Ruta por la Historia: asesinos

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viernes, 8 de abril de 2016

Asesinos en serie vol. 2

En el programa de esta semana hacemos nuestro segundo recorrido por los asesinos en serie más famosos de la Historia, continuando la senda que abrimos hace unos meses con Jack el Destripador, Jarabo, Jeffrey Dahmer “El Carnicero de Milwaukee” y con Manuel Blanco Romasanta “el Hombre lobo de Allariz”. Tal como hicimos aquel día cambiamos nuestros ordenadores por máquinas de escribir, desaparecen los teléfonos móviles y la tablets, y volvemos a viajar en el tiempo para convertir nuestro estudio en la redacción de uno de los periódicos con más tirada de España en su momento, y que estaba especializado en el periodismo criminalista, nos referimos a “El Caso”.

El Caso
Portada de El Caso referente a Jarabo
La primera parada en el camino la hacemos en Estados Unidos, concretamente en el Estado de Massachusetts, para encontrarnos con Albert Henry DeSalvo, más conocido como “El estrangulador de Boston” y culpable de la muerte de 13 mujeres.

Albert Henry DeSalvo
Albert Henry DeSalvo "el estrangulador de Boston"
Nuestro primer invitado tuvo una difícil infancia marcada por los maltratos de su padre, un alcohólico que llegó incluso a obligar a sus a estar presentes cuando él contrataba los servicios de una prostituta. Como vemos su padre era un ser deleznable, pero la situación llegó al límite cuando a cambio de 9 dólares acordó con un agricultor que tanto Albert, que tenía 10 años, como su hermana trabajasen en las tierras de este agricultor como si de esclavos se tratase. Cuando los hijos volvían a casa a la noche, el padre les enseñaba a robar obligándoles a entregarle el botín. Todo funcionaba según lo perpetrado por el padre, pero en noviembre del año 1943, cuando Albert tenía 12 años fue arrestado por la policía acusado de robo con violencia. Al ser menor de edad, el juez le condenó a ingresar en un reformatorio, el Lyman School for Boys de Massachusetts.

 Lyman School for Boys
Lyman School for Boys of Massachusetts
En este reformatorio estuvo durante 10 meses, y a pesar de de encontrar un trabajo como repartidor, su vida no cambió demasiado y en 1946 fue nuevamente arrestado por el robo de un coche. Volvía ante un juez y como seguía siendo menor de edad fue obligado a ingresar, otra vez, en el Lyman School for Boys de Massachusetts. Esta vez su estancia fue más larga, y cuando acabó la condena ya era mayor de edad, pero nadie quería contratar a un exconvicto, por lo que su salida laboral fue sencilla, se enroló en el Ejército de los Estados Unidos.

Parecía que su estancia en el Ejército había curado sus malos hábitos, ya que tras ser licenciado con honores, se reenganchó nuevamente. No obstante durante su segunda etapa en el Ejército tuvo diferentes problemas con sus compañeros y con la Policía Militar, problemas que, eso sí, no evitaron que nuevamente fuese licenciado con honores.

Corrían los primeros años de la década de los 60, y en la ciudad de Boston aparecieron los cadáveres de 13 mujeres con edades comprendidas entre los 19 y los 85 años fueron asesinadas en Boston. Todas ellas aparecían muertas en su propio hogar, que no presentaba signos de asalto, es decir ni las ventanas ni la puerta habían sido rotas o forzadas, lo que significaba que el asesino había sido invitado a la casa. Las víctimas habían sido violadas y posteriormente estranguladas con su propia ropa interior, aunque dentro de este modus operandi había ciertas diferencias.

Mientras que la policía tenía dudas de que todas estas acciones fuesen obra de una sola persona, debido a que entre las víctimas no había ningún tipo de relación o similitud, la prensa de Boston rápidamente se hizo eco de la noticia y comenzó a aparecer en los tabloides como “El estrangulador de Boston”.

Boston strangler newspaper articles
Recorte de prensa del último asesinato del Estrangulador de Boston
Pero todo cambió el 27 de octubre de 1964. Ese día Albert decidió atacar en el barrio East Cambridge de Boston, haciéndose pasar por un trabajador del gas que debía revisar la instalación en la casa de la víctima. La víctima, confiada en las explicaciones que Albert le estaba dando, le dejó entrar y de golpe, fue atacada. Albert tras atar a la chica a la cama la violó salvajemente, pero algo debió pasar en su mente ya que esta vez no concluyó tu terrible obra con el asesinato y tras vestirse dijo “Lo siento, no he podido evitarlo” y salió de la casa.

La descripción que la mujer dio a la policía, les llevó hasta Albert, pero para los agentes de la policía Albert era un simple violador, no el “estrangulador de Boston”. Albert tuvo que vivir escondido para evitar ser detenido por la policía, pero sus bajos instintos pudieron con él, y pocos días después cometió un nuevo error. Tras elegir una nueva víctima, robó un coche y lo estacionó en una calle del barrio de Bridgewater. El plan ideado por Albert era sencillo, se haría pasar por un conductor con problemas en su vehículo, pediría auxilio a la joven y tras embaucarla la convencería para ir a su casa para realizar una llamada telefónica al taller, una vez en su casa….atacaría.

El plan de Albert iba según lo ideado, pero había un detalle que él desconocía, la víctima no vivía sola. Richard Sproles, casero y compañero de piso de la joven, conocía por la prensa de la existencia de un violador y asesino en Boston, y al ver a Albert desde lejos sospechó de él, por lo que tras coger su revólver se escondió en la casa para ver que ocurría. Albert, desconocedor de que le estaban vigilando, fue a atacar a su víctima, pero en ese momento el casero salió de su escondite y abrió fuego contra Albert , que quedó tendido en el suelo herido y se dio aviso a la policía.

Detención de DeSalvo
Detención de Albert Henry DeSalvo
La policía le detuvo acusándole de intento de violación y allanamiento de morada. Mientras la policía le estaba interrogando, Albert hizo una confesión que dejó mudos a los agentes de policía, él era el estrangulador de Boston. La policía, atónita, le llevó ante el juez que le condenó a cadena perpetua por el asesinato y violación de 13 mujeres.

Pero saltaban las alarmas, en febrero de 1967, pocos meses después de su ingreso en prisión, y aprovechando una visita al psiquiatra del Bridgewater State Hospital, Albert Henry DeSalvo consiguió escaparse, pero dejó una nota escrita afirmando que esta acción respondía a una llamada de atención sobre la situación de los presos en la cárcel en la que estaba recluido.

Tres días después de su huida, Albert se ponía en contacto con su abogado diciéndole que tenía intención de entregarse, el abogado le dijo que estaba dispuesto a ayudarle, que le dijese donde encontrarle para desplazarse hasta el lugar. Albert confiando en su abogado le dijo donde estaba oculto, por su parte el abogado telefoneó a la policía y les dio el paradero del huido, se encontraba en Lynn, una pequeña ciudad de Massachusetts.

Las autoridades con el fin de evitar nuevas huidas decidieron internarlo en Walpole, una prisión de alta seguridad, donde con el paso del tiempo Albert comenzó a retractarse de sus confesiones. No obstante, el 25 de noviembre de 1973, Albert Henry DeSalvo era encontrado muerto en la enfermería de la prisión, sin que a día de hoy se sepa quien fue su asesino.

La segunda parada en el camino la hacemos en Alemania, concretamente en Düsseldorf, para encontrarnos con Peter Kürten, más conocido como “el Vampiro de Düsseldorf” y culpable de la muerte un número, aun indeterminado, de personas.

Peter Kürten
Fotografía de la ficha policial de Peter Kürten
Nacido el 26 de mayo de 1883 en la ciudad alemana de Mülheim, nuestro segundo invitado era el tercero de trece hijos de una familia gobernada con puño de hierro por su padre, un alcohólico que maltrataba a su esposa delante de sus hijos y que incluso llegaba a violar a sus propias hijas por lo que terminó entrando en prisión. Peter, lejos de repudiar el comportamiento de su padre lo copió y comenzó a abusar sexualmente de sus hermanas menores.

La mentalidad de Kürten estaba destrozada desde la más tierna infancia, ya que según sus propias confesiones con la ayuda de un vecino que trabajaba en la perrera municipal, comenzó a practicar la zoofilia. Además, observaba fascinado como su vecino torturaba a los pobres perros.

El primer asesinato que cometió Kürten fue con tan solo nueve años, aquel día del verano de 1892 estaba jugando con dos amigos subidos en una balsa en el río Rin. Peter, entre risas y como parte del juego, empujó a uno de ellos al río. El otro amigo se lanzó al agua para ayudarle a subir a la balsa, y en ese momento Peter los golpeó con un remo en la cabeza dejándoles inconscientes y permitiendo que se ahogaran.

La policía investigó las muertes, pero Kürten afirmó que había sido un accidente mientras estaban jugando y que no pudo hacer nada por salvar a sus amigos, la policía finalmente aceptó la tesis de Peter y decretaron que la muerte había sido accidental. De este error policial únicamente se tuvo constancia cuando Kürten, de adulto hizo su larga confesión y gracias a la cual sabemos cómo fue su historial de fechorías.

Tres años después la familia Kürten se mudó a Düsseldorf con la intención de mejorar económicamente, y a su nuevo hogar llevó consigo sus atrocidades. Su apetito sexual era desenfrenado, se masturbaba de manera compulsiva, continuaba abusando de sus hermanas menores, acosaba a sus compañeras de clase y practicaba la zoofilia con borregos, cabras y cerdos.

Finalmente, harto de las palizas que le daban sus padres, se fugó de casa con tan solo 14 años. Para sobrevivir recurrió a la delincuencia, asaltando a la gente que se encontraba por los caminos y cuando los atracados eran mujeres, además las golpeaba y las violaba. Esta vida de delincuencia le obligó a marchar a Clobenza, donde conoció a una prostituta que se dedicaba al sadomasoquismo y le enseñó todos los secretos de su profesión y esa parafilia. Kürten, para sobrevivir, recurrió nuevamente a la delincuencia, pero fue sorprendido por la policía en pleno asalto y fue condenado a prisión, permaneciendo en la cárcel hasta 1899.

En ese año Kürten cometió su segundo asesinato confeso. Consiguió que una joven campesina accediese a tener relaciones sexuales con él a cambio de dinero y se fueron juntos al bosque Grafenberger. Su encuentro sexual transcurría sin ningún tipo de incidencia hasta que en el momento del clímax, Peter comenzó a estrangular con gran fuerza a la campesina. La lucha por salvar su vida y los posteriores espasmos de la víctima, según las palabras del propio Peter, aumentaron su placer.

Con la llegada del nuevo siglo Kürten se convirtió en un personaje demasiado conocido para la policía y eran continuas sus entradas y salidas de prisión por delitos menores. No obstante ahora una nueva enfermedad gobernaba su cabeza, la piromanía, dando rienda suelta a su locura incendiando las granjas cercanas a Düsseldorf, contemplaba su obra, y oculto oía a los animales y granjeros caer víctimas de las llamas. El dolor ajeno le provocaba tal excitación que mientras lo veía, se masturbaba.

Pero en el año 1913 cometió uno de los crímenes más famosos de su historial, el de la joven Christine KIeinde. Peter Kürten se coló en la casa donde la joven dormía mientras sus padres habían salido, Peter se acercó a la pequeña le tapó la boca con una mano y con la otra mano extrajo un cuchillo del bolsillo y seccionó la garganta de la víctima. Mientras la pobre niña agonizaba, Peter se acercó a ella y se bebió parte de la sangre que manaba a borbotones de su cuello. Como un gesto de desafío, algo típico en los asesinos más crueles, escribió con la sangre de su víctima sus iniciales, PK, en un pañuelo antes de marcharse. Por desgracia, las sospechas no recayeron sobre nuestro invitado, Peter Kürten, si no sobre el tío de la pequeña víctima, cuyas iniciales también eran PK, ya que había discutido hacía poco tiempo con su hermano, el padre de Christine, y le gritó que “le haría algo que recordaría para siempre”. Finalmente, fue absuelto debido a la falta de pruebas en su contra, y el asesinato quedó sin resolución.

Que el caso no tuviera solución hacía sentir a Peter Kürten inmune, por lo que dando un paso más adelante en su locura, se hizo con un hacha de grandes dimensiones y aprovechando la oscuridad de la noche se abalanzaba contra sus víctimas y les propinaba un gran tajo en el cuello, provocando en muchas ocasiones que el cuerpo quedase decapitado. Tras el tajo, Peter Kürten se lanzaba sobre el cuerpo como un animal sediento y se bebía toda la sangre que podía. De esta cruel manera dio muerte a más de 20 personas en las calles de Düsseldorf.

Pero finalmente, Peter fue detenido por la policía, pero no por estos crímenes, ni por los anteriores que no tenían resolución, esta vez le detuvieron por intentar estrangular a dos mujeres. Fue condenado a ocho años de cárcel, entró en el penal en 1913 y salió en 1921, por lo que el estallido, la lucha y el fin de la Primera Guerra Mundial le pillaron encerrado.

Inicio WWI en prensa
Portada del Frankfurter Zeitung anunciando que "Inglaterra declara la guerra"
Peter Kürten cruzó el país y se instaló en la ciudad de Altenburg, en Turingia, pero añoraba Düsseldorf y cuatro años regresaba a lo que él llamaba “su casa”. Rápidamente sacó la bestia que llevaba en su interior, y volvieron las violaciones y los asesinatos a las calles de Düsseldorf. Fue en esta época cuando surge el apodo por el que todos le conocemos, “El Vampiro de Düsseldorf”.

Ese día Peter Kürten decidió atacar con unas tijeras a una mujer, tras asestarle más de 20 heridas por el cuerpo y dejarla inconsciente, se inclinó sobre ella y comenzó a beber su sangre. Peter Kürten creía que su víctima estaba muerta y tras su sangriento festín abandonó el lugar, pero no había ocurrido como él pensaba. La mujer no estaba muerta, pero si gravemente herida, y tras sobrevivir de las heridas en el hospital de la ciudad, relató a la policía que había sido atacada por un vampiro.

Que la prensa se centrase en sus asesinatos parecía aumentar el ego de Peter Kürten y su sed de sangre, ya que entre febrero y noviembre de 1929, cayeron bajos sus ataques 22 personas, en las que podemos encontrar niños, mujeres y hombres. Pero algo cambió en el comportamiento de Peter Kürten , su apetito de sangre humana descendió considerablemente y cada vez que intentaba realizar un ataque el resultado era totalmente contrario al esperado, las víctimas huían sin que él pudiera hacer nada al respecto. Agotado y desconcertado, Peter Kürten decidió confesar sus crímenes a la que por entonces era su pareja oficial, una exprostituta que había conocido en su estancia en Altenburg. La mujer horrorizada por lo que acababa de escuchar lo denunció ante kriminalpolizei quienes le detuvieron en mayo de 1930.

Su juicio comenzó el 13 de abril de 1931 y fue condenado a muerte por nueve asesinatos, aunque según Peter Kürten la suma de sus ataques fue muchísimo mayor. Tras conocer que sería decapitado, Peter Kürten le confió al psiquiatra Karl Berg que su ilusión más grande sería “escuchar el torrente de mi propia sangre correr por mi cuello, partido en dos”.

La tercera parada en el camino la hacemos en México, para encontrarnos con Francisco Guerrero Pérez, más conocido como “el Chalequero” y culpable de la muerte 21 mujeres.

Francisco Guerrero Pérez
Francisco Guerrero Pérez
La infancia del Chalequero está marcada por el abandono de su padre, el hambre y los abusos de una madre maltratadora. Desde muy pequeño nuestro invitado tuvo que trabajar en diferentes oficios para intentar llevar algo de dinero a casa, y en 1862, con 22 años, abandonó el hogar materno y emigró hasta la capital mexicana, Ciudad de México, donde encontró trabajo como zapatero.

Poco tiempo después se casó con Maria con la que tuvo 4 hijos, a los que hay que sumar todos los que tuvo en diferentes relaciones extramatrimoniales con prostitutas, ya que en poco tiempo abandonó su trabajo de zapatero y comenzó a ejercer de proxeneta. Este cambio laboral le procuró una gran cantidad de dinero y un cambio en su vida, comenzando a vestir de manera estrafalaria aunque elegante, usando pantalones entallados de cachemira, fajas multícolores y chalecos de charro. Estos chalecos de charro provocan una de las teoría sobre el apodo por el que se le conoció, “el chalequero”, pero hay una segunda vía que afirma que proviene del término “a chaleco” que en argot significa “mantener relaciones sexuales sin el consentimiento de la otra persona”, un eufemismo de violación.

Rápidamente comenzó a dar rienda suelta a sus instintos homicidas, y buscaba a sus víctimas entre las diferentes prostitutas que ejercían su oficio en las cercanías del Rio Consulado. Una vez que había centrado su atención en una víctima, se acercaba a ella y contrataba los servicios de esta mujer, y juntos marchaban hacia el lugar acordado. Tras mantener relaciones sexuales, las asesinaba por estrangulación o degollamiento y, en algunas ocasiones, llegó a decapitarlas empleando un cuchillo para curtir la piel. Finalmente, lanzaba el cuerpo de su víctima al río Consulado.

Río Consulado
Río Consulado
Las acciones de Francisco Guerrero Pérez ocurrieron entre 1880 y 1888, y debido al elevado número despertaron gran interés en los cuerpos de policía mexicanos que llevaron a cabo una investigación que concluyó con la detención, el 13 de febrero de 1888, de Guerrero Pérez por parte del detective Francisco Chávez, quien tuvo conocimiento gracias a diferentes testigos que una de las mujeres fallecidas, Murcia Gallardo, había sido vista antes de morir en compañía de Francisco Guerrero.

Francisco Guerrero fue llevado a juicio, pero aunque únicamente se le pudo inculpar de la muerte de Murcia Gallardo, fue condenado a pena capital. Finalmente, el mismo Porfirio Díaz revocó la sentencia y fue conmutada por 20 años de reclusión en la prisión de San Juan de Uluá. No obstante, debido a un garrafal error, en 1904 recibió el indulto y fue puesto en libertad.

Porfirio Díaz
Porfirio Díaz
Lejos de arrepentirse de todo aquello que había hecho, Francisco Guerrero volvió a las andadas y el 13 de junio de 1908 fue nuevamente detenido acusado del asesinato de Antonia, una anciana que apareció degollada en el río Consulado. Si las otras veces Guerrero había realizado los asesinatos con sumo cuidado, lo que provocó que no le pudiesen inculpar, esta vez había cometido el error de dejarse ver.

La información de esta segunda detención fue censurada por el Gobierno, ya que quedaría claro que se había cometido un grave error con el indulto otorgado, y Francisco Guerrero fue recluido en la prisión de Lecumberri y sentenciado a muerte sin que alguna autoridad interviniera. No obstante, la sentencia no se llegó a cumplir, ya que Guerrero falleció en 1910.

La última parada del viaje de esta semana la hacemos en Estados Unidos, para encontrarnos con Bella Poulsdatter, más conocida como “La viuda negra” y culpable de la muerte de 5 personas.

Bella Poulsdatter
Bella Poulsdatter, de casada Belle Gunnes
Nuestra primera mujer invitada a este “selecto club” de asesinos en serie fue una emigrante noruega que, con la intención de encontrar un próspero futuro, decidió marchar a la ciudad de Chicago. Allí comenzó una relación con Mads Sorenson, otro emigrante noruego, y rápidamente se casaron. Tenían la intención de formar una familia pero los hijos no llegaban por lo que finalmente adoptaron a tres niñas llamadas Jennie, Myrtle y Lucy.

La imagen de la familia Sorenson era la de una idílica familia que vivía el sueño americano pero algo que podría ser visto como un golpe de mala suerte, realmente les sirvió para mejorar su situación. ¿Qué pasó? Bien, los Sorenson eran dueños de una pequeña tienda que llevaba tiempo generando más pérdidas que beneficios, y esta tienda sufrió un incendio. Todo esto parece una desgracia, ya que su pequeño negocio quedaba reducido a cenizas, pero el local estaba asegurado por una buena cantidad de dinero, por lo que realmente su desgracia fue un alivio económico.

Con la llegada del nuevo milenio, la desgracia volvía a caer sobre el hogar de los Sorenson, ya que Mads falleció de golpe, no obstante y según apareció reflejado en el certificado de defunción la causa de la muerte había sido un ataque al corazón. Nuevamente, dentro de la desgracia, Bella encontró un alivio, ya que ella era la beneficiaria de los dos seguros de vida de su esposo, por lo que pocos días después recibió 8.000 dólares, una fortuna en aquel año 1900.

Bella decidió cambiar de aires y se asentó junto a sus hijas en La Porte, en el Estado de Indiana. Allí compró una granja a muy buen precio, ya que anteriormente había sido un burdel, y fue acogida con gran alegría por parte de los vecinos. Poco parecía durar el duelo a Belle, ya que en ese mismo año se casaba con Peter Gunness. No obstante este matrimonio también duró poco tiempo, ya que Peter Gunness falleció víctima de un extraño accidente, y nuevamente Bella era la beneficiaria de la póliza de su seguro de vida.

Los hechos extraños no dejaron de ocurrir, ya que Jennie, la hija mayor, desapareció. Una desaparición que Belle encubrió diciendo que se había ido a estudiar a la Universidad en San Francisco.

Esta vez el duelo por la muerte de su marido le duró más tiempo a Bella, hasta que en 1907 Ray Lamphere apareció en su vida. Él era un joven carpintero que llegó a la casa de Bella con la intención de ayudarla con la granja, pero terminó convirtiéndose en su amante al que compraba con regalos caros. Sin embargo a finales de ese mismo año, Bella se presentó en la granja con un nuevo hombre, Andrew Helgelein. Todos los vecinos, y sobre todo Lamphere, se sorprendieron cuando se enteraron de que pensaban contraer matrimonio. Esa misma noche, Bella ordenó a Lamphere que abandonase la granja, y él se marchó embargado por la ira.

Pero la “desgracia” volvió a caer sobre Bella, ya que una semana después, Helgelein desaparecía y con él todos los ahorros que había retirado de sus cuentas bancarias para pagar la boda.

Bella contrató a un nuevo empleado, Joe Maxson, con el que no se tiene constancia de que mantuviese una relación, pero Lamphere, su antiguo amante, comenzó a amenazarla, siendo detenido en diferentes ocasiones. Tanta era la presión que ejercía Lamphere sobre Bella que el 27 de abril de 1908, contactó con su abogado con la intención de realizar un testamento ya que según sus propias palabras “Lamphere podía una noche quemar su casa”. Tal como Bella profetizó, un incendió asoló la granja de Belle, y la policía rápidamente detuvo e inculpó a Lamphere. Pero además de incendiar una propiedad privada a Lamphere se le podía acusar de asesinato, ya que Bella no aparecía por ningún lado y se comenzó a sospechar que podía estar en el interior de la casa cuando ocurrió el incendio y por tanto morir en su interior.

El sherif de la ciudad necesitaba respuestas, y ordenó que comenzasen las labores de desescombro de la casa, y de golpe comenzaron a aparecer cosas que nadie esperaba encontrar…..una caja torácica humana; un brazo; un esqueleto completo; varios relojes de hombre…El miedo y la sorpresa corrieron como la pólvora por las calles de La Porte, pero ya se convirtió en una autentica histeria cuando aparecieron otros cuatro cuerpos: dos mujeres y dos hombres. De los dos cuerpos femeninos uno era claramente Jennie. El otro cuerpo no se podía identificar ya que le faltaba la cabeza, por lo que tampoco quedaba claro que no fuera la propia Bella. Sin embargo, el dentista de Bella, informó que si encontrasen entre los escombros la dentadura postiza de Belle él podía identificarla, ya que le había hecho recientemente un juego de seis dientes postizos.

El 12 de mayo, localizaron la dentadura de Bella, lo que parecía demostrar que era su cadáver. No obstante, la defensa de Lamphere se basaba en que hasta que no se demostrara que la mujer sin cabeza era Bella, podía plantearse como algo creíble que esta mujer matase a sus hijos, dejase el cuerpo de otra en su lugar, cortándole la cabeza para que no pudiera identificarse, y escapara de allí. Esta teoría se apoyaba en la diferencia entre el cuerpo hallado y el cuerpo de Bella, además se demostró que Belle antes del incendio fue vista con una mujer, que si concordaba su fisonomía con la víctima decapitada, que además, según los forenses había sido envenenada antes de ser decapitada.

A pesar de todas estas pruebas, el 22 de mayo el jurado procesó a Ray Lamphere de incendio intencionado y del asesinato de la familia Gunness, fue condenado a 5.000 dólares de multa y 21 años de prisión, pero murió de tuberculosis el 30 de diciembre de 1909, obsesionado con Bella Gunness. ¿Sería Ray el asesinos? ¿Murió Bella en el incendio?¿Fue ella la culpable de todo y consiguió escapar?

Acompáñanos por este segundo viaje por los asesinos en serie más famosos de la historia y conocerás estas y otras historias. Te esperamos.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Asesinos en serie. Vol.1


En la entrada de esta semana vamos a viajar al lado oscuro de la mente humana para encontrarnos con esas personas que, lejos de sentir cualquier empatía con el ser humano, vivieron en una espiral de asesinatos y sangre de tal modo que han pasado a la Historia, y que nosotros rescatamos en nuestro especial “Asesinos en serie”.


Si hablamos de asesinos en serie, posiblemente nuestro primer “invitado” sea el nombre que más rápido nos venga a la mente, ya que sobre su figura se han escrito gran cantidad de libros y se han rodado películas y series, y no es otro que, Jack el destripador.

Jack "el destripador"
Jack "el destripador", el asesino de WhiteChapel
El asesino del distrito londinense de WhiteChapel acabó con la vida de al menos cinco mujeres, aunque se afirma que bajo su mano fallecieron muchas más mujeres, ya que las acciones se perpetraron únicamente contra las mujeres. La primera víctima, reconocida como tal, fue Mary Ann Nichols, de 42 años, separada, madre de 4 hijos, y que ejercía la prostitución en WhiteChapel.

Mary Anne Nichols
Fotografía del cadáver de Mary Anne Nichols 
Mary Ann fue vista por última vez en la esquina de la calle Osborn y Whitechapel Road a las 02:30 de la madrugada del 31 de agosto de 1888, una hora antes de su muerte, por otra prostituta, y una hora y cuarto después, su cadáver fue encontrado con dos cortes en la garganta, el abdomen había sido desgarrado con un cuchillo y presentaba varios cortes por el resto del cuerpo. Inicialmente, y debido a los antecedentes de la víctima, las autoridades policiales llegaron a la conclusión de que la muerte había sido fruto de una pelea entre Mary Ann y un cliente, o a un posible ajuste de cuentas entre prostituta y proxeneta.

El sábado 8 de septiembre la muerte volvía a hacer aparición en Whitechapel, esta vez la víctima era Annie Chapman, prostituta de 48 años y madre de tres niños. Su cuerpo sin vida fue descubierto frente al patio trasero del número 29 de la calle Hanbury. La última vez que fue vista con vida fue poco después de las 2 de la mañana cuando una vecina la vio dialogando a la entrada del número 29 de la calle Hanbury con un hombre que fue descrito como hombre de cabello oscuro y de aspecto andrajoso aunque gentil, lo que hacía ver que “había pasado por tiempos mejores”.

Annie Chapman
Fotografía del cadáver de Annie Chapman
Con los primeros rayos de sol su cadáver fue hallado por el estibador John Davies, el cuerpo presentaba cortes en la garganta, uno de ellos tan profundo que casi había separado la cabeza del cuerpo, y había sido eviscerado. La policía ahora tenía un sospechoso, ¿Quién era ese hombre que había estado con ella antes?

Casi mes después, 30 de septiembre, dos mujeres fallecían asesinadas, Elizabeth Stride y Catherine Eddowes. Elizabeth tenía 44 años y era apodada "Long Liz" y esta vez su asesinato si fue observado por alguien, Israel Schwartz, quien dijo haber visto a un hombre, de unos treinta años y con gorra negra, que abordaba a una mujer, la arrojaba al suelo y la introducía en un callejón a la fuerza. Según afirmó, “La mujer dio tres gritos, pero no muy fuerte”. Asimismo, también narró que, casi al mismo tiempo, un segundo hombre, que aparentaba treinta y cinco años, medía un metro ochenta y vestía con decoro salió de una cervecería, y se detuvo silenciosamente mientras encendía una pipa. El atacante se percató de la presencia del testigo y al ver apariencia de extranjero y, para ahuyentarlo, le gritó “¡Lipski!” (un insulto antisemita al hacer referencia al apellido de un judío acusado de asesinato). Tanto Israel como el hombre bien vestido se alejaron, y así se selló la suerte Elizabeth, cuyo cadáver, con la garganta seccionada, fue hallado minutos más tarde.

Elizabeth Stride
Tercera víctima de Jack, Elizabeth Stride
La segunda víctima de ese día fue Catherine Eddowes, conocida como "Kate Conway"; "Kate Kelly"; y "Mary Ann Kelly". Según investigación policial, a las 8.30 pm del sábado 29 de septiembre, fue encontrada en la carretera en estado de embriaguez y puesta bajo custodia en la comisaría de policía de Bishopsgate dando como nombre Mary Ann Kelly hasta la 1 a.m. de la mañana, cuando fue puesta en libertad aunque seguía borracha.

Media hora después, fue vista por última vez con vida por tres testigos hablando con un hombre a la entrada de la Iglesia del Cristo. Diez minutos más tarde su cuerpo horriblemente mutilado, con la garganta cortada, presentando un corte largo y profundo en el abdomen, y con la falta de útero y riñón izquierdo, fue encontrado en la esquina sur de la Plaza Mitre por el agente de la policía placa 881.

Catherine Eddowes
Restos de Catherine Eddowes, cuarta víctima.
Cuatro mujeres habían sido asesinadas en un plazo de un mes, por lo que el pánico se adueñó de las calles de Whitechapel, las prostitutas comenzaron a dejar de salir a las calles y las tabernas se fueron vaciando poco a poco. Pero el miedo tal como viene se va, y la sórdida vida nocturna volvió a las calles en poco tiempo, y con ello las presas para Jack.

London Daily Post
Portada del London Daily Post hablando del doble ataque de Jack
Así, el 9 de noviembre de 1888, caía la última víctima oficial de Jack, Mary Jane Kelly conocida como "Marie Jeanette Kelly"; "Fair Emma"; "Ginger"; y "Black Mary". A pesar del miedo que aún había Mary Jane comenzó a subir clientes a su habitación, ya que adeudaba la renta y veía recaer sobre sí la sombra del desahucio. A pesar de los ingresos que tenía gracias a la prostitución, éstos no eran suficientes para hacer frente a sus deudas, y el día de su asesinato, el dueño del edificio donde vivía repasó sus cuentas, y comprobó que Mary Jane le debía 1 libra y 5 chelines, por lo que mandó a un cobrador, quien nunca olvidaría ese día.

A las 10:45 llamó a la puerta, pero como no hubo respuesta, se dirigió a una ventana lateral, que tenía una rotura que permitía introducir la mano para descorrer la cortina. Apartó la sucia tela y miró, lo que vio le hizo proferir un grito de terror, uno de los más espantosos y depravados asesinatos que consignan los anales de la criminología. Sobre la cama, bañada en sangre reposaban maltrechos despojos de Mary Jane. Únicamente llevaba puesto un camisón, su estómago abierto en canal y le habían seccionado su nariz, sus senos, y sus orejas. Trozos de muslo y fragmentos de piel de su cara estaban caídos junto a su cuerpo descarnado. Los riñones, el hígado, y otros órganos, se esparcían en torno al cadáver y encima de la mesilla de noche.

Mary Jane Kelly
Espeluznante resultado del ataque de Jack sobre Mary Jane Kelly
El último testigo que había visto a Mary fue un obrero amigo suyo, quien describió al acompañante como un sujeto de aspecto respetable, muy elegantemente vestido y “con pinta de extranjero, tal vez un judío”. A finales de octubre, Robert Anderson director del Departamento de Investigación Criminal pidió al médico de la policía, Thomas Bond, su opinión sobre las habilidades y conocimientos quirúrgicos del asesino, siendo este informe el primer perfil criminal de la historia que se conserva. Algunas de las conclusiones fueron:

1. Los cinco asesinatos fueron cometidos por la misma mano.
2. Las mujeres fueron asesinadas cuando se encontraban recostadas y, en todos los casos, la garganta fue cortada en primer lugar.
3. El asesino es muy probable que sea de aspecto inofensivo. Un hombre de mediana edad, bien arreglado y de aire respetable. Puede tener el hábito de llevar capa o abrigo porque si no, la sangre de sus manos y ropas hubiera llamado la atención a los viandantes.
4. Me opongo totalmente a la idea de que el asesino posea cualquier tipo de conocimiento científico o anatómico, o incluso «los conocimientos técnicos de un carnicero o matarife».
5. El asesino debe tener hábitos de un hombre solitario, sujeto a «ataques periódicos de manía homicida o erótica» y el carácter de las mutilaciones es un probable indicador de «hipersexualidad».
6. El impulso homicida podía haberse desarrollado a partir de un sentimiento de venganza o de una condición mental melancólica, o la manía religiosa pudo haber sido la enfermedad original.

Thomas Bond
Doctor Thomas Bond, padre del primer perfil criminal
Tras esto, los asesinatos de Jack finalizaron, pero eso no evitó que las investigaciones policiales continuasen, y los primeros sospechosos fueron: Montague John Druitt, un profesor que se suicidó casualmente cuando finalizaron los asesinatos de Jack; Michael Ostrog, un estafador de poca monta; y Aaron Kosminski, un peluquero polaco, pero no se encontraron pruebas reales contra ellos. Por ello siguieron nuevas líneas de investigación, y verificaron que los asesinatos habían ocurrido en fines de semana y el área de actuación era siempre la misma, lo que hizo pensar a la policía que el Destripador era un empleado que trabajaba durante la semana y vivía en la misma zona en la que asesinaba. No obstante, otras autores afirmaban que se trataba de un hombre de clase alta y educado, posiblemente un doctor experiencia quirúrgica y anatómica.

Y es en este momento cuando comienzan a surgir diferentes teorías sobre la pregunta principal ¿Quién era Jack realmente? En 1976 Stephen Knight, en su obra Jack the Ripper: The Final Solution, propuso una elaborada teoría de conspiración masónica donde interviene la clase alta y un médico; una teoría que fue creciendo hasta que de ella nació otra que implicaba a la familia real británica, la francmasonería y al pintor Walter Sickert, en la que se afirmaba que las víctimas habían sido asesinadas para encubrir un matrimonio secreto entre el heredero al trono, el príncipe Alberto Víctor y Annie Elizabeth Crook, una muchacha católica de clase obrera.

Años más tarde Trevor Marriott, un detective británico retirado, llegó a la conclusión que no todos los asesinatos fueron cometidos por el mismo individuo; y que uno de estos asesinos había sido un marinero alemán llamado Carl Frigenbaum. Pero parece que la ciencia tiene la respuesta final, ya que en 2014, el escritor Russel Edwards compró un chaleco que pertenecía a una de las víctimas de Jack el Destripador, Catherine Eddowes, y contactó con un experto genetista, que consiguió extraer de la prenda el ADN de dos personas distintas. Evidentemente todos los sospechosos están actualmente muertos, por lo que el científico consiguió dar con alguno de sus descendientes y realizar las comparaciones pertinentes.

Tras el análisis genético se confirmaba que Aaron Kosminski había sido el famoso Jack el Destripador. Pero ¿qué había pasado con este hombre? En 1891 había sido ingresado en un psiquiátrico ya que era esquizofrénico paranoico con alucinaciones auditivas y propenso a masturbarse, donde murió años después. 

Aaron Kosminski
Retrato robot de Aaron Kosminski, el ADN dice que el fue Jack.
Tras hablar de Jack, damos un salto en el espacio tiempo y aterrizamos en la España de la primera mitad del siglo XX para encontrarnos con nuestro siguiente invitado, José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo Pérez Morris, más conocido como “Jarabo”.

Jarabo
José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo
Nacido en el seno de una familia adinerada de la capital española que tras la Guerra Civil se trasladó
primero a Estados Unidos y posteriormente a Puerto Rico, donde nuestro invitado se casó con Luz Marta Álvarez. No obstante, este matrimonio duró menos tiempo del esperado, ya que Jarabo fue infiel a su esposa desde el primer día. En 1950, y mientras el resto de su familia continua viviendo en Puerto Rico, el decide regresar a España e instalarse en chalet familiar situado en la calle Arturo Soria de Madrid.

Acostumbrado a la vida de lujo que tenía gracias a la protección económica de sus padres, Jarabo vive “a todo tren”, siendo asiduo de la noche madrileña y llegando a gastar más de 15 millones de pesetas de los años 50, toda una fortuna, en un solo año. José María se encuentra entre la espada y la pared, si comunica a sus padres que está en la quiebra, éstos volverán a Madrid y se acabará su buena vida, pero necesita dinero. La idea es sencilla, se dedicará a estafar y "sablear"; fingiendo diversas identidades; empeña propiedades y diversas alhajas, e hipoteca el lujoso chalet familiar.

Jarabo
Jarabo con dos mujeres, era todo un imán para las mujeres
Era un hombre viril, elegante, educado, con gran capacidad de seducción, simpatía natural y afán de dominación, todas estas armas le concedían gran capacidad para conseguir lo que quisiera de las mujeres, y desde 1956 mantenía relaciones con Beryl Martin Jones, una mujer inglesa casada que daba a Jarabo todo lo que pedía. No obstante, en 1958 todo cambió, nuestro invitado, que en esos momentos contaba con 35 años, vivía inmerso en una espiral de drogas y alcohol, lo que hacía cada vez más acuciante su necesidad de dinero.

Un día, Jarabo pidió a Beryl Martin Jones que le prestase una sortija, regalo de su esposo, para que pudiese empeñarla en la casa de empeños JUSFER, de Emilio Fernández y Félix López Robledo, situada en el 19 de la calle Alcalde Sainz de Baranda. Gracias a esta operación Jarabo consiguió 4.000 pesetas (muy por debajo de su precio real, que rondaba las 50.000 pesetas).

Jusfer
Entrada a la casa de empeños Jusfer
Poco después, en el verano de ese año 1958, Beryl Martin Jones le pidió que recuperase la joya, ya que su marido podría sospechar. Jarabo no tenía dinero para desempeñar, pero algo tenía que hacer, con una carta de Beryl Martin Jones en la que se autorizaba la operación y que demostraba la relación que ambos mantenían, consiguió que los prestamistas guardasen la joya y no la pusiesen a la venta a pesar de haber pasado el plazo de tiempo estipulado, pero éstos se quedaron con la carta como prenda, exigiendo ahora otras 6.000 pesetas para devolvérsela.

Carta Jarabo
Carta de Beryl que desencadenó todo
El 19 de julio de 1958, poco después de las nueve de la noche, Jarabo se dirigió al domicilio de Emilio Fernández, situado en la calle Lope de Rueda, 57, consiguiendo colarse en el portal sin ser visto. Sabe que nadie le debe relacionar con lo que va a hacer, asi que con el fin de ocultar sus huellas dactilares abre con los codos la puerta del ascensor y pulsa tanto el botón del ascensor como el timbre con una uña.

Primera victima Jarabo

A su llamada responde, la criada Paulina Ramos Serrano, de 26 años, Jarabo pregunta por el señor, y ella le lleva al salón de la vivienda, donde queda a la espera. Al poco tiempo nuestro invitado se dirige a la cocina, donde se encuentra Paulina. Sin hacer ruido, la sujeta por detrás, apretándole fuertemente nariz y boca, mientras que con la otra mano le clava un cuchillo de cocina en pleno corazón. Tras esto, traslada el cuerpo hasta la habitación del servicio, donde la arroja sobre la cama.

Minutos llega Emilio Fernandez, y aunque extrañado por no ver a Paulina, se dirige al baño, allí Jarabo le sorprende por detrás y bajando la chaqueta desde los hombros, una técnica aprendida de la mafia de Estados Unidos, le inmoviliza, saca una pistola de fabricación belga de 7.6 mm que tenía en la cintura y le dispara un tiro en la nuca. Emilio, muerto en el instante, cae inerte entre taza del wc y el bidet. Jarabo registra la chaqueta de su víctima, buscando la carta, pero no la encuentra. Quizá esté escondida en la casa, por lo que comienza un registro por la misma, y cuando no encuentra nada se sienta en el salón y del minibar se sirve una copa.

Emilio Fernández
Emilio Fernández, segunda víctima de Jarabo
Amparo Alonso, esposa del prestamista y embarazada de varios meses, llega a casa y se encuentra a Jarabo sentado en su salón, que se hace pasar por inspector de Hacienda. Jarabo afirma que es inspector de Hacienda, y que Emilio Fernandez ha marchado con unos compañeros suyos para investigar un caso de divisas. Amparo sospecha, pero la gran capacidad de seducción y simpatía natural de Jarabo la van convenciendo. Pero hay un fallo en la historia de Jarabo, y más que su historia en su ropa, unas pequeñas manchas de sangre le delatan, y Amparo las ha visto. Ella huye por la casa, con la intención de encerrarse en su habitación, pero nuestro invitado la atrapa, tirándola contra el suelo, envolviéndola con el edredón de la cama y, con la misma pistola que había matado a su esposo, le descerraja un tiro en la nuca.

Amparo Alonso
Cadáver de Amparo Alonso
Jarabo vuelve a registrar la habitación, y para evitar una situación similar, se cambia con una camisa de Emilio Fernandez, pero no puede salir, el portal está cerrado a esas horas y únicamente puede abrirle el sereno, por lo que se queda en la casa cambiando la escena del crimen para despistar a la policía. Saca copas y botellas del mueble bar, mancha vasos con carmín, rasga la ropa interior de la criada, todo ello con la intención de que parezca un crimen sexual.

Al día siguiente, domingo, espera a que abran portal y se encamina a una sesión continua del Cine Carretas. A la tarde continúa con su rutina de bares y licorerías hasta la madrugada del lunes 21, a sabiendas de que tiene que encontrar la carta, que si no estaba en la casa de Emilio Fernández, quizá estuviese en la casa de empeños, por lo que había robado las llaves de la misma.

Al salir de la última licorería, y con las primeras luces del día, Jarabo se encaminó a la casa de empeños, y usando las llaves se oculta en su interior. Minutos después, Felix López Robledo entra en la tienda y de golpe se ve asaltado por nuestro invitado que repite la inmovilización consistente en bajar la chaqueta desde los hombros y la ejecución mediante disparo en la nuca. Tras esto busca el anillo y la carta, pero no da con ellos. Eso sí, se ha empapado de sangre de la víctima, por lo que aprovechando un traje que allí había, se cambia de ropa.

Félix López
Cadáver de Félix López en Jusfer
A continuación, Jarabo lleva el traje ensangrentado a una tintorería, Julcán, en el número 49 de la calle Orense, donde afirma que el traje se ha llenado de sangre de una pelea con soldados americanos de la base de Torrejón, y tras dejarlo para su limpieza se marcha al mítico Bar “Chicote” de Gran Vía donde conoce a dos mujeres con las que pasa la noche.

A estas alturas, la policía ha encontrado los cuerpos de las víctimas y está estudiando los libros de registro y citas de la tienda, y entre los nombres está José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo Pérez Morris. Casi a la vez, los dueños de la tintorería, alarmados por la cantidad de sangre que presentaba el traje que Jarabo les había dejado y a lo extraño de su historia, deciden contactar con la policía, que prepara un operativo para su detención.

El martes 22 de julio, cuando Jarabo iba a entrar en la tintotería, un par de agentes de la policía le detuvo y fue llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, donde tras pedir comida y bebida de un lujoso restaurante de la zona para todos los presentes y una dosis de morfina, a la que es adicto, relata todo lo acontecido, afirmando que únicamente se arrepentía de la muerte de las mujeres, inocentes del chantaje que los prestamistas le habían hecho.

El juicio contra Jarabo se convirtió en todo un espectáculo social, asistiendo gran cantidad de famosos en las vistas previas. Finalmente, el juez le condenó a cuatro penas de muerte, ratificadas por Franco el 4 de julio de 1959. La noche antes de la ejecución la pasó fumando y bebiendo whisky. Debido a su fortaleza física Jarabo tardó unos veinticinco minutos en morir en el garrote vil.

Garrote vil
Garrote vil
Abandonamos tierras españolas y cruzamos el charco para llagar a Milwaukee, en el estado de Wisconsin, Estados Unidos, para encontrarnos con Jeffrey Dahmer, el “Carnicero de Milwaukee”, Jeffrey Dahmer nacido el 21 de mayo de 1960.

Jeffrey Dahmer
Fotografía policial de Jeffrey Dahmer
Desde su infancia Jeffrey tuvo un comportamiento extraño, le gustaba ver morir a los animales para luego abrirlos y ver cómo eran por dentro, todo esto acompañado de una conducta cada vez más introvertida. En la pubertad descubrió que era homosexual, una condición tabú en su ciudad y que le hacía sentirse más solo, ya que no conocía a nadie gay, pero además su sexualidad estaba marcada por una perversión, en sus fantasías, sus amantes estaban inmóviles, inconscientes… muertos.

Pero como era incapaz de conseguir este “control total”, ideó un plan en el que captaría a un hombre, se lo llevaría a casa, lo drogaría para que perdiese el conocimiento, y tras asesinarle tendría relaciones sexuales y, en ocasiones, comerse partes de su cuerpo o guardar trofeos con los que excitarse posteriormente. Y llegó el momento de ponerlo en práctica, y en julio de 1978, mientras conducía se encontró con Steven Hicks que hacía autostop, en el viaje fueron entablando amistad y finalmente Jeffrey le convenció para que fuese a su casa. Allí compartieron porros y alcohol, pero Steven no tenía intención de mantener relaciones sexuales, por lo que cuando hizo además de marcharse, Dahmer lo mató con una barra de hacer pesas. Posteriormente, desmembró el cuerpo y puso las partes en bolsas que introdujo en su coche con la intención de arrojarlas en un barranco.

Steven Hicks
Steven Hicks, primera victima de Dahmer
Mientras conducía hacia el lugar donde iba a tirar los restos, fue detenido por la policía debido a que conducía invadiendo el carril contrario, le hicieron las pruebas de alcoholemia que resultaron negativas, le multaron por conducir fuera de su carril y al ver las bolsas le preguntaron que eran, y Dahmer contestó que era basura. Los agentes le creyeron y le dejaron seguir conduciendo, pero cambió de plan, se volvió a dirigir a su casa donde llevó todos los restos, menos la cabeza, al sótano. Con la cabeza se dirigió al cuarto de baño, y tras lavarla, se masturbó con ella.

No tardó en invadirle un sentimiento de culpabilidad, por lo que dejó el alcohol, se hizo asiduo de la iglesia y se autoimpuso el celibato. Esta situación duró durante diez años, pero volvió a beber y a frecuentar lugares de ambiente gay. En uno de estos locales conoció a Steven Toumi, y juntos bebieron gran cantidad de alcohol y marcharon a una habitación de hotel. Sobre como ocurrió la muerte de Toumi, Dahmer nunca pudo dar explicaciones, únicamente recordó en el juicio que cuando se despertó, su acompañante ya estaba muerto. Tras este descubrimiento, metió el cuerpo en una maleta y lo llevó al sótano de su casa. Allí, tras mantener relaciones sexuales con el cadáver, lo desmembró, conservando la cabeza como trofeo, y tirando el resto del cuerpo a un basurero.

Steven Toumi
Steven Toumi, segunda victima de Dahmer
De esta manera, Dahmer asesinó a doce personas más hasta julio de 1991, cuando llevó su locura a un paso más, intentó fabricarse un amante “zombi”. El primer intento lo realizó con Konerak Sinthasomphone, a quien drogó y le realizó unas trepanaciones en el cráneo para inyectarle ácido en el cerebro. No obstante, la víctima consiguió escapar, desnudo por las calles fue detenido por la policía, pero el muchacho no podía hablar debido al ácido inyectado, Dahmer consiguió llegar hasta él y la policía, a quienes les dijo que era su amante y que estaba alcoholizado. Los policías creyeron su historia y los acompañaron hasta la casa de Dahmer, de donde salieron debido al hedor que había.

Dos meses después, en julio de 1991, Tracy Edwards, otra víctima de este proceso de zombificación consiguió escapar. La policía lo encontró, y esta vez, sí, decidieron investigar. Al entrar en la casa de Dahmer encontraron fotografías de cadáveres, posteriormente restos humanos, paredes llenas de rastros de sangre y una cabeza en el congelador. Por lo que rápidamente se procedió a la detención de Jeffrey Dahmer.

victimas de Jeffrey Dahmer
Algunas victimas de Jeffrey Dahmer
Nuestro último invitado nació en noviembre de 1809 en la provincia de Orense, y es conocido como el Hombre Lobo de Allariz, pero su nombre real fue Manuel Blanco Romasanta, aunque en su Partida de nacimiento, aparece como “Manuela, ya que sufría de pseudohermafroditismo femenino. Que según los expertos “naciendo mujer, segrega una cantidad tan grande de hormonas masculinas que sufra un periodo de masculinización en el que desarrolle características de hombre. Así se explican su barba y otras cosas, y se cree que, debido a esa condición, su clítoris - micropene. El pseudohermafroditismo femenino genera episodios de fuerte agresividad, y ello ha motivado la especulación de que su trastorno sexual pudo haber participado en el origen de su conducta criminal”.
Romasanta
Manuel Blanco Romasanta
A pesar de todo ello su aspecto normal, era rubio y de facciones suaves, aunque solo medía 1,37; y era considerado inteligente y culto, pues sabía leer y escribir, algo no muy normal en España a comienzos del Siglo XIX. De su infancia poco más se sabe, y no es hasta 1831 cuando se tiene constancia de su matrimonio con Francisca Gómez Vázquez. No obstante, ella fallece poco tiempo después, el 23 de marzo de 1834.

La muerte de su esposa provoca un giro total en la vida de Romasanta, abandona su oficio de costurero y comienza a vivir como vendedor ambulante de ollas, sartenes, cazos, trapos, es decir como quincallero o buhonero. Esta nueva vida le trae más problemas, ya que debido a su “peculiar pasado”, su aspecto, y profesión comenzaron a surgir oscuros rumores sobre su implicación en el asesinato de otro vendedor ambulante llamado Manuel Ferreiro. No obstante, estos rumores tomaron más fuerza cuando se le acusó de asesinar, en 1843, a un alguacil de León encargado de hacerle pagar una deuda de 600 reales que tenía con un comerciante leonés. Este alguacil apareció muerto, y su mujer afirmó que su marido estaba con Romasanta, por lo que éste era el principal sospechoso.

No había pruebas, pero su mala fama provocó que el 10 de octubre de 1844, el Juzgado de Primera Instancia de Ponferrada le condenase a diez años de presidio. Ante la condena impuesta, y posteriormente confirmada por la Audiencia de Valladolid, Romasanta escapa y se oculta en Galicia, dentro de la parroquia de Rebordechao. Oculto en esta localidad, trabaja de jornalero en la casa de Andrés Blanco y, de vez en cuando, iba a Portugal para traer mercancía de contrabando con el fin de venderla en fiestas y mercados. Asimismo entabla amistad con Manuela García Blanco, una mujer diez años mayor, una amistad que termina en amor, y tanto ella como su hija Petra, fruto de un matrimonio anterior, acompañan a Romasanta en sus ventas por parroquias vecinas. El negocio parece prosperar, y en febrero de 1846, Manuela decide poner en venta una casita que tenía en Rebordechao, y así poder comprar más mercancías. Un mes después, la casa encuentra comprador, y Manuela debe marchar para firmar la venta. Romasanta queda solo con Petra, de 13 años, a la que convence para que le acompañe a la Sierra de San Mamade, donde finalmente le da muerte.

Sierra de San Mamade
Sierra de San Mamade, lugar de los ataques de Romasanta
Cuando Manuela vuelve, Romasanta afirma que encontró trabajo como criada a Petra en Santander, en la casa de un cura de Santander, y que la pequeña había marchado feliz a la búsqueda de un futuro mejor. Pero la Manuela, a pesar de creer en las palabras de Romasanta, se queda preocupada por su hija, y quiere visitarla. Romasanta le anima a hacer el viaje, y afirma que lógicamente le acompañará, ya que él conoce los montes y no son sitio para mujeres solas. Juntos emprenden la salida, y en el mismo bosque donde mató a la hija, asesinó a la madre.

A los pocos días, Romasanta vuelve a Rebordechao y, cuando le preguntan por Petra o Manuela, dice que están bien acomodadas, sirviendo de criadas en la casona del cura de Santander, enseñando cartas falsas en las que ambas cuentan lo bien que les están hiendo las cosas.

El voraz apetito asesino de Romasanta ya tiene un nuevo objetivo, Benita García Blanco, la hermana de Manuela. El cebo usado estaba claro, Romasanta le leía las cartas en las que su hermana y sobrina afirmaban que ganaban una buena cantidad de dinero y lo bien que eran tratadas por su patrón. Benita entra en el engaño y prepara el viaje en el que lleva a su hijo, Francisco, de 10 años. Una vez que los tres están en el bosque, Romasanta les ataca.

De vuelta a Rebordechao, nuestro último invitado continúa con las fantásticas historias de todo aquel a quien llevaba a Santander, en este caso a Benita le ha tocado la lotería, y Francisco está estudiando Derecho. Todo esto hace que los aldeanos sueñen con salir de la pobreza y poco a poco se van animando a marchar con Romasanta hacia Santander, Antonia Rúa Carneiro es la siguiente a dar el paso.

De esta manera, Romasanta asesinó a 8 personas más, y aunque inicialmente nadie sospechaba, poco a poco surgieron fuertes rumores al verle vender la ropa de sus víctimas, él decía que ya no la querían por lo bien que les iba, pero la gente comenzó a decir que “Manuel llevaba a las mujeres engañadas, que las metía en la sierra, matábalas y sacábalas el unto para venderlo en las boticas de Portugal”.

El rumor se extendió, y en febrero de 1852 estaba tan angustiado que se hizo con un certificado falso en el que figuraba como “Antonio Gómez” oriundo de Montederramo, y con ese certificado solicitar un pasaporte interior para viajar a Castilla; pero, cuando se encontraba  en Nombela (Toledo), lo reconocieron y el alcalde dispuso su detención en julio de 1852.

En el Juzgado de Escalona, lo negó todo, y hasta dijo que Manuel Blanco Romasanta era primo suyo. Posteriormente trasladado al Juzgado de Verín, y allí admitió haber matado a trece personas, pero dijo que no era su culpa, que sufría una maldición que lo convertía en hombre lobo, que esas metamorfosis lo torturaban desde hace trece años, y que habían cesado misteriosamente justo tres días antes de su detención.

Se llevó a cabo una investigación, y se consiguieron localizar los restos óseos de sus víctimas, y el 6 de abril de 1853 fuera condenado a morir en el “garrote vil” y pagar 1000 reales por víctima. No obstante, un hipnólogo francés que había seguido el caso envió una carta al Ministro de Gracia y Justicia pidiendo que le dejaran trabajar con Romasanta. También solicitó la intervención de la Reina Isabel II, quien pidió al Tribunal Supremo que revisase el caso, y firmó una orden para liberar a Romasanta de la pena capital, reduciéndose ésta a la perpetua.

Tras esto poco más se sabe, se creía que había muerto en 1854, en la prisión de Allariz en la que cumplía condena. Pero en 2009, en un documental de la Televisión Autonómica Gallega se abría la posibilidad de que hubiera muerto en otro lugar y se apuntaba al castillo de San Antón  (La Coruña). Finalmente, en 2011 en las Jornadas Manuel Blanco Romasanta celebradas en Allariz, los investigadores Cástor y Félix Castro Vicente presentaron pruebas que aseguraban que Romasanta falleció en una cárcel de Ceuta de un cáncer de estómago en 1863.

Esperamos que os guste


sábado, 17 de octubre de 2015

Sociedades Secretas

Esta semana nos sumergimos en las oscuras y tenebrosas aguas de las sociedades secretas, esas que desde tiempos remotos han atraído la atención de los hombres por el misterio que rodea a sus ritos y enseñanzas.

Al acercarnos a las sociedades secretas nos asaltan muchas dudas ¿Qué es una sociedad secreta? ¿Cual es la razón del tanto secretismo? ¿Cómo funcionan?¿Cuál es su diferencia con las sectas? Estas preguntas y otras fueron respondidas en la primera parte de nuestro programa.

Tras un inicio revelador, nos encontramos con una de las sociedades secretas que más número de seguidores ha tenido y tiene, los Rosacruz.

Rosacruz
Símbolo Rosacruz
Según sus seguidores los proto-rosacruces se remontan al Egipto faraónico y realizaban sus ritos en las cámaras secretas de las pirámides, pero si hay un persona, aunque aun no se ha podido corroborar su existencia al 100 %, que fue, es y será importante para ellos es Christian Rosenkreuz.

Christian Rosenkreuz
Posible retrato de Christian Rosenkreuz
Según se afirma, las enseñanzas de los rosacruces se basan en la concepción de las ideas de Platón; diversos principios ascéticos y en un misticismo exagerado de las concepciones cosmogónicas de la India y Egipto; junto a una amalgama de ideas religiosas, entre las que se incluye la redención cristiana.

Tras contar algunos de sus grandes secretos, dimos un salto en el espacio-tiempo, y aterrizamos en el Norte de Persia, donde nos encontramos con los "Hassassins", cuyo nombre fue traducido erróneamente como asesinos, y se considera a Marco Polo como el iniciador de esa mala traducción. Esta sociedad secreta de fanáticos seguidores de "el viejo de la montaña" ha sido el modelo a seguir a celebres grupos como los Templarios, que copiaron su organigrama, su modelo de construcción y hasta su uniforme.

Hassan Ben Sabbah
Hassan Ben Sabbah, fundador de los Hassassins
Un nuevo salto en el tiempo y el espacio nos llevó a los Estados Unidos, concretamente a la zona del Sur, donde fuimos testigos del nacimiento del tristemente célebre Ku Klux Klan. El nacimiento de esta sociedad secreta racista y violenta se produce tras la derrota de los Estados del Sur en la Guerra de Secesión Americana y la Abolición de la Esclavitud

Ku Klux Klan
Reunión del Ku Klux Klan
Esta sociedad secreta ha pasado por diferentes etapas en las que encadenaban épocas de mucho poder con eras de práctica desaparición, pero hoy en día aun siguen estando presentes en los EEUU, ya que David Duke Ernest, Gran Mago de la Orden, ha sido representante del Estado de Luisiana y candidato en las primarias presidenciales y las elecciones presidenciales.

Finalmente hacemos la última parada en la Universidad de Yale donde nos encontramos a una sociedad secreta que une a la élite de los Estados Unidos, Skull and Bones o Calavera y Huesos.

Skull and Bones
Símbolo de Skull and Bones 


Esperamos que disfrutéis de este viaje iniciático...