japoneses primero se les obligaba a deshacerse de la mayoría de sus pertenencias, teniendo únicamente ocho días para vender sus inmuebles o bienes personales, lo que fue aprovechado por muchos ciudadanos estadounidenses para hacerse por un precio irrisorio con las pertenencias de esta gente. Igualmente, y bajo la sospecha de que con su dinero podrían financiar al ejército imperial japonés se procedió a congelar sus cuentas bancarias, por lo que tampoco pudieron hacer uso del dinero que había conseguido malvendiendo sus pertenencias.

Dentro de todos los que se crearon nosotros vamos a centrarnos en uno, Manzanar (California). Manzanar era un campo rodeado por largas extensiones de alambradas de espino, vigilado por ocho torretas con ametralladoras y custodiado por la noche por numerosos reflectores. En su interior había 504 barracones pensados para familias de cuatro miembros que eran obligados a dormir sobre incómodos catres de acero o sacos de paja, separando las habitaciones con mantas colgadas del techo.

Cada bloque contaba además con un comedor comunal, un cuarto de lavado, un cuarto de recreo, un cuarto de planchado y un tanque para almacenar combustible para la calefacción. Los aseos y duchas eran en edificios comunales, y se dispuso de una lavandería, salones de recreo y un templo budista.

Manzanar
Manzanar
Los primeros japoneses entraron el 21 de Marzo de 1942, y desde abril fueron viniendo en tren casi 1.000 personas a diario hasta que el campo se completó con un total de 10.046 presos, y a cada familia se le entregaban placas con un número grabado para cada miembro, siendo desde ese mismo momento su única identificación.

El clima en Manzanar fue uno de los grandes problemas de los prisioneros, ya que es un clima extremo con unos veranos que convierten aquello en un horno y con inviernos con temperaturas de 4 grados y continuas nieves, todo esto con unos edificios que no eran los adecuados.

La comida en Manzanar consistía en arroz caliente con verdura, ya que la carne era escasa debido al racionamiento. En 1944 comenzaron a producir carne para poder subsistir, comenzando con una granja de pollos y posteriormente una de cerdos. 

El mantenimiento del campo recaía en los propios reclusos, recibiendo a cambio un sueldo que variaba según su especialidad y que podía alcanzar los 19 dólares al mes, siendo este dinero destinado a la compra de comida o ropa en las propias tiendas del campo.

A mediados de 1943 todo cambió, quizá debido a la gran pérdida de soldados que estaba sufriendo el ejército estadounidense, ya que los representantes del Ejército Estadounidense informaron a los presos que los jóvenes varones tenían la posibilidad de obtener la libertad si a cambio se enrolaban en las fuerzas armadas y servían en el frente. Estos japoneses fueron enviados a Europa, ya que temían que pudiesen desertar al bando de Japón si les enviaban al Frente del Pacífico, y dieron muestras de gran valentía, ya que se ofrecían para las misiones más arriesgadas llegando a ser muchos de ellos condecorados en la campaña de Italia o la Batalla de Montecassino.

 100th Infantry Battalion
El 100 Batallón de Infantería
En la primavera de 1944 el Departamento de Guerra de Estados Unidos, en principal valedor para el mantenimiento de estos campos, recomendó su desmantelamiento a Roosevelt, pero se acercaban las elecciones y Roosevelt se presentaba a la reelección y pensando que esta medida le haría impopular entre los sectores más conservadores, decidió aplazarla.

Todos los prisioneros japoneses fueron saliendo de los campos a finales de 1945, siendo desmantelado el último recinto en Diciembre de 1946. Únicamente se entregó 25 dólares a los recién liberados que tuvieron que alojarse en refugios o viviendas de protección oficial. Muchos, al verse sin nada, acabaron suicidándose. 

La disculpa formal del Gobierno de Estados Unidos con esta población tuvo que esperar hasta 1988 cuando el Presidente Ronald Reagan afirmó que “la concentración de estos prisioneros fue fruto de los prejuicios raciales y la histeria de la guerra” y se ofreció como reparación 20 mil dólares a cada una de las víctimas.

La última parada de nuestro viaje, que curiosamente fue el primer hecho en suceder de los tres que nos centran hoy. Tenemos que remontarnos al propio inicio de la Segunda Guerra Mundial, cuando el 1 de septiembre de 1939 Hitler daba la orden al ejército alemán de atacar Polonia. Pocos días después, la Unión Soviética, de acuerdo a lo firmado en el Tratado Ribbentrop-Molotov del 23 de agosto de ese mismo año, lanzaba su ataque a Polonia desde el Este para recoger su parte del botín polaco.

Tratado Ribbentrop-Molotov
Firma del Tratado Ribbentrop-Molotov
La Unión Soviética en su rápido avance capturó cerca de un millón y medio de prisioneros, entre los que se encontraban militares, policías e intelectuales, fueron capturados nada más consumarse la ocupación de Polonia Oriental por la Unión Soviética, por lo que ahora había un problema ¿Qué hacer con ellos?

El debate llegó a las más altas cotas del Estado Soviético, y terminó siendo objeto de discusiones de Stalin con el resto de la cúpula del Partido Comunista Soviético. En las deliberaciones se aprobó que la parte de Polonia ocupada fuera incorporada a la República Socialista Soviética de Ucrania, por lo que debía eliminarse cualquier tipo de herencia del estado polaco anterior a la llegada del comunismo. Finalmente, el 5 de marzo de 1940 se llegó a una tétrica conclusión, todos los prisioneros de guerra polacos pasaron a engrosar las listas de “terroristas contrarrevolucionarios” por lo que debían ser inmediatamente ejecutados. Esta orden fue firmada por Stalin y entregada a Lavrenti Beria, Comisario del Pueblo para asuntos internos, es decir, la temible NKVD.

Lavrenti Beria
Lavrenti Beria, líder de la NKVD
Los responsables de los campos informaron a los reclusos que iban a ser trasladados a nuevos centros de internamiento más cómodos que en los que se encontraban en esos momentos, lógicamente la noticia era falsa, pero los presos que desconocían este detalle la recibieron con gran alegría y con optimismo fueron conducidos a los diferentes nudos ferroviarios para montar en los trenes que les llevasen a esos nuevos campos para prisioneros.

No obstante, nada más llegar a la estación su optimismo se evaporó cuando vieron que les esperaban vagones de ganado provistos de jaulas, a regañadientes se montaron en esos trenes y pronto comprobaron que no iban hacia Polonia, los trenes ponían dirección hacia el este, es decir….hacia la URSS. 

El 4 de Abril de 1940, el primer contingente de 390 polacos desembarcó en la Estación de Gniezdovo, a 16 kilómetros de Smolensk. Sobre los andenes, un pelotón de la  NKVD les hicieron descender y les montaron en unas camionetas que pusieron rumbo al Bosque de Katyn, una inmensa y oscura arboleda de 4 kilómetros cuadrados. Allí, de entre los prisioneros se separó a los oficiales de alta graduación y fueron trasladados a un oscuro edificio y obligados a entrar por turnos en una sala insonorizada. Cuando la puerta se cerraba tras el prisionero, un agente de la NKVD salía de las sombras y descerrajaba un tiro en la nuca del prisionero y el cadáver era lanzado por un tobogán a la parte exterior, donde una camioneta esperaba a ser llenada.

El resto de prisioneros fueron conducidos a un claro en el bosque y lo que encontraron les dejaba claro cuál sería su futuro, ya que allí les esperaban unas grandes fosas excavadas en el suelo. Los polacos fueron colocados en fila y asesinados de un tiro en la cabeza, sus cuerpos iban cayendo en las fosas y cuando estas se llenaban, una máquina excavadora ponía una capa de tierra sobre los cadáveres, y se continuaba con la matanza. Los cuerpos eran apilados en 5 filas de 500 cadáveres y cubiertos por tres metros de tierra. De esta manera, aquel 4 de abril de 1940 se asesinó a 390 polacos.

La cruel labor de la NKVD continuó hasta el 11 de Mayo de 1940, aunque hubo un día que no se celebraron estas ejecuciones, el 1 de Mayo que es el Día del Trabajador y fiesta nacional en la Unión 
Soviética. En poco más de un mes fueron aniquilados 25.700 polacos.

La desaparición de estos polacos parecía quedar en el aire, pero la situación cambió el 22 de junio de 1941. Ese día Alemania lanzaba la Operación Barbarroja, es decir la invasión de la Unión Soviética, y la URSS pasaba a unirse a los Aliados, entre los que estaba como sabemos el Reino Unido que, a su vez, era aliado del Gobierno polaco que se encontraba en el exilio. Este Gobierno polaco, a través del Reino Unido exigió a Stalin la liberación de todos los presos polacos de 1939, y su envío a Oriente Medio para conformar el II Cuerpo Polaco Libre al mando del General Anders.

Stalin aceptó a regañadientes las exigencias polacas y dictó las ordenes necesarias para liberar a los polacos que aun quedaban prisioneros; pero el pánico cundió entre los soviéticos al comprobar británicos y polacos que faltaban más de 20.000 hombres. Las autoridades de Londres enviaron diferentes delegaciones para a investigar estas desapariciones pero los resultados eran siempre los mismos, esos hombres habían desaparecido y nadie sabía nada. Parecía que se los hubiese tragado la tierra.

Pero el 13 de Abril de 1943, el Ejército Alemán tras vencer en la Batalla de Smolensko encontró las fosas comunes del Bosque de Katyn. La radio oficial alemana, Radio Berlín, comunicó la noticia a las 15:15 horas de la tarde de la siguiente manera: “Ha sido encontrada una gran fosa, de 

28 metros de larga y 16 de ancha, llena con 12 capas de cadáveres de oficiales polacos con un total de casi 3.000 hombres”.

Masacre de Katyn
Cadáveres de las fosas de Katyn
En pocas horas el descubrimiento alemán daba la vuelta al mundo y los líderes aliados quedaban atónitos ante el hallazgo, pero los soviéticos seguían manteniendo su inocencia y ante la presión internacional rompieron relaciones diplomáticas con el Gobierno Polaco en el exilio de Londres, a quien acusó de haberse creído las “mentiras alemanas”.

La situación llegó hasta tal límite que Alemania permitió que la Cruz Roja Internacional llevase a cabo una investigación. Estos investigadores pudieron identificar rápidamente a los fallecidos debido a los uniformes polacos que aún conservaban y entre los cuerpos encontraron diferentes diarios, y en uno de ellos se podía leer “Abril 9, son las 5 de la mañana. Somos bajados del tren y nos hacen subir en camiones. Llegamos a un bosque. Nos hacen entregar los anillos de boda. La jornada empieza mal”.

Ante las pruebas halladas la Cruz Roja Internacional no tuvo ningún género de dudas y emitieron un informe en mayo de 1943 en el que se afirmaba que estaba probada la responsabilidad soviética en la masacre. A pesar de este informe y de la claridad de las pruebas, los líderes aliados prefirieron silenciar este informe y difundir la culpabilidad de los alemanes, tal como pedía Stalin, ya que culpabilizar a los soviéticos suponía romper la alianza con la Unión Soviética y por tanto poner trabas a la victoria contra Alemania. De hecho Roosevelt, rechazó las investigaciones y Churchill se dirigió a los líderes polacos diciendo “Hablando de los asesinados no los vais a resucitar”.

La mentira perduró tras la Segunda Guerra Mundial debido a que Polonia quedó bajo la órbita de la Unión Soviética, pero con el paso del tiempo el resto de potencias aliadas comenzaron a levantar el velo de la mentira, ya que tras la derrota alemana el nuevo enemigo del mundo era la Unión Soviética, y Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Francia o el Vaticano encabezado por Juan Pablo II, polaco de nacimiento, reconocieron la autoría rusa sobre Katyn.

La verdad salió a la luz finalmente con la caída de la Unión Soviética en 1990, cuando Mikhail Gorbachov entregó a las autoridades polacas un documento que probaba la culpabilidad soviética sobre la matanza de Katyn. Dos años después fue Boris Yelsin quien entregó al Presidente polaco Lech Walesa la orden original firmada por Stalin que daba la orden de ejecución de los 25.700 polacos en Katyn.

Orden 00485 Katyn
Orden 00485 firmada por Stalin, Voroshilov, Molotov y Mikoyan

Esperamos que disfrutéis de este programa que, muchos de vosotros, nos habéis pedido.

sábado, 27 de junio de 2015

Rudolf Hess y su viaje a Escocia

A las 17:45 horas del 10 de mayo de 1941, un Messerschmitt Bf100 con matrícula BJ-OQ despega desde el Aeropuerto de Augsburgo con destino desconocido. A bordo una sola persona, el Secretario Personal de Adolf Hitler y Reichsleiter, Rudolf Hess.

Rudolf Hess
Rudolf Hess
Tras un vuelo que atraviesa la linea costera de los Países Bajos y girar 90º hacia el Mar del Norte, el Messerschmitt Bf100 consigue llegar a su destino, Escocia. Desde la altura, el piloto observa que, tal como le han indicado, una pista de aterrizaje situada junto al Castillo del Duque de Hamilton se encuentra encendida. Intenta aterrizar el avión, pero las fuertes rachas de viento impiden la operación, finalmente decide saltar en paracaídas, pero al llegar a suelo se rompe un tobillo....

Messerschmitt Bf100
Messerschmitt Bf100

Avión de Hess
Avión de Hess estrellado en Escocia
La historia real a veces parece un novela de espías, pero los hechos que se cuentan son totalmente reales. Rudolf Hess emprendió ese viaje bajo el convencimiento de conseguir una paz con Inglaterra que permitiría llevar a cabo la guerra contra la URSS sin mayores complicaciones. El Gobierno de la Alemania nazi afirmó que Hess sufría una serie de trastornos psicológicos que le empujaron a realizar esta acción, igualmente se afirmó que en una desequilibrada manera de buscar protagonismo viajó, por cuenta y riesgo propios, a Inglaterra para demostrar a Hitler y al pueblo alemán su valía. Pero con el fin de la guerra se ha podido conocer que realmente Rudolf Hess fue víctima de una de las mejores operaciones de inteligencia militar llevadas a cabo en la Historia. ¿El cerebro ejecutor? el SO1 británico. Y dentro de este Servicio de Inteligencia destaca la figura de Peter Fleming, hermano del autor de James Bond, quien mediante un libro, que realmente era un cebo, engañó a la cúpula nazi.

Peter Fleming
Peter Fleming
Rudolf Hess cayó en la trampa y pasó el resto de la guerra como prisionero en la Torre de Londres, teniendo el honor de ser el último ocupante de esta cárcel. Con el fin de la guerra fue llevado a los Juicios de Nuremberg donde se le sentenció a cadena perpetua en la Prisión de Spandau, donde se convirtió en el único preso de esta cárcel hasta su fallecimiento, que también esta bajo sospecha.

Rudolf Hess Spandau
Rudolf Hess anciano en Spandau
Este es un pequeño resumen del programa, pero si lo escucháis descubriréis más detalles sobre la personalidad del Lugarteniente de Adolf Hitler, y sobre todo de que manera planearon los británicos esta operación.

Os esperamos
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sábado, 6 de junio de 2015

Desembarco de Normandía

Amanecer del 6 de junio de 1944, las aguas de la zona de Normandía estaban cubiertas por una capa de niebla y en el ambiente reina una relativa calma. De repente, la niebla se levanta y el mar se encuentra repleto de todo tipo de barcos que se dirigen a la playa. Asustados los alemanes intentan recomponerse, pero en pocos segundos una lluvia de obuses cae sobre ellos, haciéndoles caer al suelo o morir. Acababa de empezar el Día Más Largo.


Omaha Beach
Casco de soldado estadounidense en la Playa Omaha

Pero esta operación se había comenzado a fraguar tiempo antes, en la Conferencia de Teherán de 1943, cuando los líderes estadounidense y británico prometieron a Stalin la apertura de un segundo frente en Europa. Posteriormente, en la Conferencia  de Quebec se acordó que el desembarco sería a través del Canal de La Mancha, y se nombró a los Comandantes del Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria, donde destacaba con plenos poderes el General estadounidense Eisenhower.


Supreme Command
De izq a dch: Bradley, Ramsay, Tedder, Eisenhower, Montgomery, Leigh-Mallory y Bedell Smith.
Tras discutir diferentes zonas de invasión, se acordó que la mejor zona eran las playas de Normandía, pero no iba a ser una operación en las playas, el desembarco comenzaba con la llegada de tropas paracaidistas a la retaguardia alemana, pero se encontraban presos de la meteorología. Tras muchos cambios, la noche del 5 al 6 de junio era la perfecta. Eisenhower marchó al encuentro de las tropas paracaidistas que partían en primer lugar para desearles un rápida y limpia acción.

101 Aerotransportada
Eisenhower y los paracaidistas de la 101 Aerotransportada
Tras estos bravos soldados, bombardeos masivos sobre diferentes puntos de la costa despertaron a las tropas alemanas, pero lo más importante iba de camino a las playas. Como decíamos al principio, miles de hombres se disponían a desembarcar frente a la Muralla del Atlántico. Dolor y sangre les esperaban en pocos minutos, las aguas de la playa tornarían su color azul por el rojo de la sangre. El días más importante en sus vidas acababa de comenzar, el Día D era una realidad...
into the jaws of death
Desembarco de Normandía

En el programa de esta semana quisimos realizar un homenaje a todos aquellos bravos soldados, y contamos todo lo anterior y sobre todo como se desarrollaron cada uno de los combates de ese día, incluyendo las acciones de los paracaidistas y de la resistencia francesa.

Esperamos que os guste nuestro homenaje.
                                              
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viernes, 20 de marzo de 2015

Segunda Guerra Mundial - Planes y Operaciones Secretas


Durante la Segunda Guerra Mundial las naciones en conflicto tuvieron que llevar a cabo medidas, algunas de ellas desesperadas, para evitar la debacle final. Para que estos planes y operaciones tuvieran éxito debían ser secretas, pero no solo para los enemigos, también para los aliados. En el programa de esta semana queremos dar luz en todo este secretismo, y que conozcáis algunas de estos Planes y Operaciones Secretas

El primer plan que repasamos fue el llamado "Plan W". El Gobierno británico sabía que Alemania había puesto sus ojos en Irlanda para usarla, tras una rápida invasión, como cabeza de puente en un ataque a Gran Bretaña. El Premier británico pactó con el gobierno irlandés este llamado "Plan W" para actuar de manera conjunta ante un ataque alemán a Irlanda. No obstante las relaciones entre ambos países estaban en sus horas más bajas debido a la Guerra de Independencia irlandesa. ¿Cómo solucionaron sus diferencias?

Fotografías alemanas de las playas irlandesas
Fotografías alemanas de las playas irlandesas
Como todo en la vida, y la guerra no es diferente, todo tiene otra lectura. Alemania conocía las pésimas relaciones entre Irlanda y Gran Bretaña, por lo que intentaron pactar con el I.R.A. una alianza para atacar de manera conjunta a Gran Bretaña, la "Operacion Kathleen". Para llevar a cabo los preparativos, Alemania utilizó un espía, Hermann Görtz, pero tras las reuniones entre ambas partes, el interés alemán por esta alianza se rompió ¿La razón?


Hermann Görtz
Hermann Görtz
Dejamos Irlanda para hablar de España y su posible entrada en la Segunda Guerra Mundial, para ello tenemos que hablar de la "Operación Félix". Franco intentó usar las viejas pretensiones españolas de recuperar el Peñón de Gibraltar para negociar la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial del lado del Eje, pero todo se rompió ¿Sabías que entre Hitler y Franco no existía la fuerte amistad que quisieron hacer creer?
Operación Félix
Operación Félix

Pero no todos los planes requerían las alianzas entre dos países, podían ser planes secretos para la creación de armas tan potentes que podían inclinar la balanza de la guerra. En este ámbito destaca el ambicioso proyecto británico, el Proyecto H.M.S. Habbakuk. Gracias las investigaciones de Pyke, los británicos idearon la creación de un portaaviones que sería indestructible y así podría romper el cerco alemán en el Atlántico Norte. La revolución de este inmenso buque residía en su material de construcción, el hielo. ¿Qué pasó? ¿Cómo lo idearon?

H.M.S. Habbakuk
H.M.S. Habbakuk
Algunas de estas operaciones y planes aún no han podido ser explicadas del todo, como la "Operación Rabat". Hitler y el nacionalsocialismo pensaban que el cristianismo era herencia directa del judaísmo y por tanto debía ser aniquilado y reemplazado por la nueva religión nazi. La idea de Hitler era rápida y sencilla, había que descabezar a la Iglesia Católica, tenían que secuestrar al Papa. ¿Quién evitó que esto ocurriese? 

Pio XII
Pio XII
Tampoco faltaron las conjuras para acabar con sus propios jefes de Estado, como la que intentó llevar a cabo el General Tresckow, Jefe del Estado Mayor del Grupo Central del Ejército alemán en el Frente Oriental, el llamado "Plan Chispa" que tenía como objetivo acabar con la vida de Adolf Hitler. Numerosos intentos para acabar con la vida del Führer, pero como sabemos ninguno funcionó ¿Cómo fueron los intentos?¿Qué pasó?.

Henning Von Tresckow
General Henning Von Tresckow

Si en su momento hablamos de la idea británica de construir un portaaviones de hielo, los alemanes no se quedaron atrás, e idearon una serie de armas destinadas para acabar con los Aliados. Estas armas eran las Wunderwaffen. Unas armas que junto a las armas de venganza, finalmente no llegaron a usarse, pero ¿cómo eran?

Cañón sónico
Cañón sónico


Por último, hemos querido hacer pública la operación ideada por Winston Churchill para acabar con el poder soviético en Europa, la llamada "Operación Impensable". El Premier británico veía el inminente peligro de la presencia de la Unión Soviética en Europa, ya que miles de soldados del Ejército Rojo estaban desplegados por el viejo continente. En esta labor buscó el apoyo del gobierno de los EE.UU. y ambos idearon el plan de operaciones militares, ¿Qué ideas tenían?

Operación Impensable
Conclusiones de la Operación Impensable


Esperamos que os guste el programa, y os invitamos a continuar investigando.