Ruta por la Historia: himmler

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viernes, 17 de junio de 2016

Adolf Hitler: el hundimiento


Hemos dedicado programas anteriores a su biografía y al ascenso de su obra, el partido nacional socialista alemán, y esta semana vamos a viajar a los últimos días de la vida de este hombre que soñó con crear un imperio, un Reich, que duraría mil años.

Hitler
Adolf Hitler
Durante años, Hitler afirmó que una especie de voz interior le guiaba y le ayudaba a escapar de aquellas situaciones que ponían en peligro su vida, tales como la caída de un obús mientras era un simple cabo de trasmisiones durante la Primera Guerra Mundial, o los posteriores intentos de asesinato que sufrió cuando ya se encontraba en la cúspide del poder en Alemania. Ahora, cuando el soñado imperio milenario estaba reducido a los escasos metros cuadrados que ocupaba el bunker de Berlín, aquella voz parecía haber abandonado a nuestro protagonista de hoy.

Cancillería del Reich
Fachada principal de la Nueva Cancillería del Reich a principios de los años 40.
La Cancillería había sido objetivo de los bombardeos aéreos aliados, por lo que se encontraba especialmente dañada, pero contaba con un refugio antiaéreo que había resultado de gran utilidad durante los primeros bombardeos ingleses. No obstante, a partir de 1944 estos bombardeos ingleses aumentaron en número y en potencia, por lo que Hitler ordenó a Albert Speer la construcción de un nuevo bunker que fuese más amplio y sobre todo más resistente. En pocos meses la obra quedó finalizada y el refugio resultante constaba de dos plantas de 20 por 11 metros. En la planta superior se encontraban las habitaciones del servicio, de las secretarias de Adolf Hitler y de los ayudantes militares, así como los aseos, el comedor y la cocina. La planta inferior era totalmente para Hitler, en ella se encontraban su habitación, su despacho, la sala de reuniones y su aseo privado. También se hallaba la centralita telefónica, con la que el Führer podía dar órdenes a los diferentes frentes.

El búnker tenía su propio generador eléctrico y reservas de agua. Los aseos, la ventilación y la calefacción funcionaban correctamente, aunque la atmósfera siempre estaba demasiado cargada, la humedad era muy alta y el olor resultaba desagradable, quizá esta dificultad para ventilar el bunker lo encontramos en los filtros colocados para impedir el paso de la mayoría de los gases conocidos en la
época.
Albert Speer
Albert Speer, arquitecto del nazismo.
Pese a que el bunker nos pueda parecer una fortaleza inexpugnable, Hitler siempre tuvo terror quedar enterrado, sabemos que cada vez que sonaba la alarma aérea bajaba nervioso y dentro del bunker, que vibraba a cada explosión de las bombas, palidecía de miedo. No obstante, a finales de febrero de 1945, y debido al aumento de los ataques aliados comenzó a pasar las noches en su interior, hasta establecerse permanentemente en él.

Como vemos, y podemos imaginarnos, la vida en el interior del bunker no era precisamente idílica. A la sensación de verse encerrado bajo tierra, con un ambiente cargado debido a una escasa ventilación, tenemos que sumar la presencia de un colérico Hitler que físicamente era un despojo si lo comparamos con el mismo hombre 4 años atrás, en estos últimos días sufría espasmos en la pierna izquierda, arrastraba los pies y jadeaba en cuanto recorría unos pocos metros. Además desde el atentado de Von Stauffenberg, en julio de 1944, sufría daños en los oídos, por lo que sufría mareos y su manera de andar recordaba a la de un borracho.

Von Stauffenberg
Von Stauffenberg, artífice del último atentado sufrido por Hitler
Para poder entrar plenamente en ambiente podríamos viajar a enero de 1945, concretamente al día 25, cuando la victoria aliada en las Ardenas significó una herida mortal para Alemania que supuso su derrumbe en todos los frentes, ya que sus reservas de hombres, munición y combustible habían quedado prácticamente agotadas tras aquella batalla.

A pesar del fracaso en las Ardenas, el ejército alemán intentó frenar a las fuerzas soviéticas en una nueva ofensiva, la del Lago Balatón en Hungría, pero fue un fracaso. Esta situación de derrumbe duró hasta finales de marzo, cuando el ejército alemán se replegó  a Viena, dejando en poder de los soviéticos casi el 90% del territorio húngaro.

Cuando Hitler tuvo conocimiento de la derrota alemana ordenó que los hombres de la División Waffen SS Leibstandarte Adolf Hitler, que habían formado parte de esa fracasada ofensiva, se quitaran los brazaletes con el emblema «Adolf Hitler», ya que consideraba que la división que llevaba su propio nombre no había luchado con todas sus fuerzas durante la ofensiva.

Waffen SS Leibstandarte Adolf Hitler
Insignias de la División Waffen SS Leibstandarte Adolf Hitler
Tras la derrota en Balaton, los soviéticos tenían vía libre para lanzarse sobre Viena, un ataque que comenzó el 3 de abril. Los defensores alemanes de la capital austriaca estaban en clara desventaja, llegando casi a 1 soldado alemán por cada 10 soviéticos, además se encontraban casi sin suministros y armamento, por lo que nada parecía presagiar un buen resultado para los germanos. La noche del 11 de abril, el Ejército Rojo cruzó el canal del Danubio, y poco a poco los distritos vieneses fueron cayendo uno a uno a pesar de la lucha casa por casa que plantearon los alemanes.

Como vemos la derrota final alemana parecía cada vez más clara y cercana, y con este ambiente llegamos al 20 de abril 1945, el cumpleaños de Adolf Hitler.

Ese día era celebrado con grandes fiestas, discursos y desfiles, pero ese año la situación tanto alemana como de un Führer, en un estado cada vez más avanzado de la enfermedad de Parkinson, no parecían las idóneas para  celebrar nada.

Sólo los nazis más acérrimos colocaron banderas del Partido, y pancartas en las que ponía “La ciudad fortaleza de Berlín saluda a su Führer”. Los aliados, conscientes del día que era, regalaron a Hitler  un bombardeo aéreo desde primeras horas de la mañana.

El responsable de la otrora poderosa Luftwaffe y de la defensa aérea alemana, Hermann Göering, abandonaba su mansión de Karinhall ante el avance soviético, dando órdenes a los soldados de que sacasen todas sus pertenencias en camiones. Tras ver como sacaban sus valiosas obras de arte, robadas durante la guerra, voló personalmente la mansión por los aires y se montó en su enorme limusina para dirigirse a Berlín, donde a mediodía tenía recepción para felicitar a Hitler.

Hermann Göring
Hermann Göring, Mariscal del Aire

Por su parte, el que había sido ciego seguidor del Führer, Heinrich Himmler, ahora estaba maquinando a espaldas de su líder una solución al conflicto concertando citas con la Cruz Roja Internacional e incluso con los representantes del Congreso Judío Mundial. Himmler pensaba que era el único que podía sustituir a Hitler, por lo que debía ser quien llevase las negociaciones con los aliados. 

Heinrich Himmler
Heinrich Himmler, Comandante en Jefe de las SS
Goebbels, era el único dispuesto a permanecer junto al Führer en Berlín hasta el final, y a la postre así fue. A través de la radio alemana emitió por la mañana un discurso de cumpleaños en el que pedía a todos los alemanes que creyeran ciegamente en su líder y en su obra, ya que a pesar de las dificultades del momento, les llevaría a la victoria final.

Joseph Goebbels
Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda
El círculo de los hombres de confianza del Führer, o en los que él pensaba erróneamente que podía confiar, compuesto por su Ministro del Aire, Hermann Goering; su Ministro de Asuntos Exteriores, Von Ribbentrop, el Almirante de la Kriegsmarine, Dönitz; el líder de las SS, Heinrich Himmler, el Jefe de la Gestapo y de la Oficina Central de Seguridad del Reich, Ernst Kaltenbrunner; el Ministro de Armamento y Guerra, Albert Speer; y los Generales Keitel, Jodl y Krebs llegaron poco después del medio día a la Cancillería para felicitar a Hitler.

Tras felicitar al Führer por su cumpleaños, le recomendaron que partiese hacia Baviera para establecerse en los Alpes bávaros donde hacerse fuerte o escapar de los Aliados a través de Suiza. Hitler no obstante rechazó tal ofrecimiento, llegando incluso a afirmar que los rusos estaban a punto de sufrir la derrota más sangrienta de su historia ante la resistencia alemana de Berlín.

Además Hitler afirmó que desde ese momento Alemania quedaría dividida en dos, el Almirante de la Kriegsmarine, Dönitz se haría cargo del sector Norte, mientras que en el sector Sur había dos opciones, Kesselring o Goering, por lo que Hitler dijo que lo dejaba en manos de la Providencia.

Eso si, cuando Goering le preguntó si debía ir en persona al Sur o si podía enviar a su Jefe del Estado Mayor, el Führer secamente le respondió “Usted irá”, y tras esta frase, los que habían sido viejos camaradas se despidieron de manera fría, quizá porque Hitler estaba ya cansado de la cobardía del Mariscal del Aire.

Al finalizar la entrevista con el Führer, Himmler, Ribbentrop y Kaltenbrunner comenzaron a inventar “todo tipo de pretextos” para abandonar Berlín por motivos oficiales. Por la tarde el dirigente nazi pasó revista a los miembros de las Juventudes Hitlerianas, entre los que repartió diferentes Cruces de Hierro por sus valerosas acciones enfrentándose a blindados soviéticos. Esta imagen la hemos visto en un video en el que observamos a un envejecido Hitler que a duras penas puede mantener ocultos los temblores que la enfermedad de Parkinson provoca en su brazo izquierdo, lo que le impidió colocar el mismo las medallas.

Hitler entrega de medallas
Entrega de medallas por parte de Hitler a niños de las Juventudes Hitlerianas
Mientras, Himmler estaba maquinando a espaldas de su líder una salida, por lo que tras salir de la Cancillería viajó durante horas para reunirse con Masur, el representante del Congreso Mundial Judío. En esta reunión, Himmler informó que había recibido poderes del propio Hitler para resolver el problema judío. 

El líder de las SS, se excusó diciendo que "la gran masa de judíos europeos apoyó a los grupos resistentes, por lo que tuvieron que ser detenidos. En las cárceles estos presos judíos se infectaron de enfermedades infecciosas, y con el fin de evitar la pandemia tuvieron que construir los crematorios". Aseguró, asimismo, que siempre había pensado entregar los campos de concentración a los aliados sin ofrecer resistencia, pero que el ejército americano había hecho circular imágenes falsas de atrocidades. No obstante, como gesto de buena voluntad, ofreció la liberación de 1.000 judias presas en Ravensbruck. Tras esta reunión, marchó al encuentro del Delegado de la Cruz Roja, el Conde Bernardotte.

Amanecía el día 21 de abril, y el ejército soviético se había acercado tanto a Berlín que su artillería podía atacar con facilidad la capital alemana, Jold informó a Hitler que había ordenado al General de las SS Steiner que tomara posiciones defensivas para frenar el avance soviético.

Escuchar el apellido Steiner fue como una medicina para Hitler, era el héroe de la División SS Viking, por lo que su postura encorvada y decaída de golpe cambió y se dirigió rápidamente a un mapa. Tras consultarlo durante unos minutos, levantó la cabeza y de sus ojos salió un brillo mientras ordenó un contraataque. De su puño y letra remitió una orden a Steiner por la que prohibía cualquier tipo de retirada indicando expresamente que “Los oficiales que no obedezcan de forma incondicional esta orden serán arrestados y fusilados de inmediato. Usted, Steiner, responderá con su cabeza si esto no se cumple”.

La orden de Hitler era una autentica locura, ya que Steiner no disponía de blindados con los que hacer frente al avance soviético, por lo que simplemente hizo ver que cumplía las ordenes sin llevarlas realmente a cabo.

Felix Steiner
Felix Steiner, General de las SS
Al día siguiente, el 22 de abril, Steiner y la orden de contraataque fueron el centro de atención. Hitler no paraba de preguntar si se había realizado el ataque y hasta donde habían llegado, pero no se recibían noticias, o no se atrevían a decírselas. Finalmente, a la tarde, el General Hans Krebs tuvo que admitir ante Hitler que Steiner aun estaba organizando el ejercito con el lanzar el ataque por lo que no había ningún tipo de novedad.

Hitler parecía noqueado por la noticia, de golpe y a voces ordenó a todo el mundo que abandonase la sala, menos sus generales y Martin Bormann. Cuando el resto del personal salió de la sala, Hitler se levantó y gritando afirmó que "estaba rodeado de traidores y mentirosos, todos eran demasiado egoístas para entender sus grandes propósitos". Señaló con su mano temblorosa a los generales y les acusó de ser los "culpables de los desastres de la guerra por su cobardía". Abatido, Hitler se dejó caer en su silla y afirmó con voz cansada “La Guerra está perdida, el Tercer Reich ha terminado en fracaso y ya solo queda morir”. Acto seguido se quedó inmóvil y como si estuviese sufriendo algún tipo de accidente cardiovascular, su mandíbula se desencajó, se quedó pálido y con la mirada fija en un punto. Finalmente, sufrió un espasmo y el color volvió a su cara.

Los presentes en la Sala asustados le rogaron que tuviese fe y que debía marchar a Berchtesgaden, Hitler negó con la cabeza y con voz cansada les dijo que "ellos eran libres de hacerlo si querían, pero él encontraría la muerte en Berlín".

Hitler seguía depresivo, por lo que volvió a llamar a sus secretarias y a su cocinera para que fueran a su presencia. Las tres mujeres acudieron a la llamada y se encontraron en una sala con Hitler y Eva Braun. Allí, el Führer les volvió a indicar que estaba todo preparado para que las cuatro despagasen en menos de una hora en un avión que les llevaría a zona segura. Las cuatro quedaron de piedra y solo Eva Braun pudo hablar, diciendo: “Tu sabes que me quedaré contigo, no permitiré que me eches de aquí”. Hitler cogió por la cara a Eva Braun e hizo algo que sorprendió a todos los presentes, le dio un beso en los labios. 
Eva Braun
Eva Braun
El resto de mujeres se recompuso y afirmaron al unísono que no se irían bajo ningún pretexto. Hitler volvió a insistir, pero ellas seguían en sus trece, a lo que el Führer emocionado afirmó “Ojala todos mis generales fueran tan valiente como ustedes”. Prácticamente arrastrándose Hitler se dirigió a una sala contigua donde un grupo de oficiales le esperaba y a los que les espetó: “Caballeros, esto es el final. Yo permaneceré en Berlín y me pegaré un tiro cuando llegue el momento. Cada uno de ustedes debe tomar su propia decisión respecto a cuándo debe irse”.

Acto seguido llamó a Borman y al General Jold, y les ordenó volar a Berchtesgaden, mientras el moriría o vencería en la batalla de Berlín. En el caso de perder la batalla, se suicidaría ya que no podía permitirse caer en las manos del enemigo. Una vez el hubiese muerto, la tarea de negociar recaería en manos de Goering y de Keitel.

Goering, que sabía que cualquier acción que tomase en ese momento podía ser considerada incluso como traición, llamó a un experto legalista para que confirmase cual era su ámbito de actuación en ese momento. Este experto le informó que en el año 1941 Hitler le había nombrado sucesor a su muerte o incapacidad. Pero Goering, a sabiendas de que en esos momentos no gozaba de la plena confianza de Hitler, decidió redactar un telegrama del que podemos rescatar los siguientes párrafos:

“Mi Führer ¿es su deseo, en vista de su decisión de
permanecer en Berlin, que yo me haga cargo del control
total del Reich, según el decreto del 29 de junio de 1941,
con poderes totales tanto en el interior como en política
exterior? Debe saber que sufro por usted en estos difíciles
momentos”

No obstante, Goering pensó que en caso de no obtener respuesta a las 10 de la noche, negociaría con los aliados por su cuenta. 

El telegrama de Goering fue como una bomba en Berlín, Bormann exigió a Hitler la ejecución del Mariscal del Aire, pero el Führer ordenó mandar un telegrama en el que se indicaba que “se derogaba los indicado en el decreto de sucesión y era acusado de alta traición, pero la pena capital quedaría conmutada si a partir de ese momento renunciaba a todos sus cargos”. A pesar de estos mensajes, Bormann telefoneó al comandante de las SS en el Obersalzberg para que procediera al arresto de Goering por alta traición. El comandante de las SS actuó a toda velocidad y le puso bajo arresto domiciliario.

El 24 de abril, Hitler fue informado de que el ejercito de Manteuffel había quedado aislado por una ofensiva soviética, de esta manera Berlín quedaba aislado y sin ninguna posibilidad real de resistir, en vista de esta situación, Hitler ordenó que todas las tropas posibles, estuviesen donde estuviesen debían marchar sobre Berlín para liberarla.

Mientras esto sucedía, Goebbels se dirigía a los ciudadanos alemanes en un mensaje en el que decía “Nuestros corazones no deben albergar dudas ni temores. Acabar con la embestida masiva que viene del este contra el centro de Europa, y que está a las puertas del Reich, debe convertirse en nuestro orgullo y nuestra ambición”

Eso sí, mientras esto estaba siendo radiado a la nación, en la Cancillería se comenzaban a destruir documentos.

El día 28 recibió un mazazo con la noticia del ajusticiamiento de Mussolini y su amante por parte de los partisanos italianos. Hitler tuvo el presentimiento de que a él le pasaría lo mismo, por lo que consultó con su médico Werner Haase cuál era el método más fiable para suicidarse. El doctor afirmó que el método más seguro era ingerir una dosis de cianuro y descerrajarse un tiro en la cabeza.

Mussolini muerte
Cuerpos de Benito Mussolini y Clara Petacci tras ser ajustuciados
Esto pasaba en Alemania, pero en San Francisco donde secelebraba la conferencia que daría luz a las Naciones Unidas se hablaba del ofrecimiento de rendición que Himmler estaba realizando a espaldas de Hitler y esta noticia llegaba rápidamente a la prensa, que lo promulgó a los cuatro vientos.

Lógicamente esta noticia también llegó a Berlín y a los oídos de Hitler, quien veía como su fiel ayudante durante tantos años ahora le abandonaba y eso era el mazazo final. Hitler mandó llamar a su secretaria Junge, quien el llegar a las dependencias del Führer vio la mesa principal dispuesta para un banquete con copas de champán y una cubertería de plata con las iniciales A.H. grabadas. La secretaria quedó sorprendida y al mirar a Hitler este le respondió con un guiño y una frase demoledora “quizá ahora podamos comenzar con mi testamento político”.

"Traudl" Junge
Gertraud "Traudl" Junge, Secretaria de Hitler y testigo de excepción. 
En este testamento político lanzaba recriminaciones y acusaciones de cobardía y traición a los militares, y finalmente afirmaba que él nunca había querido hacer la guerra, y habían sido los estadistas internacionales judíos o al servicio del judaísmo los que le habían empujado a ello. Finalmente, nombraba al nuevo Gobierno, donde el Almirante Döenitz era nombrado sucesor, Göebbles Canciller y Bormann Ministro del Partido.
Tras unos segundos, Hitler comenzó a dictar su testamento personal, en el que indicaba, para sorpresa de la secretaria, de que tomaba por esposa a Eva Braun, y ella por iniciativa propia le acompañaría hasta el final. Finalmente legaba todas sus posesiones al partido, y en el caso de que este dejase de existir, las donaba al Estado Alemán.

Tras la redacción de este segundo testamento, la secretaria se retiró a una habitación contigua a la vez que los invitados a la boda Hitler-Braun entraban en la sala. 

Partida de matrimonio
Partida de matrimonio de Adolf Hitler y Eva Braun
A media mañana del 29 de abril, las fuerzas soviéticas se dirigieron al bunker en tres tres frentes, mientras Bormann hacía los preparativos para enviar el testamento y las últimas voluntades del Führer al Almirante Doenitz, su sucesor. El día en el bunker transcurría con una lenta intranquilidad, todos fumaban en su interior con cierta permisividad, algo que antaño era imposible, ya que Hitler era un antifumador acérrimo y jamás lo habría permitido, pero ya nada importaba.

Poco después se comenzaron a repartir las ampollas de cianuro entre los presentes, y a medianoche, Hitler se despidió de un grupo de veinte oficiales y de sus secretarias en el comedor principal, pasó dando la mano a cada uno de ellos y luego descendió las escaleras que le llevaban a sus aposentos.

Avanzada la mañana del 30 de abril, los soviéticos ya se encontraban a las puertas de la cancillería, pero Hitler parecía absorto ya que durante la comida con sus dos secretarias y la cocinera parecía como si fuese un día más, pero tras la comida Hitler volvió a reunir a su círculo más cercano y les comunicó que había llegado la hora y que su último servicio a la nación era seguir paso a paso lo que había dispuesto en sus últimas voluntades.

Tras esto, la pareja se retiró a su habitación, donde minutos después se oyó un disparo.

Los ayudantes de Hitler esperaron un cuarto de hora para entrar en la habitación y en ella se encontraron el cadáver del Führer doblado sobre sí mismo en un sillón con una mueca deformada en su boca, con una pistola Walther PPK de 7,65 mm caída de su mano derecha mientras un hilo de sangre manchaba su cara. Por su parte el cadáver de Eva Braun estaba tumbado en un diván, con los ojos abiertos aun, y sin ninguna señal de disparo en su cuerpo, lo que hacía ver que el efecto del cianuro no le permitió el uso del arma.

Según contaron los ayudantes de Hitler, según dejó expresado el Führer, su cuerpo y el de Eva Braun debían ser incinerados tras su suicidio para evitar que cayeran en manos de los soviéticos. Los encargados de transportar el cuerpo de Hitler fueron Linge y Günshe, mientras que el cadáver de Eva Braun fue sacado al exterior.

Una vez salieron al patio de la Cancillería del Reich, depositaron los cuerpos en uno de los agujeros que habían provocado los obuses lanzados desde las baterías soviéticas y fueron rociados con 200 litros de gasolina sacados de los vehículos que se encontraban en los garajes de la Cancillería, pero cuando intentaron prender fuego a los cuerpos con una cerilla, el fuerte viento que en esos momentos azotaba Berlín lo impedía.  Rápidamente, Bormann ideó una antorcha que soportase el viento racheado y tras encenderla se la pasó a Erich Kempka, el encargado de llevar a cabo la incineración, un momento que fue presidido por Joseph Goebbels. No obstante, este fuego atrajo la atención de la artillería soviética, que concentró su fuego en ese punto, por lo que no se pudo supervisar que los cuerpos fuesen totalmente incinerados.

Escucha el programa de esta semana y descubrirás más historias de lo acontecido en el interior del bunker así como con el destino de los restos de Adolf Hitler y su esposa. Te esperamos.

sábado, 20 de febrero de 2016

El ascenso del Partido Nazi

El 2 de agosto de 1934 tras la muerte del Presidente y héroe de guerra, Paul Von Hindenburg, el que por entonces era Canciller, Adolf Hitler, decide reunir bajo su mano la Presidencia de Alemania y la Cancillería, creando la figura del Führer. De esta manera empezaba el reina del terror en Alemania y en Europa, con esta decisión se daba el primer paso para la creación del III Reich, aquel que estaba destinado a durar 1.000 años.

Adolf Hitler
Adolf Hitler, Führer de Alemania
¿Pero el ascenso del Partido Nacional Socialista hasta la cúspide del poder fue obra de una sola persona o necesitó la ayuda de otros para conseguir ese fin? En la entrada de esta semana veremos como Hitler se fue rodeando poco a poco de fieles colaboradores que le apoyaron en su meteórica carrera política.

El germen de todo lo encontramos en un día, el 11 de noviembre de 1918 a las 11 de la mañana, cuando se firmaba el armisticio entre las naciones aliadas y el Imperio alemán, en un vagón de un tren situado en el bosque de Compiégne. Alemania reconocía su derrota frente a sus enemigos, y se aprobaban unas sanciones hacia Alemania que eran consideradas una humillación por todos aquellos nacionalistas alemanes. Estos alemanes habían visto además como dos días antes el Kaiser Guillermo II anunciaba su renuncia como Emperador de Alemania y Rey de Prusia, marchando al exilio en los Países Bajos.

Armisticio Compiégne
Representantes de las potencias vencedoras en la firma del Armisticio 11/11/18

La derrota y la abdicación del Kaisser provocaron en Alemania oleadas de revueltas y con el fin de controlar la situación, el líder del Partido Socialdemócrata Friedrich Ebert exigió ser nombrado Canciller del Reich, y el anterior Canciller Max von Baden accedió. No obstante la situación no se calmaba y los comunistas amenazaban con proclamar una República Socialista Alemana. Ante esta situación, el Representante de la Presidencia del Partido Socialdemócrata, Philipp Scheidemann, decidió actuar por su propia cuenta y desde el balcón del Reichstag proclamó la República.

Toda esta inestabilidad política iba acompañada de una fuerte crisis económica y social, que fue el ambiente que se encontró en la calle el cabo Adolf Hitler al salir del Hospital de Pasewalk. Un joven cabo, veterano de la I Guerra Mundial, que en su mente ya encontraba unos culpables a toda esta situación: los judíos y los comunistas. El día 21 de noviembre de 1918 Hitler se presentó en su cuartel para volver al servicio, y tras varios cambios de destino terminó en el servicio de inteligencia militar, que le encomendó vigilar a un pequeño partido denominado Partido Obrero Alemán (DAP), fundado en enero de 1919 por Anton Drexler, miembro de la sociedad Thule, y al que pertenecía , Alfred Rosenberg (ideólogo principal del nazismo y de la idea de llevar a cabo el Lebensraum, o espacio vital; editor del Völkischer Beobachter, el periódico oficial del partido).

Alfred Rosenberg
Alfred Rosenberg
El 12 de septiembre Hitler asistió por primera vez a un mitin del Partido, un oyente se levantó y defendió el separatismo bávaro frente al ideal del Partido Obrero Alemán. Hitler no pudo contenerse y replicó con tal intensidad que llamó la atención de Anton Drexler, quien le regaló un ejemplar de su obra “Mi despertar político” y le animó a volver y unirse al partido. Finalmente, Hitler ingresó en el partido, asignándosele el número 555 (aunque esta numeración era falsa).

Carnet Hitler DAP
Carnet de Adolf Hitler como miembro del Partido Obrero Alemán (DAP)
Pocas semanas después, el 16 de octubre, el partido animó a Hitler para que pronunciase su primer discurso público en la cervecería Hofbräukeller de Múnich. Entre ese público había alguien que sería clave en la historia del partido nazi, Ernst Röhm (líder de las S.A., las guardias de asalto del partido).
Röhm
Ernst Röhm
Ese mismo año, Hitler también conoció a otro de los posteriores jerarcas nazis, quizá el más peculiar de todos, tanto por su personalidad como por su fin, hablamos de Rudolf Hess (encargado de hacer que Hitler conociese a Karl Haushofer, militar y científico geopolítico de gran importancia en el partido). Rudolf Hess fue su secretario personal, y juntos se pusieron a la labor de terminar de escribir el libro que reuniría el programa político de Adolf Hitler, el Mein Kampf.

Rudolf Hess
Rudolf Hess
En 1920 la situación de Alemania es insostenible, a la crisis económica que vivía el país tenemos que sumar que ese año se firma el Tratado de Versalles, con unas clausulas tan abusivas que podemos llegar a pensar que los firmantes sabían que estaban saqueando un país. Según lo firmado Alemania estaba obligada a:

      1. Devolver Alsacia y Lorena a Francia.
      2. Ceder a Bélgica Eupen, Malmedy y Moresnet.
      3. Ceder a Dinamarca el norte de Schleswig-Holstein
      4. Danzig y Memel, en el Báltico, pasaban a ser “ciudades libres” pero bajo control de Polonia y la Sociedad de Naciones
    5. El Sarre quedaba bajo la administración de la Sociedad de Naciones, que condecía a Francia su explotación económica durante 15 años.
      6. Tenía prohibido cualquier tipo de unión con Austria.
    7. Debía entregar su flota de guerra, submarinos, aviación y artillería.
      8. Los aliados ocuparían la orilla izquierda del Rin y Alemania debía desmilitarizar Renania
    9. Alemania debía pagar 132.000 millones de marcos-oro como indemnizaciones de guerra.

Si Hitler, ya era un orador encendido por la situación de Alemania, los acuerdos de Versalles fueron como echar gasolina al fuego. Se presentaba en los mítines con los periódicos del día gritando al cada vez más numeroso público que aquello era el mayor insulto que nadie podía recibir, que estaban siendo humillados por potencias extranjeras con el consentimiento de la clase política alemana que, según afirmaba estaba compuesta principalmente por judíos. El Partido Obrero Alemán comenzaba a quedarse pequeño para Hitler y el 24 de febrero de 1920 durante un mitin celebrado en la Hofbräuhaus de Munich nacía el Partido Nacional Socialista Obrero alemán.

NSDAP
La esvástica, el símbolo del NSDAP
El partido debía abrir nuevas miras, debía apuntar más alto y para ello era necesario dejarse conocer en las altas esferas sociales de Múnich, y en 1921 y durante una de esos encuentros conoció a la persona que le abriría las puertas de la alta sociedad, Hermann Goering (autentica mano derecha de Hitler, Presidente del Reichstag y Ministro de Aviación nazi).

Goering
Hermann Goering
Ese mismo año, la economía alemana toco fondo con la conocida “Hiperinflación de la República de Weimar”. La población alemana se vio en serias dificultades pues los precios de los alimentos y servicios básicos aumentaban de precio día a día, haciendo imposible el ahorro. Hasta tal límite llegó que en lugar de madera para encender sus chimeneas usaban billetes, el valor del dinero caía en picado llegándose a fabricar billetes de 100 billones de marcos.

100 billones de marcos
Billete de 100 billones de marcos
Hitler se vio como el salvador de la nación, e inspirado en Mussolini y su Marcha sobre Roma ideó un golpe de Estado desde Múnich para controlar posteriormente toda Alemania, el llamado Putsch de Munich. El fracaso de este Golpe reside en otra figura clave Erich Ludendorff, héroe del ejército alemán que tras el encarcelamiento de Hitler dirigió torpemente los restos del partido nazi.

Erich Ludendorff
Erich Ludendorff

Cuando Hitler salió de la cárcel de Landsberg el 20 de diciembre de 1924 se encontró un partido roto, con una pérdida masiva de votos y una situación económica mejorada y por tanto con una población que ya no estaba descontenta y eso les alejaba del partido nazi, pero en los últimos días de ese año conoció, aunque ya era miembro del partido y había participado en el Putsch de Munich, a Heinrich Himmler (Reichsführer SS, Jefe de la Gestapo o Policía Secreta del Estado)

Heinrich Himmler
Heinrich Himmler
Ahora Hitler debía dar el gran salto a la política nacional por lo que debía aumentar su fama, y fue de esta manera como conoció a Joseph Goebbels (Gauleiter de Berlín y Ministro de Propaganda).

Goebbels
Joseph Goebbels
Con todo el equipo que acabamos de ver, Hitler fue aumentando su poder político en Alemania. En 1930 se convirtieron en la segunda fuerza política del país, pero la situación era tan convulsa que en 1932 se convocaron tres procesos electorales, en los que los nazis se convirtieron en la fuerza más votada aunque Von Hindenburg no quería entregar la Cancillería a Hitler. Pero finalmente, el 30 de enero de 1933, el Presidente nombraba Canciller a Hitler, el líder del partido nazi.

Hitler Canciller
Hitler y Goering saludando desde el balcón al ser nombrado Canciller
Esto ha sido un resumen de todo lo que contamos en el programa de esta semana, si deseas conocer más detalles y muchas más historias escucha nuestro programa. Esperamos que os guste.

sábado, 7 de marzo de 2015

Auschwitz. Cuando el horror tiene nombre de lugar


Enero de 1945.

Una mañana fría despunta en Oświęcim (Polonia), aunque nadie conoce esta ciudad por su nombre en su lengua materna, su nombre para la posteridad ha sido en una lengua invasora, el alemán, y ese nombre evocará el sufrimiento y el dolor por los siglos, Auschwitz.
Un grupo de soldados del Ejército Rojo avanza con precaución entre los rieles de una linea férrea que conduce a un edificio de ladrillo. El silencio lo llena todo...En mitad del camino, los soldados se encuentran decenas de maletas,gorros y zapatos entre las vías del tren. Su nerviosismo va en aumento, ya que entre los soldados corre cierto rumor sobre el lugar al que se van acercando.
Auschwitz
Linea férrea que conducía a Auschwitz
Con los nervios a flor de piel, los soldados soviéticos avanzan hacia el edificio, cuando llegan se encuentran hombres y mujeres, que hace tiempo que dejaron de parecer personas, están demacrados, prácticamente desnudos y en sus rostros únicamente se reflejan el miedo y el dolor.
Auschwitz survivors
Supervivientes de Auschwitz
Tras intentar calmar a estos prisioneros, los soldados comienzan a hablar con ellos, y los prisioneros relatan a sus libertadores todo lo que ha sucedido en el Complejo de Auschwitz, y les conducen a los lugares más tristemente célebres del lugar. Las imágenes que vieron se quedaron grabadas en sus mentes y noche tras noche volvían a sus cerebros en forma de pesadillas que nunca les abandonaron. 

Cámara de gas
Cámara de gas
Horno crematorio
Horno crematorio

Año 2015

En el 70 aniversario de la liberación del Complejo de Auschwitz, Ruta por la Historia ha querido rendir un homenaje a todos aquellos que por motivo de su religión, etnia o nacionalidad sufrieron la muerte o el cautiverio en su interior.

Quisimos dividir nuestro programa en cuatro secciones, en la primera intentamos describir la composición de este Centro del Exterminio, los diferentes campos y bloques que lo componían, y sobre todo como era el día a día de aquellos seres humanos que habían tenido la desgracia de terminar allí.
Mapa Auschwitz
Mapa de Auschwitz
En la segunda sección repasamos la biografía de los 3 Criminales de guerra que dirigieron el campo, pero hicimos hincapié en Rudolf Höss, Teniente Coronel de las S.S. que organizó el lado administrativo de la "Solución Final". Además fue el ideólogo del cartel que rezaba "Arbeit Mach Frei" (El trabajo os hará libres), ya que según su teoría, los prisioneros con esperanza de libertad trabajaban más y eran menos peligrosos. Tras la guerra, fue detenido y juzgado. El 16 de abril de 1947 fue ahorcado a la entrada de los hornos crematorios de Auschwitz, aquellos a los que años antes el había mandado llevar a los prisioneros.

Rudolf Höss
Ejecución de Rudolf Höss
La tercera sección fue un rápido repaso por aquellos prisioneros más célebres que estuvieron recluidos en Auschwitz, quisimos remarcar que estos prisioneros eran los más famosos, pero no los más importantes, ya que todas y cada una de las victimas es tan importante como las demás.

Por último intentamos explicar en que consistía la Solución final, esa macabra idea llevada a cabo por los dirigentes del partido nacionalsocialista para acabar con la población judía de Europa, aunque lo que ellos llamaban Solución final, nosotros lo llamamos Holocausto o Shoah. 

Os dejamos nuestra pequeña aportación a la memoria de los miles de prisioneros de este y otros campos, y hacemos nuestra la frase de David Wisnia, superviviente del campo, que en el reciente 70 aniversario afirmó: "Le rezo a Dios que como seres humanos podamos aprender algo de esto".

                                                           
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sábado, 4 de octubre de 2014

Himmler y el Ocultismo Nazi



En este programa vamos a tratar un tema que atrae a mucha gente, el Ocultismo nazi.

Como cabeza visible de este mundo, destaca Heinrich Himmler, número dos de la jerarquía nazi y creador de las SS (Cuerpo de los Escoltas de Hitler) y, que después derivó en un ejército de élite.

Himmler

Sobre Himmler hacemos un breve repaso por su biografía, para finalmente abordar cómo utilizó todos los medios que tuvo a su alcance para poder obtener aquellos objetos "sagrados" que pudieran aportar más poder al Reich, como por ejemplo la Lanza de Longinus, el Santo Gríal o incluso el Arca de la Alianza; algo que por cierto hemos visto en numerosas películas, como por ejemplo en la saga de Indiana Jones.


Pero nada de esto hubiera sido posible si anteriormente en Alemania no existiesen corrientes esotéricas, como por ejemplo las que crearon la Sociedad Thule, de la cuál hacemos un repaso.

Sociedad Thule

Años más tarde, Himmler y sus SS crearon su propia Sociedad Esotérica Secreta: la Sociedad Ahnenerbe, encargada de la búsqueda de los objetos místicos como los que anteriormente hemos citado, así como una curiosa expedición al Tíbet en busca de los orígenes de la raza aria. 

Sociedad Ahnenerbe


Para finalizar el programa, hacemos un repaso de varios objetos pertenecientes al Esoterismo nazi, como por ejemplo "El Sol Negro", las Runas y el Totenkopf Ring.

Por último os mostramos algunas imágenes de estos elementos, como por ejemplo el Sol Negro grabado en el suelo en un centro de reunión esotérico del partido nazi.


Disfrutadlo!