Ruta por la Historia: conjura

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viernes, 15 de julio de 2016

Trajano. El primer Emperador hispano.


El 18 de septiembre del año 53 en la antigua ciudad romana de Itálica, en Hispania, venía al mundo un pequeño al que llamaron Marco Ulpio Trajano. Este niño pertenecía al linaje turdetano de los Traii, que habían sido adoptados por los Ulpios, una familia italiota que residía en Itálica, pero 63 años después, cuando nuestro invitado falleció en Selinus de Cilicia (Asia Menor) su nombre era el fiel reflejo de su ascenso en la vida, sus coetanios le llamaban Imperator Caesar Divi Nervae Filius Nerva Traianus Optimus Augustus Germanicus Dacicus Parthicus Pontifex Maximus Tribuniciae Potestatis XXI Imperator XIII Consul VI Pater Patriae. Nosotros hoy día le conocemos como el Emperador Trajano.

Retrato Trajano
Busto de Trajano. Museo Capitolino de Roma
Gracias a la intuición política de su padre, un hombre de gran valor, nuestro invitado se trasladó siendo apenas un niño a Roma, la capital, pero el ambiente que se respiraba en la ciudad de las Siete Colinas era muy distinto al que conocía de Itálica. Roma en esos momentos era una víctima más de la locura del Emperador de ese momento, Nerón. 
1. Situación política de Roma

De sobra es conocida la "locura" que instauró Nerón Claudio César Augusto Germánico durante su mandato como Emperador de Roma (13 de octubre del 54-9 de junio del 68). Si bien los inicios de su reinado estuvieron marcados por una política de buena administración, donde el Senado gozaba de influencia sobre sus decisiones, pronto su comportamiento varió y se convirtió en el monstruo por el que hoy día le conocemos.

Busto de Nerón. Museo Capitolino de Roma
Pero si hay un hecho ocurrido bajo su mandato que ha pasado a la posteridad es el Gran Incendio de Roma del 18 de julio del año 64. La capital ardió durante cinco largos días, y si tomamos por cierto lo contado por Tácito, de los catorce distritos en los que se dividía Roma en esos momentos, cuatro de ellos quedaron arrasados por las llamas. Además, afirma que el Templo de Júpiter fue otra de las víctimas de este colosal incendio. 

El incendio de Roma
El incendio de Roma por Hubert Robert
Un hecho tan común en Roma como un incendio, ya que en verano eran muy comunes en esta ciudad, se convirtió, debido a su magnitud, en un arma política contra el Emperador. De hecho, estas "conjuras" perduraron en el tiempo, y años después historiadores como Suetonio afirmaron que Nerón se vistió con sus mejores galas y cantó mientras veía arder Roma. No obstante, si aceptamos lo narrado por Tácito, Nerón se encontraba en la residencia de verano de Antium, la actual ciudad de Anzio, cuando comenzó el incendio, y que las historias que se contaban sobre el Emperador tocando la cítara o cantando mientras Roma ardía no eran más que simples rumores sin fundamento. Asimismo afirma que al recibir la noticia del alcance del incendio, se trasladó a Roma para dirigir en persona la extinción. Llegando incluso a abrir su palacio para que las gentes que hubiesen perdido su casa no se quedasen en la calle. 

Sea cual sea la realidad, lo que si sabemos que es cierto es que el Emperador desarrolló un nuevo plan urbanístico, en que se incluía un nuevo palacio, Domus Aurea, en parte de los terrenos que el fuego había destrozado. La construcción de una nueva parte de la ciudad y de este nuevo Palacio, requería el ingreso de gran cantidad de dinero en las arcas estatales, y Nerón aumentó los impuestos de las diferentes provincias del Imperio. Este aumento de cargas fiscales provocó la caída del Emperador.

El Gobernador de la Galia Lugdunensis, Cayo Julio Vindex, que ve abusiva la política fiscal que impone Nerón, se levanta en el año 68 contra el poder imperial. Nerón, que no puede permitir que cunda el ejemplo entre el resto de provincias imperiales, ordena a Lucio Verginio Rufo que al mando de sus legiones sofoque la revuelta. Vindex al verse en minoría, declara su lealtad a un hombre que comenzaba a pedir su ascenso al trono, el Gobernador de la Hispania Tarraconense, Servio Sulpicio Galba. No obstante, el poder militar de Rufo acaba con las fuerzas sublevadas de Vindex, quien termina por suicidarse. Galba, por su apoyo a los sublevados, es declarado por Nerón "enemigo público", lo que equivale a una sentencia de muerte.

El Senado, que como sabemos era una de las víctimas de la política de Nerón, decidió dar su apoyo a Galba, al que terminan reconociendo como Emperador y, con el fin de acabar con Nerón le nombran “enemigo público”. Es decir, el castigo que Nerón había impuesto a Galba se volvía ahora en su contra.

La seguridad de Nerón recae en la temible Guardia Pretoriana y enfrentarse militarmente a ellos puede poner en jaque al Senado, por lo que deciden sobornar a Ninfidio Sabino, el Prefecto de la Guardia Pretoriana que secretamente esperaba ser nombrado Emperador, para que junto a sus hombres acaben con la vida de Nerón, quien al verse en peligro decide huir y cuando los guardas pretorianos entran en la Sala donde se hallaba escondido, Nerón ayudado por su con la ayuda de Epafrodito se suicidó. Tras su muerte, Ninfidio Sabino trató de nombrarse Emperador, pero fue asesinado por sus propios hombres.

2. El año de los cuatro Emperadores.

Tras la muerte de Nerón se abre un periodo en la Historia de Roma conocido como “El año de los Cuatro Emperadores”. El primero de ellos fue Servio Sulpicio Galba, al que nombramos anteriormente, quien en su marcha hacia Roma fue apoyado por Marco Salvio Otón, Gobernador de Lusitania, recibiendo de esta manera el apoyo de los pretorianos y del Senado, que lo había escogido antes incluso de la muerte de Nerón.

Galba
Moneda romana en la que aparece en rostro de Galba
Sus primeras medidas fueron tremendamente impopulares ya que intentando recuperar las arcas imperiales, vacías tras Nerón, impuso una fuerte política de impuestos a los ciudadanos. Además, la otra pata sobre la que se cimentaba su poder, el Ejército, se tambaleaba. Como recordaremos, la Guardia Pretoriana apoyó el levantamiento contra Nerón mediante la promesa de grandes recompensas, pero tras hacerse con el poder, Galba se negó a pagar lo prometido

Por otra parte, el apoyo de Marco Salvio Otón no era gratuito, Galba era un anciano de 70 años y deseaba que le nombrase heredero a su muerte, pero los planes de Galba eran otros y nombró heredero a Lucio Calpurnio Pisón Frungi Liciniano, por lo que el apoyo fue diluyéndose al igual que su fama entre los habitantes del Imperio.

El 2 de enero del 69, las legiones de Germania Inferior se negaron a renovar el juramento de lealtad al Emperador y nombraron como Emperador a su líder, Aulo Vitelio. Mientras, Marco Salvio Otón, aprovechó este levantamiento y convenció a la Guardia Pretoriana, para que le apoyasen. El 15 de enero, cinco días después de la adopción de Pisón, Otón acudió a presentar sus respetos al emperador; y tras esto se dirigió al campamento pretoriano donde fue aclamado como Emperador. Después, acompañado por un grupo de pretorianos fue a la caza de Galba, quien fue finalmente asesinado. Su sucesor, Lucio Calpurnio Pisón Frungi Liciniano, fue asesinado igualmente tres días después, siendo nombrado Emperador Marco Salvio Otón.

Otón
Áureo en el que aparece el Emperador Otón

El reinado de Marco Salvio Otón fue corto, pero en su adhesión al trono aceptó añadir el título de Nerón a su nombre y se volvieron a levantar las estatuas de Nerón. Como vimos, Marco Salvio Otón sabía que las tropas en Germania se habían levantado contra su predecesor, pero comprendió la magnitud del levantamiento cuando, tras abrir la correspondencia del anterior Emperador, tuvo conocimiento de que varias legiones al mando de Aulo Vitelio y avanzaban hacia Roma. A la vez, las tropas de Galia, Britania y Recia, se sumaron a este levantamiento, por lo que la situación de Otón era peligrosa.

El avance de las tropas de Vitelio era demoledor y una tras otra las ciudades caían en su mano, mientras esto ocurría, el mando militar de Otón se descomponía cada vez más rápido. Finalmente, y según afirma Dión Casio, con el fin de evitar una masacre fratricida, Otón se suicidaba clavándose una daga en el corazón. De esta manera, y estando tan solo en el mes de abril, Roma tenía un nuevo Emperador, Aulo Vitelio, aunque ahora sería conocido como Aulo Vitelio Germánico Augusto.

Vitelio
Áureo en el que aparece el Emperador Aulo Vitelio
Si tomamos como ciertas las fuentes clásicas, como por ejemplo Suetonio, observamos que el reinado de Vitelio intentó ser una continuación del periodo de Nerón. El nuevo Emperador se entregó a la molicie mediante orgías, grandes banquetes y festividades que sumieron a Roma en una gran crisis económica. Este descontento económico se suma al social, ya que en su carrera hacia Roma su ejército había saqueado todas las ciudades que habían encontrado a su paso, y tras la caída de Roma habían continuado haciéndolo en la capital con el beneplácito del Emperador. Por si fuera poco, también se granjeó la enemistad de la clase senatorial, a la que no devolvía los prestamos pedidos, y si alguien reclamaba el pago de la deuda el Emperador ordenaba su asesinato.

Aparece entonces en escena Vespasiano, que había sido Pretor en tiempos de Calígula y, en el momento de la muerte de Nerón, se encontraba en Jerusalén haciendo frente a la rebelión de los judíos del año 66. Vespasiano, debido a que Vitelio estaba sumiendo a Roma en la bancarrota, fue nombrado Emperador por sus hombres el 1 de Julio del año 69, y tras dejar parte de sus tropas en Judea al mando de su hijo Tito Flavio, marchó hacia Egipto a la par que llegaba a un acuerdo con Cayo Licinio Muciano, el Gobernador de Siria, quien dirigiría sus tropas hacia Roma para enfrentarse con Vitelio.

Vespasiano tomó Egipto con facilidad, con lo que dominaba la base de abastecimiento de grano de Roma, y ponía una soga en el cuello de Vitelio. Mientras, las tropas de Cayo Licinio Muciano llegaban a Italia por el noroeste y, avanzaban sobre Roma a gran velocidad. En diciembre, Vitelio era derrotado totalmente y asesinado por sus propias tropas. Tras el asesinato, su cuerpo se arrojó al Tíber y su cabeza cortada fue paseada por las calles de la capital. De esta manera, Vespasiano era nombrado Emperador.

3. Fin del Año de los Cuatro Emperadores. Los Flavios.

Con Vespasiano termina el año de los Cuatro Emperadores, ya que su mandato duró casi 10 años y fue el fundador de la dinastía Flavia, que englobó a tres emperadores.

Busto de Vespasiano. Museo Capitolino de Roma
Dentro del Reinado de Vespasiano se produce el ascenso de la familia de nuestro invitado de hoy, Trajano, ya que su padre se posicionó desde un principio a favor de Vespasiano en su lucha contra Vitelio. En agradecimiento por este apoyo, Vespasiano promueve el ascenso de los Trajano a la clase senatorial de Roma. Por su parte, Marco Ulpio Trajano fue ascendiendo dentro del escalafón militar, demostrando grandes dotes de mando que hacían que los hombres que se encontraban bajo él le siguiesen ciegamente.

En el año 76, el padre de Trajano fue nombrado Gobernador en Siria, y nuestro invitado de hoy le acompañó hasta allí, donde se le dio el mando de una legión romana.

Mientras en Roma, Vespasiano llevó a cabo una serie de políticas que tenían como fin consolidar su posición. A sabiendas de que el ejército, como había pasado en su caso, podía derrocar e investir nuevos emperadores, ofreció regalos al ejército con los que intentaban ganarse su favor, y redujo el número de las cohortes pretorianas al número y tamaño establecido por Augusto, con 9 cohortes quincuagenarias. Asimismo, los escritos publicados durante su reinado debían pasar un filtro con el objetivo que no se publicara nada que pudiera dañar su imagen pública e incluso se llegó a sobornar a historiadores para que hablasen bien de su persona en sus crónicas.

Si recurrimos a Suetonio, sabremos que Vespasiano fue víctima de constantes conspiraciones en su contra para derrocarlo, por lo que su extraña muerte, en junio del año 79, esta aun rodeada de misterio, un misterio que incluso puede salpicar a su hijo menor, Domiciano.

Una vez fallecido Vespasiano su hijo Tito Flavio, aquel que había quedado al mando de las tropas romanas en Judea durante el levantamiento de su padre era nombrado Emperador.

Tito Flavio
Cabeza de Tito Flavio perteneciente a una estatua de tamaño colosal. Gliptoteca de Munich
Tito gobernó con gran popularidad y es considerado por Suetonio como un buen emperador, aunque tuvo que hacer frente a la erupción del Vesubio causando la destrucción de Pompeya y Herculano. Tito donó una gran cantidad del Tesoro Imperial con el fin de ayudar a las víctimas y designó a dos ex-cónsules para dirigir las tareas de reconstrucción. Poco tiempo después, un incendió asoló Roma, sin alcanzar las proporciones del vivido bajo el mandato de Nerón, y el Emperador volvió a pagar los daños ocasionados.

Si tenemos en cuenta estas medidas y las mejoras en infraestructuras que hizo en Roma, nos puede parecer normal que el pueblo le adorase, pero fue víctima de una conjura orquestada por su propio hermano pequeño, Domiciano, a quien se acusa de envenenarlo el 13 de septiembre del año 81.

Estatua de Domiciano, Museos Vaticanos
Nombrado Emperador, su primer objetivo fue intentar crear una monarquía divina hereditaria, para lo que debía acabar con el Senado, una institución que, según sus pensamientos, era obsoleta y que concentraba los poderes arrebatándoselos al legítimo dueño, el Emperador.

Ni su padre ni su hermano pensaron que algún día sería nombrado Emperador, por lo que no recibió formación para gobernar. Esta falta de conocimientos queda reflejada en la política monetaria que impuso, ya que comenzó a aumentar la presencia de plata en las monedas, lo que llegó a provocar que la moneda valía más por su metal que por su valor monetario. Cuando la situación se volvió insostenible, ordenó la fabricación de moneda a mayor escala, lo que provocó una devaluación enorme de la moneda romana.

Su política militar no fue mucho mejor, en el año 87 se produce el conflicto con los Dacios, la Dacia es la zona que ocuparía la actual Rumanía, y el resultado fue un fiel reflejo del gobierno de Domiciano. El Emperador dio orden al prefecto pretoriano Cornelio Fusco para que con seis legiones cruzase el río Danubio y avanzase hacia Banato. No obstante, los dacios sorprendieron a las tropas romanas en Tapae, en la llamada Primera Batalla de Tapae, siendo aplastada la Legión V Alauda y el prefecto Cornelio Fusco sacrificado por los dacios. Los dacios victoriosos dirigidos por Diurpaneo, que de este momento fue conocido como Decébalo (“el que vale por diez hombres”), firmaron una paz con Roma que aceptaba esta derrota a cambio de no tener más enfrentamientos.

Durante esta época, Trajano destaca como militar, siendo nombrado Tribuno militar en Siria y Legado de la Legión VIII Gémina en Hispania. Posteriormente, en el año 89 se le encomienda aplastar la Revuelta de Saturnino en Germania, siendo nombrado en el 96 Gobernador de Germania donde destacó como uno de los mejores militares de su época.

Mientras en Roma, Domiciano se convirtió en un tirano cruel y paranoico, llevando a cabo gran cantidad de conspiraciones, persecuciones y asesinatos políticos contra todo aquel que se levantase contra su poder, o que el creyese que se enfrentaban a su gobierno. La situación se volvió tan insostenible que en una conjura en la que, según Dión Casio, participó incluso Dominicia Longina, la esposa del Emperador, Domiciano fue asesinado el 18 de septiembre del año 96.

4. Caída de los Flavios. Nerva Emperador.

Una vez fallecido Domiciano, el Senado de Roma haciendo uso del Fasti Ostienses nombró como nuevo Emperador a Nerva, un reputado senador de 65 años que había formado parte del Senado desde los tiempos de Nerón y al que Dion Casio relaciona de alguna manera con la conjura que acabó con la vida del anterior Emperador.

Nerva
Áureo en el que aparece Nerva como Emperador
La primera medida que tomó Nerva como Emperador fue aplicar el castigo de la Damnatio memoriae a su predecesor, es decir borrarle de la historia o la memoria de Roma, fundiendo todas las monedas en las que apareciese, quitando su nombre de todos los edificios públicos o incluso derribando todas sus estatuas. De hecho, al palacio de Domiciano se le cambió el nombre por el de “Palacio del Pueblo romano”.

Acto seguido, Nerva juró acabar con las persecuciones a los senadores que se habían iniciado bajo el poder de Domiciano, y para ganarse el favor del pueblo y del ejército, concedió un donativum de 75 denarios a cada uno de los ciudadanos de Roma y 5.000 denarios a cada uno de los soldados de la Guardia Pretoriana como conmemoración de su ascenso al poder. Además aprobó una serie de reformar económicas como créditos para los agricultores que alcanzaron la cifra total de 60 millones de sestercios; o reducir el impuesto sobre las herencias a un 5%.

No obstante, el mandato de Nerva estaba amenazado por dos razones: no tenía descendencia y la Guardia Pretoriana no estaba del todo contenta con el Emperador. La solución a ambos problemas estaba en la figura de nuestro principal invitado de hoy, Marco Ulpio Trajano.

Nombrando a Trajano como heredero, un militar de gran prestigio, se aseguraba que a su muerte no se iniciase otra guerra por el control del poder, ya que tanto el pueblo como el ejército adoraban a ese militar hispano que había sabido controlar Germania con acierto, por lo que le adoptó como hijo y heredero. Finalmente, Nerva muere de manera inesperada enero del 98 mientras Trajano se encuentra en la ciudad de Colonia.

5. El Emperador Trajano

Antes de ir a Roma para ser nombrado Emperador, Trajano lleva a cabo una serie de inteligentes medidas que buscan apaciguar posibles levantamientos como sustituir a los no partidarios de su nombramiento de los puestos de poder; castigar a los pretorianos que se habían levantado contra Nerva; mejorar la red de carreteras de Mogontiacum (Maguncia) y Augusta Vindelicorum (Augsburgo) para hacer más sencillo el intercambio de mercancías y tropas; y la construcción de un limes para asegurar los Campos Decumanos (lado derecho del Rin).

Tras llevar a cabo todas estas medidas, marcho para Roma donde fue investido como Emperador, convirtiéndose en el primer Emperador romano no itálico.

Emperador Trajano
Busto del Emperador Trajano en la Gliptoteca de Munich
El pueblo de Roma, ansioso tanto de grandes gestas militares exteriores como de tranquilidad en la política interior, acogió con entusiasmo la llegada de Trajano, el líder que había dominado a las tribus germanas.

De las primeras medidas que tomó, nada más ser nombrado Emperador, destacan la liberación de los encarcelados injustamente por Domiciano y la devolución de los bienes confiscados por éste. Realmente era una política continuista de las medidas tomadas por Nerva, pero su popularidad era mayor, por lo que el Senado Romano le dio el título honorífico de Optimus, «el Óptimo».

No obstante, el Estado que se encuentra Trajano a su llegada está casi sin recursos, por lo que tiene que hacer frente a una serie de medidas encaminadas a aumentar el Tesoro, y lejos de los que harían los políticos actuales, Trajano decidió no subir los impuestos sino que recurrió a devaluaciones de moneda al tiempo que emprendió una auténtica cruzada contra senadores y gobernadores de provincia corruptos, que eran obligados a devolver todo el dinero robado y luego eran desterrados. En este sentido, destacar el caso de Prisco que tras ser demostrada su corrupción, el Emperador Trajano le obligó a devolver lo robado, más de 700.000 sestercios, que hoy en día equivaldría a una cifra cercana a los 15 millones de euros.

Asimismo, Trajano llevó a cabo una serie de recorte de gastos imperiales, pero siempre respetando lo social, como la creación de los alimenta, un programa de ayuda a niños huérfanos y pobres de todo el imperio romano, o dando ayudas para comida y la educación, favoreciendo de esta inteligente manera la natalidad en el Imperio, que debido a las crisis económicas había caído de manera alarmante. Por su parte, Trajano sabe que debe dar ejemplo por lo que, tal y como hizo en el ejército cuando se ganó el respeto de sus legionarios por marchar a pie junto a ellos, por combatir en primera línea y comer el mismo rancho que ellos, hizo públicos los gastos de la familia imperial.

Pero Trajano también ha pasado a la Historia de Roma por ser el Emperador que llevó al Imperio a su máxima extensión, y la primera de las campañas militares que emprendió fue la guerra contra los dacios.
Dacia
La Dacia en época romana (marcada en rojo)
Como recordaremos, Domiciano había firmado una paz con los dacios de Decébalo, pero debido a la debilidad que mostraba Roma, los dacios rara vez respetaban lo acordado con impunidad, pero esto cambió con la llegada de Trajano.

En marzo del año 101, Trajano y sus legiones marcharon hacia Dacia, pero se encontraron un obstáculo que parecía imposible de solucionar, el río Danubio. Vadear el río era muy peligroso, ya que podían ser atacados en ese momento y aniquilados; esperar a que el río estuviese helado y cruzarlo era una temeridad, ya que el peso de los hombres y su equipamiento podría romper el hielo. La solución la encontró Apolodoro de Damasco, el arquitecto de Trajano, se debía construir un puente de piedra para cruzar de manera segura el río. A Trajano le gustó la idea, pero cuando preguntó por el plazo de construcción, Apolodoro le respondió que al menos serían 10 años. El emperador dijo que lo querían hecho en menos de un año y puso a todos los legionarios a trabajar en este puente, que quedó construido en el plazo estipulado por el Emperador.

Puente de Trajano
Recreación del Puente de Trajano sobre el Danubio
Una vez cruzado el Danubio, Trajano y sus hombres cruzaron las Puertas de Hierro, una garganta o cañón natural del Danubio, y pusieron rumbo a la capital de los Dacios, Sarmizegetusa, a la que puso cerco con 4 legiones. Hay que reseñar que mientras Trajano y sus hombres avanzaban, detrás de ellos Apolodoro de Damasco fue diseñando y construyendo una calzada para que en caso de requerir refuerzos o alimentos, estos llegasen más rápido.

En estos momentos se produjo la segunda batalla de Tapae, que si bien la primera finalizó con derrota romana, esta segunda batalla tuvo un desenlace distinto. Decébalo que se sabía en inferioridad numérica frente a las huestes romanas, preparó una emboscada en la que tras bloquear el paso por un angosto valle, arqueros y jinetes ocultos en los bosques de la parte superior esperarían la orden para lanzar su ataque desde una posición superior a los atascados soldados romanos. El plan de Decébalo podría ser brillante, pero más brillante aun fue Trajano, que adivinó los planes del dacio y mandó dividir su ejército en dos partes. El primer grupo, dirigido por el propio Trajano, compuesto por cerca de 57.000 hombres se dirigió hacia el estrecho y bloqueado paso haciendo ver que caerían en la emboscada. Mientras, el segundo bloque romano, al mando de Tercio Juliano y compuesto por 30.000 hombres, se internó en los bosques donde estaban ocultos los dacios y les atacaron para acabar con la emboscada. Los dacios se vieron sorprendidos por la estrategia romana, pero resistieron valerosamente hasta que una tormenta estalló en el lugar, los dacios pensaron que tanto la tormenta como la inminente derrota eran una señal divina y decidieron retirarse.

Tapae
Recreación de la Segunda Batalla de Tapae
A pesar de esta victoria, las tropas de Trajano quedaron muy dañadas, por lo que el Emperador desistió seguir avanzando y durante lo que quedaba de año se dedicó a reforzar y reagrupar sus tropas. La llegada del invierno fue aprovechado por Decébalo para lanzar un contraataque cruzando el Danubio, pero fue rechazado por las tropas romanas. Como respuesta, el ejército romano hizo una incursión en el territorio dacio forzando a Decébalo a rendirse meses después. Trajano victorioso retorna hacia Roma donde obtiene del Senado el título de Dacicus.

Una vez más, la paz acordada con los dacios no fue respetada por Decébelo, quien en el año 105 emprendió una invasión contra territorio romano intentando levantar a algunas de las tribus del norte del río contra Roma. Cuando Trajano tuvo noticias de este levantamiento partió desde Ancona y los romanos tomaron con facilidad la capital dacia, Sarmizegetusa, y posteriormente la destruyeron. El líder dacio, Decébalo, se suicidó antes de caer en manos romanas, y su cabeza cortada fue exhibida en Roma en los escalones que llevaban al Capitolio.

Trajano, además de la victoria, se hizo con las grandes minas de oro de Dacia y del enorme tesoro de Decébalo, compuesto por 165 toneladas de oro y el doble de plata, aumentando de esta manera las finanzas del Imperio.

Estas gestas se conmemoran levantando la Columna de Trajano en el Foro donde en sus relieves podemos observar escena a escena la toma de la Dacia.

Columna de Trajano
Imponente Columna de Trajano levantada en Roma.
Tras esta victoria, llegaron siete años de paz en los que Trajano gobernó obteniendo los mismos éxitos llevando a cabo una política de mejora de infraestructuras como edificios nuevos, monumentos y carreteras en Italia e Hispania. Pero Trajano era un gran militar, por lo que el siguiente periodo importante en su reinado es la guerra que llevó a cabo contra los partos.

Impero Parto
Localización del Impero Parto
En el año 113 el Rey Parto Osroes colocó en el trono de Armenia a un rey títere, algo que era inaceptable para Roma, ya que Partia y Roma compartían la hegemonía sobre Armenia. Pero Trajano no solo debía proteger los intereses políticos, también debía llevar a cabo una política geoestratégica acorde a los intereses romanos, por lo que Trajano mandó a las tropas a esta zona para controlar la ruta comercial emergente más importante del mundo, la Ruta de la Seda.

Los partos fueron derrotados por Roma, que amplió sus territorios tomando Armenia, Asiria y Mesopotamia fueron integradas en el Imperio, y Trajano lamentó ser demasiado viejo para seguir los pasos del gran general de todos los tiempos, Alejandro Magno, y tomar la India.

La ampliación del Imperio Romano con estos vastos territorios, ampliaba también los problemas para Roma, ya que tenía que hacer frente a la resistencia de algunos pueblos, por lo que el hábil Trajano cambió las armas por la política y depuso al Rey parto Osroes I colocando en el trono a un títere de Roma, Partamaspatesen.

Tras esto comenzaron los problemas para Trajano: unos problemas propios, con achaques en su salud; unos problemas de política interna, comienzan a surgir senadores que creen que el Emperador está llevando al ejército demasiado lejos; y unos problemas externos, los judíos comienzan una rebelión por todo Oriente Próximo (Egipto, Chipre, Cirenaica, Judea y Mesopotamia).

Trajano tiene que aplastar estas revueltas judías, por lo que se retira con parte de su ejército, dejando a se vio obligado a retirar su ejército para aplastar las revueltas, pero cae enfermo (hoy día aun se discute si fue un golpe de calor o algún tipo de accidente cardiovascular) en la primavera del año 117. Meses después, el 9 de agosto, cuando se encontraba en Selinus de Cilicia sufrió un edema que acabó con su vida.

Su cadáver fue incinerado y sus cenizas se colocaron debajo de la Columna Trajana.

viernes, 8 de julio de 2016

La Historia oculta de los Papas. Parte 1

Esta semana vamos a centrarnos en la Historia vaticana, concretamente en algunas curiosidades y en la vida de esos Padres de la Iglesia católica que no han sido como deberían, es decir que han corrompido el mensaje de amor y fraternidad que debería regir las vidas y obras de los líderes de la Iglesia Apostólica Romana. Debo advertir que este programa no busca ridiculizar o herir las creencias religiosas de cada uno de vosotros, ya dedicaremos en su momento un programa a aquellos Papas que han dignificado su cargo.

San Pedro del Vaticano
Cúpula de San Pedro del Vaticano recibiendo un rayo
Antes de iniciar este viaje en el tiempo tenemos que explicar una serie de vocablos que usaremos más adelante. En primer lugar, lógicamente, nos encontramos las palabras “Pontífice” y “Pontificado”, ambas parten de la palabra latina “pontifex”, que significa “constructor de puentes” y el Pontífice, en la antigua Roma, era el funcionario encargado del puente sobre el río Tiber, el río sagrado.

Otra palabra que usaremos es “Obispo”, que tiene su origen en la palabra latina “episcopus” que significa “supervisor” o “inspector”, por eso un obispo es el encargado de supervisar a los sacerdotes de un determinado lugar.

Otro cargo es el de “Cardenal”, el rango más alto en la Iglesia católica tras el Papa, siendo ellos además los que eligen al Papa en el Cónclave. Pero ¿de dónde viene la palabra cardenal? Bien, deriva de la palabra latina “cardo” que significaría bisagra, ya que ellos son las bisagras sobre las que gira la Iglesia.

Explicados estos términos, vamos a iniciar nuestro viaje por el tiempo, remontándonos a los orígenes del Papado, cuando según el evangelio de San Mateo, Jesús de Nazaret dijo la mítica frase de “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y te daré las llaves del Reino de los Cielos”.

Escudo Papal
Escudo Papal con las llaves de San Pedro y la tiara 
Se habla mucho del Apóstol San Pedro, quien pidió ser crucificado boca abajo, ya que no se consideraba digno de correr la misma suerte que su maestro, en el año 67 bajo el mandato del emperador Nerón. Pero, ¿quién fue el siguiente en guiar a los cristianos tras su muerte?

Su sucesor fue Lino I, un toscano que fue convertido por Pedro y que le nombró su sucesor. No obstante, a pesar de que este Papado esta bajo duda, se llegó a decir que después de Pedro el siguiente líder fue Cleto I; varias fuentes como “Adversus haereses” (Contra las Herejías) de San Ireneo de Lyon o el listado que nos ofrece Hegesipo de Jerusalén parecen corroborar que tras San Pedro el siguiente Papa fue Lino I.

Durante su Pontíficado nació la orden de que las mujeres acudiesen al culto con la cabeza cubierta.

Lino I
Lino I, segundo Papa tras San Pedro
Otro de los primeros dirigentes de la Iglesia fue Clemente I, hijo de un Senador romano de quien recibió una esmerada educación helenística que le acercaba más al politeísmo grecoromano que al cristianismo, pero se cuenta que escuchó de primera mano las enseñanzas de los propios apóstoles y se convirtió al cristianismo.

Debido a su gran preparación fue nombrado obispo y posteriormente cabeza de la iglesia. Tradicionalmente se le atribuye la “Epístola a los Corintios”, que es una de las dos cartas dirigidas a los cristianos de Corinto por unas disputas que surgieron y que culminaron con la destitución de varios presbíteros, los ancianos que presidían la congregación y que contaban con un grupo de diáconos que realizaban los asuntos prácticos; de este grupo de ancianos surgiría más adelante la figura del obispo.

Clemente I
Papa Clemente I
Cada Papa iba a aportando alguna costumbre, que se iban añadiendo a las ya existentes y que perduran aún en el tiempo, como por ejemplo la introducción del agua bendita para preservar del maligno que se le atribuye a Alejandro I, o la norma de prohibir a los laicos tocar el cáliz y la patena, el plato que contiene la ostia antes y después de ser consagrada, atribuida al siguiente Papa, Sixto I.

Muy pronto, en el siglo III, surge la figura del Antipapa, aquella persona que intenta ser reconocido usurpando las funciones del Papa o que es elegido Papa fuera de los cauces del derecho canónico, en la persona de Hipólito de Roma. Como sabemos, la figura del Antipapa continuó en la Historia y nos encontramos casos de Antipapas casi tan famosos como el propio Papa del momento, como ocurrió con Benedicto XIII “el Papa Luna”.

Hipólito de Roma
Hipólito de Roma, el primer Antipapa
Pero uno de los momentos más estrambóticos de la Iglesia católica fue el Concilio cadavérico o Juicio del Cadáver.

Tenemos que viajar al año 891, cuando se produce la elección papal de Formoso I, al año de su pontificado, y siendo presionado por el Emperador carolingio Guido de Spoleto, tiene que reconocer al hijo de éste, Lamberto de Spoleto, como heredero a la corona imperial.

Formoso I, el Papa nº 111

Cuatro años después fallece Guido de Spoleto, y mientras Lamberto es reconocido Emperador, Formoso lleva a cabo una serie de embajadas con Arnaulfo de Carintia, al que solicita que marche sobre Roma y libre a Italia de la familia Spoleto. Arnaulfo termina por aceptar la petición papal, y al mando de su ejército cruza los Alpes y se lanza al ataque sobre Roma en febrero del 896. El ataque es tan fuerte que Lamberto debe huir y, tal como le había prometido el Papa, tras su victoria es coronado como nuevo Emperador.

No obstante poco tiempo pudo disfrutar Formoso de su victoria, ya que fallecía 2 meses después, Arnaulfo corrió suerte paralela, y tuvo que retirarse de Roma lo que produjo un vacío de poder que fue aprovechado por Lamberto de Spoleto, que retornó a la ciudad y se hizo con la corona. Además, para asegurarse su posición de poder consiguió que uno de sus seguidores fuese elegido Papa, y ascendió al trono de Roma como Bonifacio VI. No obstante, su pontificado duró 15 días, ya que falleció de un ataque de gota.

Nuevamente Lamberto presionó al colegio cardenalicio para que uno de sus seguidores fuese elegido Papa, y consiguió que fuese escogido Esteban VI. El nuevo Papa ordenó que se desenterrasen los restos del Papa Formoso, que se le vistiese con el atuendo papal y que fuese sentado en un trono en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma. Una vez dispuesta la sala, comenzó el juicio contra Formoso I al que se le acusaba de mentir ante Dios y haber accedido al Papado de manera ilegal siendo declarado culpable. Acto seguido le fueron quitadas los ornamentos papales con los que había sido vestido, le arrancaron los dedos con los que impartía las bendiciones papales y sus restos fueron depositados en lugar secreto.

El Papa Formoso y Esteban VI
"El Papa Formoso I y Esteban VI" de Jean Paul Laurens
Poco tiempo después llego el Pontificado de Sergio III, y el comienzo de un periodo en la Historia eclesiástica conocido como la “pornocracia”, una etapa en la que una serie de concubinas aprovechan su situación para hacerse con una gran parcela de poder.

Sergio participó en el Juicio Cadavérico en calidad de Obispo de Cerveteri, y en el año 897, tras la muerte del Papa Esteban VI, intentó acceder al trono papal apoyándose en la poderosa familia Spoleto, pero el colegio cardenalicio escogió a Teodoro II, quien intentó devolver los derechos eclesiásticos y la memoria del Papa Formoso, lo que provocó su rechazo en la curia y la familia Spoleto, un rechazo que, según se piensa, provocó su envenenamiento.

Se abría un nuevo periodo electivo y, a pesar de que Sergio lo intentó por todos los medios, los Spoleto tenían otro candidato, que finalmente fue elegido como Juan IX. El nuevo Papa se enfrentó abiertamente con Sergio, que finalmente fue excomulgado y obligado al exilio.

Dos años después a Juan IX le sustituyó Benedicto IV, un Papa que tuvo que hacer frente a un periodo político inestable, ya que ese mismo año fallecía Lamberto de Spoleto y se abría un periodo de luchas entre dos candidatos: Luis III y Berengario I. En esta contienda Benedicto IV tomó parte por Luis II, al que coronó como emperador con la esperanza de que le ayudase en su lucha contra la invasión húngara del norte de Italia. No obstante, el Papa no supo elegir bien a su candidato, ya las tropas de ambos candidatos se enfrentaron y Luis III fue hecho prisionero por Berengario, quien le condenó a ser cegado sacándole los ojos, razón por la que se conoce en la historia a Luis III como Luis III el ciego, y fue coronado emperador. Finalmente, en el 903 el Papa Benedicto IV fallecía.

El nuevo Papa elegido fue León V, quien revocó la excomunión y el castigo de destierro a Sergio, por lo que pudo volver a Roma. Poco más sabemos del pontificado de León V, ya que dos meses después de su elección fue hecho prisionero del cardenal de San Dámaso que se hizo coronar como Cristóbal, aunque al no ser elegido por los cauces normales del derecho canónico se le considera “Antipapa”. Toda esta situación de caos es aprovechada por Sergio, que apoyándose en la familia Spoleto y en Teofilacto I y su esposa Teodora, consigue deponer a Cristobal y hacerle prisionero junto a León V, y ambos terminan por correr igual suerte cuando Sergio ordena el estrangulamiento de ambos.

Eliminados el Papa y el antipapa, consigue que finalmente sea elegido Papa el 29 de enero de 904, como Sergio III.
Sergius III
Papa Sergio III
Ahora es el momento en el que tal como anunciamos comienza la pornocracia. La primera de estas mujeres que supo aprovecharse de la situación fue Teodora, la mujer de Teofilacto, pero si hay alguien que lo representa plenamente es su hija, Marozia, quien se convirtió en la principal amante de Sergio III con el que tuvo un hijo, quien sería el futuro Papa Juan XI. Tal era su poder, que inclinó la balanza en la elección de hasta 10 papas a los que dominó plenamente: Atanasio III, Juan X, León VI, Esteban VII, Juan XI (el hijo que tuvo con Sergio III), León VII, Esteban VII, Marino II, Agapito II y Juan XII que casualmente era nieto de Marozia.

Marozia
Marozia, también conocida como "La Papisa"
Casi 70 años después del Pontificado de Sergio III, nos encontramos con otro Papa del que Silvestre II afirmó que era “un horrendo monstruo que sobrepasó a todo mortal en su maldad”, Bonifacio VII.

Corría el año 972 y el Papa Juan XIII, fallecía en Roma, siendo sustituido por Benedicto VI gracias al apoyo que este tenía del Emperador Otón I, pero en su contra estaba el Prefecto de Roma Crescencio I, hermano del anterior Papa, quien prefería al diácono Francone Ferruchi. No obstante, el 7 de mayo del año siguiente el Emperador Otón fallecía, y Crescencio y sus huestes llevaron a cabo un golpe de estado que derrocó a Benedicto VI, que terminó con sus huesos en presidio, y encumbró a Francone Ferruchi que escogió como nombre Bonifacio VII.

Bonifacio VII
Bonifacio VII, el asesino de dos Papas
Cuando las noticias del motín y del derrocamiento llegaron a la corte imperial, el nuevo Emperador Otón II dio orden a Sicco de Spoleto para que marchase sobre Roma y restableciese en el poder a Benedicto VI. Bonifacio VII a sabiendas de que únicamente podía salvarle la muerte del anterior Papa, ordenó que fuese estrangulado en su celda del Castillo de San Angelo. Pero su plan falló, ya que Sicco de Spoleto le obligó a huir de Roma y buscar refugio en Constantinopla, a donde se llevó consigo parte del tesoro de la Iglesia. Por lo que su primer pontificado apenas duró un mes y medio.

Papa Benedicto VII
Papa Benedicto VII, impuesto por el Emperador para acabar con Bonifacio VII
Tras su huida fue elegido Papa Benedicto VII, quien excomulga a Bonifacio, y posteriormente fue sustituido a su muerte por Juan XIV. No obstante, en el 984 el Emperador Otón II fallecía dejando como heredero a un niño de tres años, una situación que Bonifacio aprovechó para regresar a Roma y encarcelar a Juan XIV, quien falleció de inanición, por lo que Bonifacio VII está considerado como el asesino de dos papas.

Papa Juan XIV
Papa Juan XIV, segunda víctima de Bonifacio VII
El papa Bonifacio VII se mantuvo gracias a apoderarse de grandes cantidades de dinero tanto a los nobles como al pueblo romano, lo que le valió el apodo del “Anticristo sentado en el templo de Dios”. Generó tanta animadversión que es lógico que terminase siendo asesinado el 20 de julio del 985, y como ejemplo del odio que profesaba tenemos el tratamiento que se dio a su cadáver. El pueblo romano arrastró su cuerpo desnudo por las calles y la sangrienta masa humana fue dejada a los perros.

Como vemos se acercaba el año 1.000 y el miedo por el fin del mundo en ese año debido a muchas profecías se adueñaba de todas las calles de la cristiandad, una cristiandad que además se encontraba extremadamente preocupada por su líder, un hombre sobre el que corrían historias sobre brujería, pactos con el diablo y alquimia, el era Silvestre II.

Silvestre II
El Papa Silvestre II
Nacido como Geberto de Aurillac en la región occitana de Auvernia, ingresó muy joven, en el Monasterio de Saint-Géraud donde estudio las tres disciplinas del Trivium: gramática, retórica y dialéctica. Posteriormente se trasladó a la corte de Borrel II, Conde de Barcelona, donde ingresó en el monasterio de Santa María de Ripoll y, en esta época realizó viajes a Córdoba y Sevilla, donde entró en contacto con las matemáticas y la astronomía, es decir las ciencias de los árabes. Lo que le valió la consideración de ser un sabio.

El año 969 marchó hacia Roma en peregrinación junto al Conde de Barcelona y allí conoció al Papa Juan XIII y al Emperador Otón I, quien lo nombró tutor de su hijo. Años después recibió el encargo del Arzobispo de Reims, Adalberón, para que impartiese clase de aritmética, geometría, astronomía y música, el llamado Quadrivium en el Colegio Episcopal. Siendo esta época en la que comenzó a inventar ábacos, un globo terrestre, un órgano hidráulico y relojes, lo que para el pueblo de la época, mayoritariamente inculto, comenzase a sospechar que era un brujo.

Políticamente era cercano a Hugo Capeto en sus luchas contra los últimos carolingios, y este apoyo sirvió para que Hugo finalmente fuera nombrado Rey de Francia, quien nombra a Gerberto como Arzobispo de Reims. No obstante, este nombramiento supone un enfrentamiento con Roma, ya que consideran que únicamente el Papa podía nombrar obispos o arzobispos, por lo que el Papa Juan XV, declaró nulo el nombramiento y Gerberto tuvo que retirarse a la corte del emperador Otón III hasta que en 998 fue nombrado Arzobispo de Rávena por el nuevo Papa, Gregorio V, primo de Otón III.

No obstante Gregorio V fallecía poco tiempo después, y en febrero del 999, Geberto era nombrado Papa, escogiendo el nombre de Silvestre II. Como hemos visto era un hombre sabio, por lo que se le conocía, entre otros apelativos, como la luz de la Iglesia y la esperanza de su siglo. Pero a su alrededor pronto comenzaron a surgir leyendas y mitos extraños, que incluso hoy día siguen generando polémica.

El primer bulo que surgió fue en torno a su conocimiento, lejos de pensar que había salido de las miles de horas de estudio que realizó, el pueblo comentaba que cerca de Aurillac, vivía un ermitaño, que vivía en una cueva y se decía descendiente de los druidas. Gerbert siendo un niño visitó la cueva y el ermitaño, que pudo ver su grandioso futuro, fue quien le dio los conocimientos que años después demostró. Otros incluso preferían afirmar que había realizado un pacto con el diablo.

Pacto Silvestre II y el diablo

Ilustración de 1460 en la que aparece el pacto de Silvestre II con el diablo 
Como decía, su mito y leyenda llega hasta nosotros, y hoy día se afirma que su tumba, situada en la Iglesia de San Juan de Letrán de Roma, supura agua y que emite un ruido de huesos, y cuando esto último ocurre……el Papa de ese momento fallece a los pocos días.

Tumba de Silvestre II
Tumba de Silvestre II, según dice el mito predice la muerte de los Pontífices
Y llega un momento de la historia de los Pontificados que Dante Alighieri llegó a considerar el momento en que el papado alcanzó su nivel más bajo de degradación, el mandato de Benedicto IX.

Papa Benedicto IX
Papa Benedicto IX, la degradación absoluta según Dante
Teofilacto, que era su nombre secular, fue elegido Papa el 21 de octubre de 1032 y escogió el nombre de Benedicto en homenaje a su tío que había sido Papa bajo ese nombre. Desde muy pronto su Pontificado estuvo bajo sospecha, ya que lo consiguió gracias a los sobornos de su padre, el Conde Alberico III, por tanto tuvo que buscar apoyos exteriores en los que cimentar su poder, siendo el primer socio extranjero en el que se apoyó el Emperador Conrado II, cerrando un acuerdo a cambio de excomulgar a Heriberto, el Arzobispo de Milán que estaba enfrentado al Emperador.

No obstante, en el 1039 fallecía Conrado II y la posición del Papa quedaba en clara debilidad, una debilidad que fue aprovechada por sus enemigos, quienes ordenaron a Gerardo di Sasso expulsar de Roma a Benedicto IX y Silvestre III, el Obispo de Sabina, era nombrado Papa, pero su pontificado apenas duró 3 meses ya que Benedicto IX apoyado en los Condes de Túsculo expulsó a la fuerza a Silvestre III, quien consiguió refugiarse en la Diocesis de Sabina ejerciendo como Obispo.

Silvestre III
Silvestre III, Papa impuesto por Gerardo di Sasso
A pesar de recuperar la tiara papal, en mayo del 1045, es decir al mes, Benedicto IX abdicaba y vendía el cargo pontificio por 1500 libras de oro al Arcipreste Juan de Graciano, el futuro Papa Gregorio VI y abandona Roma con la intención de casarse con su prima a la que abandonó poco después.

Gregorio VI
Gregorio VI, el Papa que compró el Pontificado
Este nuevo Papa vio la necesitad de llevar a cabo un gran reforma en el seno de la Iglesia para evitar situaciones como las que acababan de vivir en las que en un solo año habían pasado tres papas por Roma y aun vivían los tres, algo que era insólito. No obstante para llevar a cabo estas renovaciones necesitaba contar con el apoyo del Emperador Enrique III quien era partidario de la necesidad de reformar la Iglesia pero no creía que Gregorio fuese quien tenía que llevarlas a cabo, ya que como recordaremos llegó al trono papal comprando el cargo.

Pronto Benedicto IX vio su posibilidad, y se lanzó a Roma para expulsar a Gregorio VI, siendo aceptado por el clero para evitar guerras y fue escogido Papa por tercera vez el 8 de noviembre de 1047. No obstante, facciones de nobles se opusieron a este nombramiento y estalló la guerra entre las familias que le apoyaban y los que le rechazaban.

Finalmente, el Emperador tuvo que intervenir y haciendo uso del Privilegium Othonis, un derecho otorgado años antes por el Papado a los Emperadores, Enrique III expulsó del trono papal a Benedicto IX, quitó el Obispado a Silvestre III como dijimos antes y desterró a Colonia a Gregorio VI. Tras todo esto nombró Papa a Dámaso II.

Enrique III
Emperador Enrique III, el hombre que solucionó el triple papado
Os podéis preguntar cuál es la razón por la que hemos destacado el Papado de Benedicto IX, ya que podemos pensar que era un hombre de su tiempo involucrado en luchas por el poder, y la razón de sacarle de entre el resto de Papas es que fue acusado de satanismo, brujería y de una sexualidad desenfrenada, llegando incluso a poseer un harén.

Era bisexual y llegó incluso a practicar la zoofilia. Según relata Eric Frattini en su obra “Los Papas y el sexo”: “Mantuvo relaciones sexuales con su hermana pequeña a la que además le gustaba ver cuando practicaba sexo con hasta nueve amigos, mientras el bendecía la unión”.

Eric Frattini Los Papas y el sexo
"Los Papas y el sexo" magnífica obra de Eric Frattini 
Con el avance del nuevo milenio los Papas son conscientes de que las cosas deben cambiar, por lo que llevan a cabo una serie de Reformas que culminarán en la Reforma Gregoriana.

Aunque se pueda llegar a creer que esta reforma recibe su nombre por Gregorio VII, realmente hace referencia a San Gregorio Magno del que se nombraba heredero y que era uno de los cuatro padres de la Iglesia, junto a San Jerónimo de Estridón, San Agustín de Hipona y San Ambrosio de Milán.Tampoco sería correcto afirmar que el iniciador de este proyecto fuera Gregorio VII, ya que las primeras medidas reformadoras se dieron bajo el Pontificado de León IX, veinte años antes.

San Gregorio Magno de Francisco de Goya. Museo Nacional del Romanticismo 
La Reforma aspiraba a la instauración en la sociedad de una vida conforme al Evangelio. Para ello no era suficiente la restauración de las estructuras eclesiásticas o la elevación moral del clero, sino que exigía una profunda renovación espiritual de toda la Iglesia, desde el Papa hasta el último de sus miembros.

Parecía que nuevos aires llegaban al Seno de la Iglesia católica, y Alejandro IV fomentó las reformas con medidas como la aprobación en 1255 de la creación de la Universidad de Salamanca por Alfonso X el Sabio, pero pronto las ovejas negras se hicieron con el poder.

Urbano IV volvió a caer en el nepotismo, aumentando en colegio cardenalicio en 14 miembros que fueron escogidos entre los familiares de los cardenales ya existentes. Tras este Papa llegaron otros que volvieron a intervenir en las luchas entre las facciones nobiliarias, tal como hizo Clemente IV; y otros que volvieron a caer en los intereses mundanos, como Adriano V, al que Dante en la Divina Comedia situó "en el Purgatorio, en la zona de los avaros", y al que en 1975 el Papa Pablo VI eliminó de la lista papal.

Papa Adriano V
Papa Adriano V, eliminado de la lista papal en 1975
En el año 1309 ocurre un nuevo hecho que hace tambalear los cimientos de la Iglesia, el Papa Clemente V tratando de huir del caos reinante en Roma, se trasladó tras su elección a Avignon. Tras él Juan XII, Benedicto XII, Clemente VI, Inocencio VI, Urbano V y Gregorio XI residieron en esta ciudad y fueron engrandeciendo y embelleciendo el Palacio Papa.

Palacio papal Avignon
Palacio de los Papas de Avignon
En 1377 el Papa regresó a Roma y tras su muertes se eligieron siete papas consecutivos italianos ya que aun existía el miedo de que un extranjero volviera a llevarse la curia vaticana a su país, y el Papa que rompió la hegemonía italiana fue Alfonso de Borgia, quien en 1455 fue elegido Papa y escogió el nombre de Calixto III y del que hablamos cuando hicimos el programa dedicado a su familia, los Borgia.

Y llegamos de esta manera al año 1471, cuando tras la muerte de Paulo II, Francisco della Rovere era nombrado Papa con el nombre de Sixto IV.

Sixto IV
El Papa Sixto IV, por Justo de Gante
En los pros de este Papa, que los tuvo y no pocos, encontramos su capacidad como potenciador de mejoras en la ciudad de Roma, mandó restaurar el acueducto de Roma; reconstruyó 30 iglesias de la ciudad, entre ellas la magnífica Santa María del Popolo; mandó construir el Puente Sixtino, siendo el primero que se levantaba desde la antigüedad; decretó el ensanche de las calles y la primera pavimentación desde la era imperial; pero si por algo será recordado es por la Capilla Sixtina que fue construida bajo su pontificado.

Ponte Sisto
Ponte Sisto, Puente que Sixto IV ordenó levantar sobre el Tiber
A todo esto hay que sumar su labor como mecenas del arte, entonces por lo que hemos visto hasta este momento fue un Papa bastante bueno, ¿no?

No siempre es oro todo lo que reluce y al igual que muchos de sus predecesores en el cargo incurrió en el nepotismo, pero llevándolo prácticamente al límite, dando cargos de poder a casi 30 parientes. Un ejemplo de esta política es el nombramiento de su sobrino, Girolamo Riario, como Capitán General de la Iglesia en 1471 al que le encomendó que llevase a cabo una política de expansión territorial de los territorios papales por la fuerza.

Girolamo Riario
Girolamo Riario, sobrino y brazo ejecutor de Sixto IV
Esta expansión le llevó a chocar con la otra gran fuerza de Italia en esta época, Florencia, una rica república dirigida por una familia de banqueros, los Medici, en esos momentos representados por Lorenzo de Medici o Lorenzo el Magnífico. El poder de Florencia era tan fuerte que el Papa sabía que enfrentarse militarmente a ellos podría ser una apuesta difícil, por lo que decide intentar actuar contra ellos desde dentro.

Lorenzo el Magnífico
Lorenzo de Medici por Girolamo Macchietti

En Florencia había otra gran familia, los Pazzi quienes también se dedicaban al comercio y a las finanzas, de hecho tras la elección del Papa Sixto IV esta familia obtuvo el manejo de las finanzas pontificias, en detrimento de los Médici, siendo este el primer choque importante entre ambas familias. La venganza de los Medici llegó a la muerte de Giovanni de Pazzi, ya que fallecía sin hijos varones y Lorenzo como señor de la ciudad promulgó una ley que impedía que la herencia fuese a las hijas de Giovanni sino a las arcas florentinas.

La situación se enquistó de tal manera que desde lejos se veía que la guerra estallaría en cualquier momento, y el Papa Sixto vio su momento para intentar acabar con los Medici. Ordenó a Girolamo Riario dirigir el complot de los Pazzi, y en la idea que había concebido, tras asesinar a los Medici, Girolamo ocuparía el puesto de Lorenzo en Florencia y los Pazzi tendrían el poder económico total.

El ataque se produce el 26 de abril de 1478 y Giuliano de Medici falleció en la entrada de la Catedral de Santa María del Fiore cosido a cuchilladas, pero Lorenzo pudo escapar herido.

Giuliano de Medici
Giuliano de Medici, único Medici fallecido en la Conjura
Cuando los hombres guiados por Jacopo de Pazzi llegaron a la Plaza de la Señoría gritando "¡Libertad!" los florentinos en lugar de apoyarlos se unieron en su contra, y en menos de un día los Pazzi fueron colgados de las ventanas del Palacio Vecchio. El golpe no había sucedido tal como el Papa esperaba y como respuesta declaró la guerra a Florencia, una guerra que duraría dos años.

No contento con atacar Florencia, Sixto indujo a Venecia para que atacara Ferrara, ya que esperaba otorgar Ferrara a otro de sus sobrinos, ante todas estas acciones papales, los príncipes italianos se unieron y la colación de Milán, Florencia y Nápoles consiguieron frenar el ataque de la liga veneciano-papal. Igualmente el Papa Sixto es célebre por fomentar las actividades de la Inquisición.

Asimismo, el Papa Sixto fue famoso por cosechar una enorme fortuna con la venta de indulgencias papales, y por cobrar un tributo a las prostitutas romanas por cada servicio prestado, otro a las cortesanas que vivían con los miembros de la curia romana y otro a los nobles que deseaban tener sexo con una virgen. Igualmente se sabe que se hizo rodear de jóvenes a los que nombraba cardenales, un grupo de cardenales que le hizo una extraña petición, la legalización de la sodomía durante el verano. Todos los datos apuntan a que Sixto IV estuvo a punto de aceptar esta petición, pero poco después le sobrevino la muerte.

Antes de morir, y estando enfermo, se produjo otra curiosa anécdota. Uno de sus médicos le recomendó tomar leche materna, ya que sus propiedades lo convertían en la mejor medicina. La respuesta de Sixto IV fue como mínimo chocante, en vez de leche materna pidió que le trajeran jugo de jóvenes muchachos, que le haría sentirse mejor.

Sin darnos cuenta hemos consumido nuestro tiempo de esa semana, por lo que tendremos que hacer una continuación con la Historia de los Papas, ya que apenas hemos llegado al siglo XV y aun nos quedan por delante 6 siglos más de historias, misterios y curiosidades.

Acompáñanos en este primer viaje por la oscura Historia de los Papas.